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13:28 el 12 mayo 2015

AIIB - La pérdida de la hegemonía norteamericana

Este mes de Abril será recordado como la fecha en la que Estados Unidos perdió el cetro de líder del sistema económico global. Con esta contundente frase arranca un artículo escrito por Larry Summers - ex secretario del tesoro de EE.UU en época de Clinton - titulado “ time US leadership woke up to new economic era” el pasado 5 de Abril. Pasamos a reproducir los puntos mas importantes del magnífico artículo publicado por Stratfor Global Intelligence titulado “China’s New Investment Bank: A Premature Prophecy”

El comentario de Summers viene a consecuencia de la creación por parte de China del Asian Infrastructure Investment Bank (en adelante - el AIIB). Antes de explicar la importancia de esta nueva Institución tenemos que repasar algo de historia económica contemporánea y entender como consiguió Estados Unidos su posición dominante en el contexto económico mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña, acuciada por necesidades para financiar su guerra, firmó con EE.UU el “ Lend-Lease Deal” entregándoles los derechos sobre sus bases navales a cambio de ayuda económica. Entregó con ello el control sobre los océanos mundiales. Tres años después, en un pequeño hotel del Estado de New Hampshire, delegados de los países aliados participaron durante tres semanas en la conferencia de Bretton Woods donde se dibujó el nuevo orden económico mundial postguerra

De dicha conferencia emergió un nuevo sistema monetario basado en una moneda de referencia, el Dólar Americano, y dos nuevas instituciones: El Fondo Monetario Internacional (FMI) para monitorizar los flujos monetarios y el Banco Mundial, para proveer de financiación a países desarrollados. Estados Unidos emergió de la guerra como la potencia económica mundial y bajo el Plan Marshall inyectó el dinero necesario para la reconstrucción de Europa.

Este Sistema funcionó muy bien durante 25 años hasta que los Estados Unidos se embarcaron en una costosa guerra en Vietnam en 1971. El presidente Nixon descubrió que bajo el sistema Bretton Woods podía financiar la guerra imprimiendo dólares y exportando la inflación generada al resto del mundo. Estados Unidos se convirtió en el mayor consumidor mundial recurriendo constantemente a déficits y emitiendo deuda desde su posición como proveedor mundial del preciado billete verde.

En 1966 EE.UU y Japón decidieron crear una versión Regional en Asia del Banco Mundial – denominado Asian Development Bank (en adelante - el ADB) – con sede en Manila. En aquel momento se producía la Revolución Cultural en China impulsada por Mao Zedong – dicho movimiento dejo al país en una situación incluso más autárquica y desinteresada por las relaciones internacionales de las que ya estaba. Cincuenta años después y a pesar de la revolución en todos los órdenes vivida en el gigante asiático, China ostenta tan solo el 5.47% de los derechos de voto del AIB. Estados Unidos y Japón se reparten el 26% (13% cada uno) de los derechos de voto y el 31% del capital suscrito. Los nueve presidentes que ha tenido dicha Institución desde entonces han sido japoneses

Con una China a día de hoy rivalizando con Estados Unidos como potencia mundial y tratando sin éxito desde hace años que su peso institucional en las organizaciones mundiales sea congruente a su peso económico, es comprensible entender el malestar de los chinos hacia dicho orden económico mundial.

El Congreso Americano lleva cinco años debatiendo si deben de ceder derechos políticos a los chinos en el Fondo Monetario Internacional. El ADB también lleva años sin ceder poder en dicha Institución presidida por el japonés Takehiko Nakao. En todo este proceso China ha entendido que le compensaba más crear su propia institución que seguir intentando ganar diplomáticamente influencia en las organizaciones preexistentes, motivo por el cual ha creado el Asian Infrastructure Investment Bank (AIIB).

Con dicho anuncio la maquinaria diplomática americana comenzó a rodar “ avisando” a sus países aliados que no se unieran a dicha Institución. No han tenido éxito. Con fecha 15 de Abril de 2015 la totalidad de los países asiáticos (exceptuando Corea del Norte y Taiwán) se han unido al AIIB. Gran Bretaña, el gran aliado norteamericano, fue el primer país no Asiático en sumarse en Marzo 2015. Desde entonces 57 países (entre los que se cuenta España) se han sumado a dicha Institución, ante la mirada desconfiada y la vergüenza diplomática de EE.UU, Japón y Canadá, únicos países no integrantes. Dichos Estados miembros han hecho sus cálculos y han determinado que una fracción del favor ganado hacia Beijing con su participación era justificación más que suficiente para asumir el riesgo de la desaprobación de Washington.

¿Cuál es el Objetivo de Beijing con esta Institución?

China desde sus reformas económicas de 1978 a base de mantener sus costes internos bajos y mantener un superávit prolongado ha sido capaz de amasar unas reservas de casi 4 trillones de USD. Como hemos comentado en numerosos informes, está inmerso en un período de rebalanceo económico pasando de un modelo de ahorro e inversión a un modelo basado en el consumo, en otras palabras, está moviendo ficha para convertirse en el próximo Estados Unidos. Las similitudes del Estados Unidos de 1944 cuando disfrutaba de dicho Superávit son evidentes. Algunos medios de comunicación han dibujado este movimiento como un importante desafío al sistema Bretton Woods y una amenaza al status quo actual.

Es evidente que la moneda Reserva del nuevo AIIB no será el Dólar. De nuevo China ha dado un paso más en su proceso de Internacionalización de su moneda.

Cuando leo informes macroeconómicos pocas veces encuentro una referencia que indique la temporalidad de las predicciones que encierran dichos informes. Muchos economistas acaban acertando en sus predicciones, el problema es que a menudo tardan décadas en acertar. Ponerle fecha a lo que narra este artículo es complicado, desde luego estamos ante el pistoletazo de salida de un evento que probablemente tarde décadas en suceder

Para que los acuerdos de Bretton Woods y el Tratado “Lend-Lease” ocurrieran se tuvieron que a aliar dos elementos: el tiempo y un evento de magnitud mundial. La economía norteamericana se convirtió en la mayor economía mundial en 1870 y un tratado como el de Bretton Woods se produjo 74 años después. Tuvieron que ocurrir adicionalmente dos guerras mundiales hasta que Churchill no le quedó más remedio que ceder sus mejores cartas a Estados Unidos a cambio de ayuda financiera.

El vehículo que conduce el destino del orden económico mundial está asentado sobre grandes ruedas y necesita de fuerzas muy potentes durante espacios de tiempo prolongados antes de que revoluciones significativas entren en juego. La transformación que ha vivido China en las últimas tres décadas no tiene precedentes, pero no está todavía en una posición en la que pueda desafiar los sólidos pilares sobre los que se asienta la hegemonía Norteamericana. Tiempo al tiempo

 

Jacobo Arteaga Fierro

BrightGate Capital SGIIC S.A.

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