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AnalistoADS
10:31 el 09 junio 2014

Seguidor de los grandes inversores de la historia (Peter Lynch, Warren Buffett...) twitter: @AnalistoADS; Web personal: analistoads.blogspot.com

Psicología humana y su relación con la bolsa

Siguiendo con el artículo anterior, continuo hablando de la psicología de masas y su relación con la bolsa. ¿Podemos huir del pensamiento y actos dominantes de la masa?

 

El comportamiento gregario

 

Según un artículo que encontré escrito por Ricard Lloria “El hombre, por su naturaleza, es un animal gregario, es decir, que tiende a vivir en colectividad. Esta colectividad suele tener ideas comúnmente aceptadas (el llamado saber popular), que en muchos casos son correctas, pero en algunos son erróneas, lo que nos lleva a cometer errores en nuestro razonamiento a causa del efecto manada.” El efecto manada o efecto arrastre interviene cuando a menudo las personas hacen y creen ciertas cosas fundándose en el hecho de que muchas otras personas hacen y creen en esas mismas cosas.” El comportamiento gregario en los animales existe cuando “un grupo de animales huyendo de un depredador muestra la naturaleza de dicho comportamiento. Cada individuo miembro de un grupo reduce el peligro para sí mismo al moverse tan cerca como sea posible al centro del grupo que huye. Entonces, parece que la manada actúa como una unidad en movimiento conjunto, pero su función emerge del comportamiento no coordinado de individuos que buscan su propio bienestar.”

 

Ese comportamiento es bueno en ciertas situaciones (en la antigüedad, cien por cien necesario para la supervivencia humana) pero actualmente, si dejamos que esos sentimientos nos controlen en el mundo de los mercados financieros, estamos perdidos. Ese sentimiento nos perjudicará más que nos ayudará.

 

La Psicología del dinero

 

El mercado de valores se mueve gracias a miles de millones de dólares. Pero “esos dineros” no tienen conciencia propia, son propiedad de miles de personas. De ahí que en la bolsa exista un componente psicológico. Las emociones de millones de inversores (mi propia definición de inversor es cualquier persona que tiene algún tipo de relación con los mercados financieros) mueven los mercados. El mercado sube cuando hay inversores que compran acciones y baja cuando venden. Cuando los inversores tienen una visión positiva de un título (psicología), compran (dinero) porque juzgan de manera optimista la situación financiera de la empresa y además tienen dinero en efectivo para comprar y por tanto suben las cotizaciones y viceversa, en caso contrario.

 

Según André Kostonaly la relación dinero y psicología, explica los movimientos de mercado de la forma siguiente:

 

 

  • Cuando el dinero es positivo y la psicología es positiva las cotizaciones suben.
  • Cuando el dinero es negativo y la psicología es negativa: las cotizaciones bajan.
  • Cuando el dinero es positivo y la psicología es negativa: se neutraliza la tendencia, la bolsa oscilaría poco.
  • Cuando el dinero es negativo y la psicología es positiva: se neutraliza la tendencia, la bolsa oscilaría poco.

 

Entonces, 

 

Si uno de los dos (dinero o psicología), supera al otro ligeramente, se produce una ligera alza o baja de las cotizaciones.

Si uno de los dos cambia de signo y pasa a ser positivos o negativos, se produce una acusada alza o baja.

 

El componente psicológico

 

El componente psicológico de los mercados financieros, agudizan las tendencia tanto a la baja como al alza. Las cotizaciones se forman por los fundamentales de las empresas, por la ley de la oferta y demanda y por un componente psicológico que surge de la inexperiencia o experiencia en los mercados financieros.

Cuando un inversor inexperto acierta con su inversión, empieza en él un sentimiento de autoconfianza y poderío, y en general poco a poco va asumiendo riesgos mayores. Por eso para tener éxito en los mercados es necesario, creo yo, 3 cualidades:

 

  • Conocimiento
  • Práctica
  • Autocontrol

 

Se necesita un sistema de inversión ganador y seguirlo siempre. Para mí cualquier sistema que sigamos y que con ello ganemos dinero es válido. Tenemos que construirlo, comprobar su funcionamiento y seguirlo ¡siempre! Pero si nos dejamos influenciar por las emociones como el miedo, el pesimismo, el optimismo, la euforia, el alivio, la confianza, la arrogancia… es justo en esos momentos tan importantes en los que no seguiremos el sistema adecuadamente. En general, los inversores con mejores resultados son las personas que tienen un equilibrio en estos 3 factores. Realmente es fácil obtener los conocimientos para operar en bolsa, requiere tiempo, la práctica y es bastante difícil conseguir el autocontrol para actuar adecuadamente en los momentos de inflexión.

Alexander Elder dijo: “el trader que se siente sobreexcitado cuando gana y deprimido cuando pierde no puede acumular capital porque está controlado por sus emociones”.

Warren Buffet comenta que la clave de su éxito es: “Gran parte de éxito se puede atribuir a la inactividad. La mayoría de los inversores no pueden oponerse a la tentación de comprar y de vender constantemente”.

 

Vende cuando todos compren y compra cuando todos vendan

 

Los grandes y más exitosos inversores, tienen esa característica en común: el sentido común desarrollado para no ceder, en los momentos en los que el corazón dice lo contrario a lo que debemos hacer. A base de conocimiento, práctica y autocontrol ellos saben cómo actuar en cada momento en el mercado de valores.

Los inversores pequeños, jugamos con desventaja. Al invertir, estamos compitiendo contra las mentes más preparadas y con más recursos. La bolsa está preparada para que perdamos. Por eso, somos los únicos responsables de nuestro dinero y con lo que hacemos con él.

La única forma de ganar es, estar preparados psicológicamente para tanto en los momentos buenos como malos saber ganar, saber perder y tener la convicción necesaria para no saltarnos nuestras propias reglas.

Recordemos que en la bolsa siempre hay 3 partes: el comprador, vendedor y el intermediario. El comprador espera conseguir una rentabilidad futura de su compra. El vendedor consigue su plusvalía, pensando que no subirá más la cotización y el intermediario… ¡siempre gana!. Para que uno compre, otro tiene que vender y viceversa. Así que ¡en este mundo se compite señores!

 

La ley del sentimiento contrario

 

Cuando la mayoría está convencida de algo, termina sucediendo lo contrario. Sucede exactamente lo contrario de lo que crea y haga la masa. Cuando se ven noticias en la televisión no especializada del tipo: “la bolsa está imparable…” o salen analistas en programas donde antes no salían, subiendo precios objetivos, elevando las previsiones… tenemos que ir pensando en vender; por el contrario cuando vemos que todo está muy negro, el momento de comprar se acerca.

Cuando los inversores están eufóricos, pensando en que el mercado no dejará de subir, ese es el momento en donde apenas hay dinero para comprar, pues todo el dinero ya está comprado. La bolsa, en ese momento, empieza a dar síntomas de debilidad y las subidas empiezan a ser menores, la tendencia empieza a perder fuerza y finalmente el mercado se da la vuelta.

Claro está, todo esto ocurriría, exactamente al revés en un mercado bajista que toca a su fin.

 

Relaciones Ciclo de bolsa, empresas y actuaciones gubernamentales

Los dirigentes de las empresas cotizadas no se escapan de las irracionalidades que produce su propia psicología o su inevitable atracción por la “manada”.

Cuando empieza un nuevo ciclo económico expansivo, los CEO´s usan todo el dinero para hacer nuevas inversiones. Es un momento de euforia, en donde poco a poco la liquidez conseguida va desapareciendo y existen altos tipos de interés. Las autoridades intervienen para restringir un excesivo calentamiento de la economía. Entonces las empresas acuden a la emisión de acciones. Poco a poco la economía va estabilizando sus subidas y la necesidad de dinero disminuye. La rentabilidad de las inversiones va disminuyendo. Al disminuir la rentabilidad se produce un aplazamiento de nuevas inversiones. Por tanto, la demanda de créditos baja. La economía empieza su declive…

Cuando hay una recesión económica, la bolsa suele subir por causa de los bajos tipos de interés que establecen los organismos públicos. Los beneficios y dividendos siguen bajando a pesar de las subidas de la bolsa. La recesión provoca temor de perder trabajos, e ingresos, aumenta el ahorro. Los bancos bajan sus intereses para dar créditos. Cuando la acumulación de capital excede la inversión, el dinero sobrante va a la bolsa.

La bolsa trata de luchar contra la crisis pero aún más, contra las medidas con que el gobierno trata de mejorar la coyuntura económica, que será favorable más tarde. La bolsa sube, ya antes de que la economía haya reaccionado favorablemente a las iniciativas de los gobiernos.

Cuando el pueblo juzga el futuro con optimismo, acepta los inconvenientes de los malas noticias (beneficios y dividendos a la baja) porque está convencido de que las citadas influencias negativas solo tendrán una validez pasajera.

 

Fases en los mercados de valores

“Los mercados alcistas nacen dentro del pesimismo, crecen gracias al escepticismo, culminan dentro del optimismo y mueren en la euforia.” John Templeton

(imagen procedente de euribor.com.es)

Comportamiento respecto a la bolsa según dos tipos de inversores

Visión de un inversor A que no sabe el funcionamiento de la bolsa y un inversor B que si sabe el funcionamiento de la bolsa en las diferentes etapas del mercado de valores.

  • Optimismo: en este mercado alcista tanto el inversor A como el B tienen suficientes argumentos objetivos como para pensar que existe un buen clima económico para que las empresas y los mercados en general disfruten de cierto auge económico. Los dos tipos de inversores, tienen ánimo para iniciar sus comprar (en el caso del inversor A) y de continuar comprando (en el caso del inversor B) en esta fase alcista.

 

  • Entusiasmo: siguen entrado nuevos inversores del tipo A y del B.

 

  • Emoción: Los inversores del tipo A que no entraron, piensan que en el futuro habrá un momento mejor de compra, esperan una futura corrección y ahí entrarán, o simplemente se deciden por comprar en ese momento. Los inversores del tipo B que ya entraron anteriormente están felices. Los inversores del tipo A que compran poco a poco empiezan a tener un exceso de confianza y de cierta arrogancia. La codicia envuelve sus mentes. Empiezan a decirse "soy el mejor inversor en el mundo!". Empiezan a ver cómo el precio tiende a subir poco a poco. En este punto, empiezan a pasar por alto las valoraciones que hicieron anteriormente y se autoconvencen que sus compras pueden subir más. Se dicen así mismos que hicieron mal sus valoraciones y las modifican subiendo su valor objetivo. Por el contrario, los inversores del tipo B, siguen confiados en su trabajo anterior, ya han disfrutado de cierta revalorización, y continúan comprados.

 

  • Euforia: es un periodo que lo llamo “ capitulación alcista”. Los inversores tipo A, rezagados que esperaban una corrección y los nuevos inversores atraídos por fuertes subidas durante un largo tiempo, entran en el mercado, atraídos por “el dinero fácil”. Se produce un sentimiento codicioso de compras irracionales. Las valoraciones son excesivas, pero aun así los inversores del tipo A entran a tope. En ese momento, los inversores del tipo B deciden vender, sabiendo que sus acciones serán compradas por los inexpertos y poco enterados del funcionamiento de la bolsa, los inversores del tipo A.

 

  • Ansiedad marcada: El inversor del tipo A, que compró cerca del pico, simplemente cree que es una pequeña corrección y mantiene sus acciones, con la esperanza de que vuelva a subir la bolsa. Algunos que compraron antes, se deciden a vender y otros aguantan. Los del tipo B, están fuera del mercado o están dentro de bonos o cortos en índices, acciones…

 

  • Negación: Los inversores del tipo B, se frotan las manos, esperando el momento oportuno para volver al mercado. Los del tipo A empiezan a tener sentimientos de esperanza pensando que el mercado ya ha tocado fondo y esperan que surja un rebote. Esa esperanza es fruto de su ignorancia. Fruto de sus malas decisiones de meses antes.

 

  • Miedo: El inversor A entra en un estado de temor y nerviosismo. Duda de su pensamiento, sobre todo cuando el precio de las acciones sigue siendo plano o cae poco a poco durante semanas o meses después de la compra. Vender ahora ayuda a aumentar las bajadas. El inversor del tipo B sigue tranquilo, disfrutando de sus posiciones cortas, de su exceso de efectivo. El inversor B, sabe que su momento de volver está cada vez más cercano.

 

  • Desesperación y desanimo: Desesperación para A, ansiedad para B.

 

  • Pánico: Los inversores de tipo A que no decidieron vender con anterioridad entran en shock. Su cartera se reduce un 60% 70% 80%. Muchos de ellos venden, soportando grandes pérdidas y sin apenas efectivo. Los inversores B empiezan a comprar algunas acciones. Son conscientes del momento único que están viviendo. Aun así las acciones siguen bajando y los que no venden se ven atrapados en ellas.

 

  • Capitulación: es un punto de inflexión en un mercado bajista. Surge cuando el sentimiento respecto a la bolsa es extremadamente negativo. Las cotizaciones llevan bajando mucho tiempo. Aquí los inversores tipo A han vendido sus acciones y no existe ningún comprador tipo A. Ha habido noticias negativas durante mucho tiempo y se cree que no puede existir más malas noticias. Revisan sus errores y ven en qué se han equivocado. Los inversores A se dan cuenta de sus errores. Salen decepcionado de los mercado y ya no se preocupan por ellos puesto que han perdido mucho dinero. El inversor del tipo B, sigue comprando pero está vez de manera más fuerte. Todas las acciones vendidas por los inversores del tipo A caen en manos de ellos. Esos momentos fueron definidos por Edmond Rothschild diciendo “ El momento de comprar es cuando la sangre corre por las calles.”

 

  • Desaliento: existe un pesimismo general y surge un sentimiento entre los inversores de aceptación de la situación. Los inversores tipo A dicen: “en la bolsa no se puede ganar dinero”. Sigue habiendo noticias negativas pero algo cambia: la bolsa empieza a subir.

 

  • Depresión: Los inversores de tipo A, pregonan que nunca más entrarán en bolsa, aliviando así sus conciencias, “ la bolsa es un engaña bobos…” dicen. A pesar de la mala situación económica de los países y empresas, empieza a surgir un sentimiento de pequeño optimismo. Los del tipo B, s aben que empieza un nuevo ciclo alcista a pesar de los malos datos.

 

  • Esperanza: El inversor de tipo A, sigue pensando que los mercados no son para ganar dinero y el inversor del B siente serenidad y continua acumulando posiciones.

 

@AnalistoADS

Por cierto, tengo una  cuenta de Twitter por si queréis agregarme para contactar conmigo o seguir todos los  artículos que poco a poco publique y así no perderos ninguno. ¡Gracias por leerme!

En el artículo he intentado plasmar mi visión del tema. Por eso es un artículo totalmente subjetivo y puede o no tener errores de conceptos. Así que estoy abierto a cualquier comentario que pueda mejorar el artículo y según las opiniones podré ir cambiando e incorporando cosas para que sea lo más completo y veraz posible.

 

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Enlaces relacionados con el tema:

http://leelo.co/warren-buffet---3-maneras-de-%C3%A9xito-seguro-para-hacerse-rico-durante-una-recesi%C3%B3n!_f8c8b.html

http://www.rankia.com/foros/bolsa/temas/305459-cinco-etapas-panico-comprador

http://psicologiadeltrading.blogspot.com.es/2011/09/las-fases-emocionales-en-la-bolsa.html

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