Conecta Capital  

ConectaCapital (217º) 

Este artículo ha sido marcado como molesto Deshacer
ConectaCapital
12:19 el 25 abril 2013

http://conectacapital.com

El coste de la garantía resta atractivo a los garantizados frente a su competencia de gestión pasiva

25 abril 2013

En los últimos ejemplos comparables, ese coste se traduce en una rentabilidad de medio punto, aunque los expertos hablan de hasta el 1,5%.

Las gestoras españolas han hecho una división casi salomónica de su nueva oferta entre fondos con capital garantizado y otros similares pero sin garantía. Los argumentos de aquellas que apuestan por estas últimas carteras es que permiten dar mayores retornos al no tener que asumir el coste de la garantía y, por tanto, permiten ofrecer mayores rentabilidades a los clientes.

Ese  coste de la garantía es más notable en las entidades que tendrían que contratarla fuera del grupo financiero, ya sea porque éste no quiere ofrecerla o porque no puede. Por ejemplo en Dinero Activo, la banca privada de KutxaBank, tendrían que externalizar el garante y esos costes se traducirían en menores retornos, según Álvaro Urien, gestor. En aquellas entidades que ofrecen fondos de ambos tipos, como BBVA AM, también explican que la garantía encarece el producto. “El cliente puede optar, por tanto, por más rentabilidad o por más seguridad”, explican fuentes cercanas a la entidad.

El coste, que se traduce normalmente en una comisión de gestión más elevada, hace que  la TAE garantizada sea algo menor en los fondos de capital asegurado, a iguales condiciones de momento de compra, misma cartera y vencimiento. Víctor Alvargonzález, director de Inversiones de Tressis, asegura que teniendo en cuenta todos los gastos y comisiones, y considerando productos de renta fija, los gastos de un garantizado pueden suponer  en total un 1,5% de la inversión frente a una cartera sin dicha garantía. Los ejemplos más recientes de carteras comparables hablan de cifras algo más modestas, de en torno al 0,5% en la rentabilidad.

La comparación de precios de los 20 últimos fondos lanzados en España hablan de diferencias de  23 puntos básicos de media en la comisión de gestión para los de renta fija y de 50 puntos básicos para los de renta variable (ver cuadro), aunque hay que tener en cuenta que son comparaciones muy heterogénas, independientemente de su cartera, condiciones de vencimiento o rentabilidad ofrecida.

Rentabilidad o seguridad: he ahí la cuestión

Lo primero que llama la atención en un fondo de este tipo es la rentabilidad objetivo, esté o no garantizada. El  inversor ha de analizar si, a idénticas condiciones de la cartera, le compensa entonces obtener algo menos de retorno en aras de la seguridad que supone una garantía. Porque a igualdad de TAE (rentabilidad anual descontados los gastos) entre un garantizado y uno de gestión pasiva con una cartera similar, merece la pena optar por el primero, que en realidad sería más barato al incluir el coste de garantía. Pero no es lo más frecuente.

Así, el Foncaixa Rentas 2017 II, de gestión pasiva, lanzado a finales de enero, ofrece una TAE (rentabilidad neta, descontados gastos) del 3% mientras BBVA Plan Rentas 2017, lanzado el 1 de febrero, ofrecía el 2,5%. Medio punto menos que se explicaría por los mayores gastos corrientes del fondo, del 1,4% frente al 0,75% del fondo de InverCaixa, con comisiones de gestión respectivas del 1,35% y 0,675% en el periodo de garantía. Algo parecido ocurre en dos fondos lanzados por BBVA en los últimos meses, con vencimiento en 2017: el garantizado BBVA Fon-Plazo 2017 B ofrece una TAE del 2,25%, mientras el fondo de gestión pasiva BBVA Bonos Patrimonio IV ofrece el 2,85%. En el primer caso, los gastos son del 1,37% y en el segundo, del 0,87%.

Coberturas

Según Urien, los garantizados necesitan llevarse un margen que está asociado al coste de la posibilidad de tener que hacer frente a un posible impago del fondo. Para el gestor, lo ideal sería comprar un CDS asociado a la deuda garantizada (que, por ejemplo, en el caso de deuda pública española a tres años sería del 2% anual), aunque dice que la práctica no es habitual y se buscan otras fórmulas. En cualquier caso, la entidad calcula ese coste y lo traslada a las comisiones. Este  precio de garantía se podría haber encarecido con la crisis, pues antes de la misma, cuando la posibilidad de impago del activo a garantizar era muy bajo, el coste podría situarse entonces en torno al 0,1% o 0,2%.

Lo mismo ocurre a la hora de crear carteras ligadas a la bolsa, razón por la que están surgiendo las IIC de gestión pasiva de este tipo. Barclays, que lanzó hace poco Barclays Bolsa España 17, rechaza la garantía por los costes:  “No tiene garantía externa porque tendría un coste que reduciría la participación en la subida del Ibex y restaría atractivo”, dice Pablo Martínez Alberola, director de Ventas de Barclays Wealth Managers España. También InverCaixa tiene su gama FC Valor Bolsa y tiene fondos ligados al Ibex y al EuroStoxx. En el caso de estas carteras, la diferencia de comisiones es, si cabe, más importante teniendo en cuenta que a la rentabilidad, sin determinar de antemano y dependiente del índice, hay que restarle los gastos.

Los preferidos

Por todo ello, tanto Alvargonzález como Javier Martín Carretero, miembro del Comité de Inversión de Profim EAFI, prefieren la inversión directa a un fondo garantizado: critican su carestía y recomiendan carteras de deuda sin garantía. “Sólo recomendamos garantizados cuando ofrecen retornos especialmente atractivos”, dice Martín.

Los gestores de garantizados se defienden con dos argumentos. El primero, que la garantía no tiene por qué notarse demasiado en los costes: Rafael Hurtado, director de Inversiones de Allianz Popular AM, dice que en su caso es el banco el que asume la mayoría de los mismos. Y dicen que en ocasiones merece la pena pagar un poco más por la seguridad que ofrecen, algo que decide en último término el inversor en función de su perfil.

El segundo es que,  a veces, la razón por la que no se garantizan las carteras es por su mayor riesgo o la inclusión de activos más allá de la deuda pública nacional, lo que explicaría también la mayor rentabilidad lograda por los de gestión pasiva. Según los datos de VDOS del primer trimestre, la rentabilidad de estos últimos fue del 3,22%, frente al 1,82% de los garantizados fijos.

Así, más del 3% TAE ofrece el recientemente lanzado Fonálava II RF 2016, que tiene en cartera deuda del País Vasco, que su gestor explica que su solvencia es mayor a la española. De hecho, los gestores de fondos pasivos responden que descartan el impago cuando forman la cartera y consideran que ya es suficiente garantía por sí sola, por su calidad o porque esté de algún modo avalada por el Estado (como ocurre con la deuda autonómica).

Publicar Ocultar ¿Quieres hacer públicos tus favoritos? Publicar No por el momento
0 comentario
0 vez compartido
 Comentar

app version

Wed Nov 02 13:34:35 CET 2016

2221

79dd84889bae13e7769f41dc060a3ba472981ca5