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Gendaran
15:22 el 26 octubre 2010

Dinámica carrera como responsable ejecutivo de operaciones y desarrollo de negocio, derivada de la experiencia en departamentos clave y con personas que toman decisiones.

Basilea III y el comportamiento arriesgado de los bancos

A medida que los países se van recuperando a trompicones de la recesión, los reguladores quieren modificar, no sin dificultad, el sistema financiero para evitar otra crisis. La última propuesta ha sido establecer requisitos más estrictos al capital para prevenir que los grandes bancos no sucumban en caso de pérdidas inesperadas.

Las nuevas propuestas -llamadas Basilea III en honor de la organización que coordinó las negociaciones, el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea-, están pensadas para reducir la adopción de riesgos incrementando los requisitos de capital al 7% de los activos; el estándar internacional se sitúa en el 2% y los grandes bancos estadounidenses trabajan con el 4%. Pero el Comité, preocupado por que la “inapetencia” de los bancos a la hora de conceder préstamos ralentice la recuperación económica, recomendaba la introducción gradual de las nuevas normas a lo largo de los próximos ocho años. Muchos expertos consideran que estas propuestas son una decisión en la dirección correcta, pero algunos detractores creen que las normas son demasiado débiles y lentas como para tener efecto.

“No me impresiona su rigor”, dice el profesor de Finanzas de Wharton Richard J. Herring, sosteniendo que dichas normas no habrían conseguido frenar el desplome bancario que precisó la ayuda de los gobiernos en 2008 y 2009. “No obstante, no es necesario tanto capital-riesgo como el que tenían los principales bancos que necesitaron intervención en el periodo previo a su caída. Y un periodo de introducción gradual prolongado implica debilitamiento antes de su adopción”.

Según el profesor de Finanzas de Wharton Franklin Allen, las normas propuestas mejorarían la seguridad bancaria, pero le preocupa que los reguladores se hayan centrado en temas concretos sin un estudio adecuado de las complejas interacciones entre la banca, los mercados financieros y la economía mundial. “No está muy claro cuál es exactamente el problema que están resolviendo”, dice Allen.

Basilea III quiere asegurar que los bancos tengan suficiente capital para seguir concediendo préstamos en una economía debilitada, y evitar una crisis similar a la que sufrieron los bancos en los últimos años. Incrementar los requisitos de capital debería desalentar que los bancos hicieran inversiones arriesgadas como las realizadas durante la crisis financiera, pero al hacerlo los beneficios podrían verse afectados.

Aunque el término Basilea III se ha vuelto común, el propio Comité no lo emplea y la mayoría de los expertos están de acuerdo en que las nuevas normas son un refinamiento de normas previas, no una reforma regulatoria general como fue el caso de Basilea I y II. Los requisitos mínimos de capital se fijaron en 1988 en Basilea I y en 2004, en Basilea II, se fijaron un conjunto de estándares más elaborados. Basilea III “no es tan revolucionario como podría parecer”, dice Herring. “En cierto modo está acabando lo que Basilea II empezó”.

Asegurando la liquidez adecuada

El Comité Basilea, que se reúne en Suiza, coordinó las conversaciones entre 27 países y el 12 de septiembre anunció las propuestas, las cuales se presentarán al grupo de 20 países líderes del mundo cuando se reúnan en noviembre en Corea del Sur. Si el grupo las aprueba, cada país tendrá potestad para adoptar sus propias normas.

Las nuevas propuestas han recibido el apoyo de los más importantes reguladores en Estados Unidos, incluyendo al Secretario del Tesoro Timothy Geithner y el presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke; no obstante, desearían que su implementación fuese más rápida. Algunos países europeos y asiáticos solicitaron una introducción gradual lenta, sosteniendo que una implementación rápida ralentizaría la recuperación económica y que no deberían ser penalizados por una crisis que tuvo su origen en Estados Unidos. Según la mayoría de los informes, los bancos estadounidenses generalmente tienen suficiente capital para satisfacer los requisitos durante algún tiempo, pero al final podrían verse obligados a incrementar su capital si se aprueban las nuevas normas.

Pero Basilea III deja un montón de preguntas sin respuesta, como qué hacer con los bancos que se consideran demasiado grandes como para fracasar, y cómo asegurar que los bancos tengan suficiente liquidez para financiar sus operaciones diarias.

Basilea III obligaría a los bancos a retener capital social equivalente al 4,5% del valor de sus activos a principios de 2015. En la actualidad el porcentaje es del 2%. El capital social, aunque es la forma de capital con menor riesgo, generalmente implica la cantidad de dinero que los inversores han invertido en las acciones de una empresa y los ingresos retenidos o beneficios no distribuidos en forma de dividendos. En 2019 los bancos también tendrán que retener el 2,5% del capital social como colchón al que acudir en caso de dificultades. Estos requisitos aumentan conjuntamente el porcentaje de capital social del 2 al 7%.

Asimismo, el Comité Basilea recomendaba que los reguladores nacionales aprobasen normas que les permitiesen imponer un “colchón contra-cíclico” de hasta el 2,5% de los activos. Estaría compuesto de activos como acciones; se crearía en los buenos tiempos y se acudiría a él en los malos.

Un banco que no cumpla los umbrales establecidos en Basilea II podría verse obligado a retener más beneficios, dejando menos dinero para dividendos y pagos a sus ejecutivos. La prensa indica que la mayoría de los bancos ya cumplen los nuevos requisitos, pero las normas propuestas les disuadirían de reducir capital mientras buscan beneficios para el futuro. La cotización de los bancos subió cuando se anunciaron las normas, indicando que a los inversores les agradaba la idea de un sector que pudiese cumplir fácilmente los requisitos; y de haber evitado unos más estrictos.

Herring, miembro del Shadow Financial Regulatory Committee patrocinado por American Enterprise Institute, ve unos cuantos defectos en Basilea III, empezando con el bajo requisito de capital y el prolongado periodo de introducción gradual. En cierto sentido, el requisito de capital de Basilea III simplemente restauraría los requisitos previos, que se han ido erosionando a lo largo de los años a medida que los bancos buscaban y explotaban lagunas jurídicas.

El Comité de Basilea también debería fijar restricciones al apalancamiento, o la cantidad que una institución puede pedir prestado en relación a sus activos, añade Herring. Más apalancamiento causa más riesgo. “Es más, no se hace nada en relación al sistema bancario en la sombra”, señala refiriéndose a las instituciones no bancarias como los fondos de capital riesgo, fondos de pensiones, fondos de mercado de dinero y empresas de seguro, que desempeñan actividades similares a las bancarias, como conceder préstamos, que influyen en la cantidad de riesgo del sistema.

El Shadow Committee también se queja de que “las recomendaciones siguen basándose en un modelo de capital basado en el riesgo que emplea ponderaciones arbitrarias del riesgo, modelos de riesgo elaborados por los bancos y conceptos basados en los valores en los libros que han demostrado ser inadecuados como indicadores de la fortaleza financiera durante la reciente crisis”. En otras palabras, los bancos tienen mucha influencia sobre los datos que indican si están adoptando demasiado riesgo.

La retención del capital y los colchones contra-cíclicos son “insuficientes para proteger contra shocks inesperados”, sostiene el Shadow Committee añadiendo que las provisiones para su cumplimento parecen poco severas. Basilea III debería recortar el reparto de beneficios, como por ejemplo dividendos, en lugar de prohibirlos del todo cuando se alcanzan los umbrales fijados. “Permitir la distribución de capital cuando el colchón de capital de una empresa está cayendo por debajo de un umbral crítico no tiene sentido económico”, añade.

Sería más fácil controlar el riesgo imponiendo límites a los préstamos que imponiendo requisitos de capital, sugiere el Comité. Por último, el Comité critica el largo periodo de introducción gradual sosteniendo que uno o dos años sería suficiente.

Eliminar deducciones sobre los intereses

En opinión de Allen, para prevenir la repetición de la crisis financiera es necesario mucho más que las reformas de Basilea III. El riesgo moral, o la tendencia a adoptar riesgos con la esperanza de que el gobierno te rescate si las cosas salen mal, aún sigue siendo un problema.

A Allen también le preocupa que Basilea III se centre en la información contable en lugar de información procedente de los mercados financieros, que podría indicar si los inversores piensan que un banco está adoptando demasiado riesgo. Habitualmente las acciones se valoran según el precio al que se emitieron en lugar de su valor actual de mercado, que refleja mejor la salud de la institución, explica Allen. “El capital regulatorio de Wachovia estaba bien el día en que cayó, pero a los mercados no le inspiraba confianza”, recuerda refiriéndose al banco que fue absorbido por Wells Fargo a finales de 2008.

Un punto de vista más amplio sobre cómo las regulaciones influyen sobre el comportamiento de las instituciones financieras también sería importante para el tratamiento discriminatorio de los dos modos principales en que las empresas captan dinero: emitiendo acciones o pidiendo prestado, señala Allen. La legislación fiscal fomenta la petición de préstamos haciendo que los intereses sean deducibles; no existe una deducción comparable para la emisión de acciones. Si las deducciones sobre los intereses se eliminasen, las empresas estarían más dispuestas a emitir acciones para captar dinero, reduciendo el riesgo inherente al endeudamiento, sostiene Allen. “No hay un argumento bueno que justifique las deducciones sobre los intereses”.

Es más, si los requisitos de capital pasasen del 15 al 20% y se centrasen en el capital-riesgo, exponiendo el dinero de los accionistas a un riesgo más directo, las empresas tendrían un incentivo mayor a jugar sobre seguro, dice Allen. “Para la sociedad, ¿por qué es costoso pedir un colchón del 20% de las acciones?, pregunta. “Esta es la clave del debate, pero los entes reguladores realmente no piensan en esas cosas”.

Mark Zandi, economista jefe y cofundador de lo que hoy es Economy.com de Moody, cree que los estándares de Basilea III son “a grandes rasgos adecuados. Estándares de capital más elevados y requisitos de liquidez más estrictos son necesarios, y creo que Basilea III nos conduce en la dirección en la que debemos ir”, dice sugiriendo que endurecer demasiado las regulaciones puede dificultar los préstamos. “Es un equilibrio muy complicado de conseguir”.

Zandi señala que muchas cuestiones clave aún no han sido resueltas en Basilea III; por ejemplo, cómo endurecer los requisitos cuando los préstamos parecen estar creciendo demasiado rápido, como fue el caso durante los años previos a la crisis financiera. “Históricamente, si los préstamos crecen mucho hoy, en el futuro hay muchos más problemas relacionados con ellos”.

La reciente crisis financiera, ¿habría sido menos severa, o podría haberse impedido, si las normas Basilea III hubiesen estado vigentes hace años?, Habría sido menos severa, No sé si la hubiésemos evitado… Las causas fundamentales de nuestros problemas eran tan aplastantes y masivas que incluso contando con un sistema financiero perfectamente capitalizado, creo que habríamos tenido problemas.

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2 comentarios
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Sólo tienes que pensar en la dependencia total de los bancos españoles del BCE, por eso está el Ibex lastrado por ellos y cuanto más grandes, más problemas, Basilea III les alargará un poco más la vida, por el tiempo tan largo en aplicar las normas.
De todas formas, como hoy dia todo cambia, a las grandes y medianas empresas no les hace falta para nada los bancos, pueden emitir su deuda corporativa y santas pascuas, los particulares la comprarán por internet si les interesa y confían en la empresa. Por otra parte, si las cajas de ahorro se hubieran unido todas como un gran ICO, los autónomos y pymes tendrían solucionado el crédito para circulante y crecer.
En éste mundo de locos es sólo una opinión.
Gracias @gendaran por el arículo.

Hola Javier

Saludos cordiales y muchas gracias por tú acertado comentario.

Hasta pronto,

Geff,

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