Daniel Suárez Montes  

Lemming (111º) 

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Lemming
13:16 el 10 noviembre 2012

Socio - Director en LeBris EAFI

La gestión de carteras y el Mundial de Fórmula 1

 

Faltan dos carreras para que finalice uno de los Mundiales de Fórmula 1 más apasionantes de las últimas décadas. Tanto en las carreras de Fórmula 1 como en la gestión de carteras, además de tener un buen paso por curva o velocidad punta en recta, la clave está en no salirte del circuito y corre el riesgo de tener que abandonar el gran premio, sobre todo en el momento actual del Mundial donde una salida podría suponer la pérdida del título.
 
Los resultados de la gestión de carteras que proponemos, cuando menos, minimizan estos riesgos de quedarte fuera del Mundial. 
 
Ahí van las reflexiones.
 
Empecemos por definir el mapa motor
 
El mapa motor en la Fórmula 1. Es una serie de preconfiguraciones de curvas de potencia, almacenadas en el ordenador de abordo del coche de fórmula 1. Normalmente los monoplazas tienen entre seis y ocho configuraciones de curvas de potencia que van cambiando a lo largo de la carrera. Dos están destinados a situaciones muy concretas de carrera, como son la salida o la entrada en boxes (pit- stop). El resto de curvas de potencia el piloto las selecciona en función del sector del circuito en el que se encuentre: en una zona rápida del circuito, en una curva lenta, o en una recta larga.
 
Así, en las curvas lentas los coches pueden perder tracción, y los pilotos suelen elegir en estos sectores de los circuitos un mapa de motor con una curva de potencia progresiva. Sin embargo, cuando se gestiona una curva rápida puede ser preferible una curva de potencia más brusca. Por lo tanto, el objetivo del mapa motor pasa por facilitar al piloto la gestión de una vuelta completa al circuito adaptando las prestaciones del coche a las características de cada sector del circuito.
 
El mapa motor en la gestión de carteras. La evolución de los precios de los diferentes activos financieros, a lo largo de un ciclo completo económico y financiero, describe una trayectoria muy parecida a la de un circuito de Fórmula 1. Alternando, por ejemplo, períodos de fuerte volatilidad y rentabilidades nulas o negativas (lo que podría ser un sector de curvas lentas en un circuito de Fórmula 1) con otros períodos de grandes retornos y sin apenas volatilidad en las cotizaciones (una larga recta de un circuito bien asfaltado y con excelentes escapatorias). El objetivo del gestor de carteras será el diseño de una cartera de activos financieros que se adapte al ciclo de mercado que proyecte para los próximos trimestres o años. Así, si un piloto de fórmula 1 no gestionará una larga recta de un circuito con el mapa motor de entrada a boxes, un gestor no debería diseñar una cartera ultraconservadora ante una proyección expansiva del ciclo económico y financiero.
 
Nuestra propuesta empieza por definir (1) el monoplaza, (2) el mapa motor e (3) identificar en qué sector del circuito nos encontramos.
 
1. El monoplaza. 
Nuestro vehículo de inversión será una cartera formada por siete ETFs que nos den exposición a diferentes áreas de mercado: monetario, renta fija privada (emergente, grado de inversión y high yield) y renta variable (mundial, emergente e inverso -bajista-). Diseñamos una cartera de ETFs para evitar introducir excesivas capas de comisiones, como sucede con la alternativa de carteras de fondos.
 
2. El mapa motor. 
Diseñamos tres “curvas de potencia”: alcista, transición y bajista. Así, por ejemplo, un mapa alcista pasa por una fuerte exposición a áreas de mercado que mejor pueden capitalizar este entorno alcista, como puede ser la renta variable. En la tabla inferior detallamos la composición de cada mapa motor.
 
3. GPS del circuito.
 Esta es la clave. Diseñado el vehículo de inversión y preconfigurado el mapa motor, la clave pasa por identificar en qué punto del circuito nos encontramos, es decir, en qué fase del ciclo económico y financiero. Para ello nos vamos a apoyar en el Barómetro CB (BCB), que tiene un excelente track record en la identificación de entornos de mercado. En función de las indicaciones de nuestro BCB aplicaremos a la cartera un mapa motor. Así, cuando el BCB identifica un entorno de mercado con probabilidades bajistas (se está formando un techo) nuestra cartera adoptará la configuración correspondiente (60% en monetario, 5% en RF Privada y 35% en ETF Bolsa inverso)
 
El resultado nos deja una cartera con una rentabilidad acumulada desde enero de 2011 que supera el 15%, muy por encima de la renta variable mundial y, por supuesto, la renta variable europea. Además, de una rentabilidad superior, los resultados también son favorables cuando analizamos parámetros de riesgo (volatilidad, draw-down, etc.).
 
Y con esto solo me queda esperar a los dos últimos grandes premios del Mundial!!
 
El informe completo en
https://sites.google.com/site/climabolsa/
 
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1 comentario
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Me gustan vuestras ideas para una cartera profesional, pero habría que ver como estan pensados los ciclos del mercado, es decir el Barómetro CB, como lo llamais vosotros y que yo con mis sistemas expertos lo llamo toma de Decisión sobre el conocimiento profundo de los expertos.

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