Luis Allué Bellosta  

Luis1 (5º) 

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Luis1
09:47 el 04 noviembre 2012

Dermatólogo de Barcelona

!ÉXITO Y FELICIDAD!

¡BUSCANDO EL ÉXITO Y LA FELICIDAD!

 

         -Vivimos angustiados ignorando que el principal motivo de esa ansiedad tiene su origen en no tener la suficiente información sobre la cual tomar nuestras decisiones. Las preocupaciones suelen evaporarse a la luz del conocimiento. “Debo perderme en la acción -dijo Arthur Hallan- para no marchitarme en la desesperación”. El conocimiento se convierte en poder sólo a través de la acción. De nada sirve estar cultivado en mil materias si no conseguimos que nuestro acerbo cultural sea útil a los demás. La acción es una de las claves del éxito. ¡Actúa! ¡Ponte en marcha! ¡Hazlo hoy! Como proclamó Marco Aurelio: “No actúes como si fueras a vivir mil años”.  Habrás oído el archiconocido refrán popular de que “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, pero te sorprenderá saber que esas palabras son de Benjamin Franklin.  En ese viaje a la acción encontrarás siempre alguien que te recordará las cosas que no puedes hacer, así que procura que te encuentre haciéndolas. Hermann Hesse confirma esa idea: “Para que surja lo posible es preciso intentar, una y otra vez, lo imposible”. “Los que dicen que es imposible –según Edison- no deberían interrumpir a los que lo están haciendo”.  No olvidemos que “ el mejor momento para plantar un árbol fue hace cien años pero no olvides que el segundo mejor momento es hoy mismo”. La mayor parte de los problemas que nos agobian nunca llegan a materializarse porque son preocupaciones irreales, gestadas tan sólo en nuestra imaginación y, además, solemos enfrentamos a los grandes desastres de la vida con valor, en cambio permitimos que las pequeñeces diarias nos venzan. “ Mi vida estuvo llena de desgracias, muchas de las cuales jamás sucedieron”, confesó -poco antes de morir- René Descartes.

       Hallan, Marco Aurelio, Franklin, Hesse, Edison, Descartes…,  hasta seis citas en apenas un santiamén y además hay que plantar un árbol.  ¡Increíble!

       - “Cualquier idea poderosa es absolutamente fascinante y absolutamente inútil hasta que decidamos usarla”.  Los siento, son palabras de Richard Bach, me había olvidado comentarlas. Por cierto, la acción tiene que ser meditada, Thomas Mann lo expresó así: “Pensad como hombres de acción, actuad como hombres pensantes”.

       -Henry Ford tenía escasos estudios académicos pero poseía una personalidad arrolladora, siempre se rodeó de los mejores y su capacidad de trabajo le permitía solucionar muchos problemas -los mismos en los que se ahogaban otros competidores- pero cuando no podía vencer los imponderables de sus negocios, antes que éstos bloquearan aquello que sí podía resolver, hacía honor a su idea de que “cuando no puedo arreglar las cosas, dejo que se arreglen solas”. Peter Druker afirmó que “las personas efectivas no se orientan hacia los problemas, sino hacia las oportunidades”. Alimentan las circunstancias favorables y dejan morir de inanición los obstáculos. Sus crisis y preocupaciones se reducen hasta adquirir proporciones manejables porque anticipan las dificultades, trabajando sobre las raíces de los problemas y adoptando medidas positivas.

       -Casi siempre encontraremos motivos que justifiquen nuestras excusas, nuestra cobardía y nuestro fracaso. Las disculpas siempre tendrán aliados que nos den la razón, pero esas falsas excusas sólo sirven para disfrazar nuestra ignorancia y para camuflar la realidad a nuestro favor. Las pueriles justificaciones nos alejan del éxito y atraen la vacua mediocridad. Las personas que no alcanzan el éxito tienen un rasgo característico común: “ Conocen todas las razones que explican el fracaso y disponen de lo que consideran que son toda clase de  justificaciones para explicar su propia falta de logros”. Aceptar nuestros errores y asumir la responsabilidad nos permitirá enfrentar el problema, buscar soluciones y mejorarnos como personas.  Camilo Cruz concluyó que “ los grandes triunfadores aceptan los riesgos que generalmente acompañan la búsqueda del éxito. Esa valentía, ese arranque, ese entendimiento de que todo gran sueño demanda acción inmediata, es lo que distingue al ganador del perdedor” (…) “En la vida no hay errores, sólo lecciones que debemos aprender, y si las ignoramos, seguirán presentándose de distintas maneras hasta que decidamos aprenderlas”.

 

        Napoleon Hill dijo que: “ El éxito no necesita explicaciones. El fracaso no admite excusas”.

 

       -Las personas anhelamos, entre otras cosas: libertad, poder, salud, riqueza y amor, pero lo cierto es que camuflados tras esos objetivos, lo que de verdad deseamos es la felicidad; así pues, buscamos indirectamente la felicidad fuera de nosotros, a través de los bienes que se supone la atraerán, cuando en realidad la felicidad está escondida ya  en nuestro interior. La felicidad vive en ti. La dicha surge de dar y entregar, no de recibir y retener.

 

       El éxito no es el fracaso sino el conformismo.

 

       -La mayoría de la gente no tiene un propósito definido en la vida, no saben cuál es el auténtico sentido de su existencia y las riquezas no acuden tras los deseos ya que éstas sólo pueden conseguirse si hay planes definidos por objetivos concretos y siempre apoyados en la perseverancia. Todo lo comentado sobre la humildad, el coraje, la disciplina, la acción y la formación, está al alcance de cualquiera, pero poner en práctica una sola de esas virtudes requiere un esfuerzo formidable. Para La Bruyère “cuesta más eliminar un solo defecto que adquirir cien virtudes”. ¿Por qué? El hombre suele ser conformista, es muy duro salir del círculo de bienestar, cuestionar las ideas que durante décadas han forjado su personalidad, y rechazar ese ¡Yo! coercitivo que ha arraigado en su interior.  Eso lo sabía Einstein: “Muy pocas personas son capaces de expresar con ecuanimidad opiniones que difieran de los prejuicios de su propio medio social, y la mayoría de los individuos ni siquiera llega a formar tales opiniones”.

       -Hazte preguntas y hazlo constantemente, no te creas las opiniones de los demás sin confrontarlas y contrastarlas. El mismo Einstein sabía que “ la clave no es encontrar la respuesta a viejas preguntas, sino hacernos nuevas preguntas”, preguntas que nunca antes nos hayamos formulado”. Debemos romper las cadenas y librarnos de esas ataduras que nos maniatan, F. M. Alexander declaró que “ estamos encadenados a formas de movernos, a formas de pensar y a formas de sentir. Somos esclavos de nuestros propios automatismos”. Permanecemos subyugados por nuestros hábitos y creencias limitantes, y sólo cuando seamos plenamente conscientes, analizando el sentido de cada uno de nuestros razonamientos y actos, podremos liberarnos. ¿Por qué, estando desilusionados con nuestras vidas, no somos capaces de potenciar la  autoestima mejorando ciertos aspectos de nuestra personalidad? La respuesta es simple: en realidad no queremos cambiar porque ello implica un esfuerzo ímprobo, significa renunciar a nuestras ideas preconcebidas y preferimos refugiarnos bajo respuestas automáticas. Durante años hemos sido escultores de nuestro propio cerebro, permanecemos presos, anclados en nuestras rígidas redes neuronales. Las neuronas están programadas más para evitar el dolor que para disfrutar de la recompensa. El Dr. Mario Alonso Puig lo expresó así en su libro “ Reinventarse”:

       “No sólo hay que tener un verdadero corazón de guerrero para adentrarse fuera del área de confort, sino que hay que tener ese mismo corazón para seguir avanzando en medio de la confusión y la oscuridad: Mantener el coraje, la confianza y la certeza absoluta de que algo valioso, aunque no lo creamos, esta aflorando dentro de nosotros, es esencial (…) Cuando nos sentimos confusos y perdidos es porque estamos a punto de hacer un descubrimiento, de tener una revelación, ya que tras esa área de oscuridad y hundimiento se encuentra el área de descubrimiento, el espacio donde uno empieza a comprender en hondura ciertas cosas”.

       Es habitual usar las etiquetas limitantes para definir y encasillar a las personas.  Sören Kierkegaard lo sintetizó magistralmente en cinco palabras: “Si me clasificas, me niegas”. ¿Qué quiso decir con ello? Cuando alguien nos califica peyorativamente diciendo: eres vago, eres torpe, eres desordenado, eres aburrido…, nos está impidiendo mejorar porque automáticamente nos refugiamos en nuestros cuatro “Yo soy” autodestructivos, y que tan magníficamente describió Wayne Dyer en su libro “Tus zonas erróneas”:

“Así soy yo”.    “Yo siempre he sido así”.    “No puedo evitarlo”.   “Es mi carácter”.

       Esos “Yo soy” autoparalizantes nos están etiquetando restrictivamente y nos coartan inconscientemente diciéndonos: “Pienso seguir siendo lo que he sido siempre”. Invariablemente nos han machacado recordándonos esos “Yo soy”; así lo han hecho en la escuela, en la familia, en el trabajo…, y para rematar la faena hemos adoptado, nosotros mismos, otros “Yo soy”, como excusas para no luchar por mejorarnos, amparándonos en una autocomplacencia y conformismo que nos impide progresar como personas. No olvidemos que todo aquello que no crece está muerto. Es mucho más fácil acomodarse con esos “Yo soy” que realizar el esfuerzo de corregir esos defectos autoinculpatorios. Si después de todo la gente piensa que soy así, ¿por qué llevarles la contraria? Y con esos juicios estamos, indirectamente, otorgando a los demás el poder de controlarnos y decidir cómo debemos ser.

       -Cuestiónate todo lo que te digan y te intenten inculcar como verdades absolutas e inmutables, ésa será la mejor manera de averiguar cuál es tu auténtico ¡Yo!  Fomentar el pensamiento critico de los hijos supone asumir ciertos riesgos: exponerse a que piensen distinto, a que no compartan nuestros intereses, a que adopten otros valores, a que tomen decisiones que no nos gusten, a que se alejen y a que dejen de vernos como dioses; pero ese razonamiento independiente les confiere una cierta protección para que no sean tan vulnerables y fáciles de manipular y para que puedan ejercer su libertad y su responsabilidad asumiendo las consecuencias de sus actos y aprendiendo de sus errores.  Ofrécele raíces a tus hijos, pero sobre todo alas. “Si miras al cielo –decía Gustave Flaubert- acabarás por tener alas”.

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11 comentarios
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Fe de erratas:

Donde dice El éxito no es el fracaso.... debe decir " El enemigo del éxito no es el fracaso sino el conformismo"

Luis Allué Bellosta

Sensacional artículo. Gracias por compartirlo!

S2

@Luis1

como siempre un articulo fantastico, interesante y lleno de sabiduria.

gracias Luis

Gracias otra vez, Luis, por tu tiempo y tu escrito. Qué subidón de energía y ganas de luchar tras leer este artículo.

@susve99, @cfindipendente, @Echoes y a todos los que habéis leído con benevolencia mis palabras, mil gracias.

@Luis1, felicitarle por tan brillante artículo que nos hace reflexionar para tratar de ser cada día mejores.

Gracias Luis  por compartir estos maravillas citas y reflexiones sobre la felicidad y el éxito.

 

Me interesa las personas que han caído ( han asumido su derrota) y han sabido levantarse de ella. Es grande ver a un hombre crecerse ante el fracaso y que empieza de nuevo. Llegará el día- si insiste con tenacidad a pesar de todo- en que esa persona se vaya haciendo fuerte, rocosa, recia, compacta, igual que una fortaleza amurallada. Ahí se inician los hombres de vuelo superior. Que no son los que siempre vencen, sino los que saben levantarse.
 
No se puede vivir sin ilusiones. Y para que éstas salgan es necesario tener un afán de superación permanente. Ahí está la esencia de muchas vidas ejemplares. Siempre fuertes,a pesar de la adversidad. Esa es la mejor fórmula para llegar a ser uno mismo.
 
Enrique Rojas

Es un artículo estupendo como los que sueles escribir. Gracias

muchas gracias @cgudino. Te deseo mucho de ambas cosas.

Luis, es un lujo leer tus aportaciones y muchas de ellas son autñénticos tratados de filosofía... de la vida... aplicadas a veces a la inversión.

Una vez te comenté que tu libro "Alicia..." es el libro que más he regalado, ¡¡¡¡¡Y SIEMPRE QUEDO BIEN!!!!!!, y desde entonces me leo, e imprimo algunas de tus reflexiones que las busco con avidez.

Nuevamente muchas gracias,

@parras:

Gracias. !Ya me he ruborizado! Te animaría a ir cambiando de autor. Te recomiendo uno de J Montier: "Psicología financiera". Una delicia.

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