José Iván García  

joigar (82º) 

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joigar
11:14 el 04 marzo 2014

Dtor. de Análisis y Estrategia y Dtor. del comité de inversiones de Kau Markets EAFI (Nº 183 CNMV). Asesor del fondo Fonvalcem FI de Andbank.

¿Día de la Naturaleza?... Increíble

Ayer se celebró el día mundial de la Naturaleza.
 
Paseando por mi ciudad, Valencia, me doy cuanta de que hay mucha gente que considera que ir a la Naturaleza y formar parte de ella consiste en acudir al Bioparc o pasear por el Río (el antiguo cauce del Río Turia transformado en un precioso jardín), y no puedo estar más en desacuerdo.
 
Se ha extendido por el panorama nacional aquello de exhibir colecciones de plantas que, ya sean organizadas por hábitats y paisajes o según otros criterios, tienen en común una finalidad paisajista y divulgativa; siendo capaces en algunas zonas como en Sarria de pretender convertir en un jardín el bosque de la cuenca hidrográfica sustituyéndolo por re-forestación de litoral autóctona y, al paso con las obras de encauzamiento del río, cepillarse algunos puentes de siglos pasados que constituyen un precioso patrimonio cultural. Lumbreras de archivo que re-diseñan nuestros parajes desde google maps...
 
El bosque debe oler a humedad, que no es sino el fantástico rugir de la reproducción de las bacterias  actinomycetes liberando esporas tras los efectos de las lluvias. Debe dar cabida a la putrefacción de las hojas caídas, oler a lodo y debe crecer en una suerte de explosión de vida desorganizada creando biotopos específicos según zonas y condiciones biológicas y ecológicas, diferentes entre Valencia y Lugo, por ejemplo, pero igualmente hermosas. La vida se caracteriza por un movimiento antietrópico en que la desorganización aumenta y el orden disminuye; no se entienden los jardines como expresión de la naturaleza. Aunque bienvenidos son a falta de otra cosa; y suerte para quienes con afán de compartir un domingo en la naturaleza, al menos, acuden a un jardín.
 
                   Río Turia, Valencia
 
Dicho ésto, y tomando como excusa el pasado día de la Naturaleza (03/03/2014), quería hacer un apunte en términos de hacia dónde vamos en economía y política.
 
En el pasado se podía establecer que nuestro rendimiento dependía de ecuaciones de eficacia en las que se contemplaba en qué media los depredadores se alimentaban de nosotros; sin embargo, actualmente podríamos decir que nuestro rendimiento se mide en  qué transmitimos a las generaciones futuras. Naturalmente todo ésto es subjetivo e incluye muchas especulaciones y opiniones subjetivas. Si no le asignas valores a cosas que no son físicas, entonces los electricistas, mecánicos, constructores, trabajadores de la industria... siempre serían considerados los miembros más productivos de la sociedad, mientras que otros grupos como los artistas, los asesores, médicos y otros serían considerados como gente que no contribuye.
 
Dicho de otro modo, y con el fin de definir correctamente la economía, buena parte de ésta se debe a gente que, arbitrariamente o por una cuestión de gusto, asigna valores numéricos  a cosas que no son numéricas. Esto da pie a la corrupción del sentido puro de la palabra: economía.
 
En éste sentido la economía sirve para justificar la estructura de poder y por eso cuenta con un montón de apasionados creyentes entre los poderosos. Tanto es así que entre las clases poderosas se acomodan un variopinto abanico de categorías adscritas a trabajos parasitarios que no aportan nada al sistema. La publicidad, la especulación, todo el aparato de hacer dinero manipulando dinero... corrompe; los valores significativos del dinero se distorsionan con semejante manipulación. No son eficientes: depredadores del sistema que no tienen encima ningún depredador.
 
Desde mi punto de vista, a grandes rasgos,  el ciclo económico debería cerrarse cuando lo que tomas del sistema (entendiendo a éste como entorno económico y recursos naturales)  lo compensas con lo que das, lo compensas o lo superas. El progreso, que si lo vemos desde éste punto de vista, no es sino un fenómeno natural, se debe de enriquecer además con normas ecológicas;  si no, se descompensa el equilibrio y no devolvemos al sistema lo que tomamos de él, enriqueciendo a una élite flotante a la vez que empobrecemos todo lo demás.
 
Y es así como la élite pudiente se convierte en parasitaria. También poderosa como pueden serlo los parásitos que han tomado el mando y arrancan los logros del trabajo humano a sus legítimos herederos, y se alimentan de ellos mientras incrementan los poderes represivos que los mantienen en el poder.
 
Vivimos en un entorno económico desgarrador, falto de visión ecológica y adscrito a corrientes ascendentes de poder. Quizá está en nuestra mano acudir a la naturaleza y ver lo que nos depara: paz, quietud, monotonía... a primera vista, y un mundo de actividad frenética si la observamos con la relatividad del tiempo como bandera. Maravillosa, única.
 
Un disparate no influir con nuestros medios en la construcción de una eco-economía, y así no tener que nombrar un día de la Naturaleza para que se tome conciencia de ella.
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Estoy de acuerdo con la primera parte de su  mensaje. Que privaticen las zonas verdes esas de las ciudades y el que quiera que se vaya al campo, que parkings hacen falta (o bueno igual a la gente le gusta pagar por tener un bosquecillo urbano, quién sabe)

Sobre el resto, qué quiere que le diga, creo que se ha metido en un "lodazal" en el que me resulta un poco difícil extraer un hilo más allá de la metáfora ecológica que a mi me parece que no funciona muy bien. Fíjese por ejemplo que más ecológico que la evolución de las especies no creo que se encuentre, pero seguramente esta no sería su metáfora favorita.

En fin, igual que no se por dónde empezar, tampoco se por dónde acabar, pero sí que tengo claro que los ecologistas son "verde por fuera y rojo por dentro" como las sandías. A partir de aquí si me puede proponer algo más concreto pues estaré encantado de debatirlo con Vd. (corro un tupido velo sobre eso de dar y devolver más de lo que se obtiene, etc.)

Como siempre, muy inteligentes sus salidas D. Arturop.

Primero decirle que el artículo no es sino un grito a la desesperada, más emotivo que argumentado, y por tanto, con razón, sujeto a interpretaciones varias... aunque de por sí tienen un cometido: que reflexionemos sobre todo ésto. Pero que por otro lado, aboga por ser descriptivo en muchos casos; y no me dirá Vd. que no (parásitos...). También es cierto que una mente analítica como es la suya no admite el lenguage ambiguo que nos transporta a ideas sugerentes como el Haiku Japonés y prefiere, quizá, otra expresión de arte como la apabullante creación descriptiva de Velazquez. Quién sabe...

De otra guisa, cuando le miro (a esa foto que se ha puesto Vd. en el perfil) e intento hacerme el ánimo de responderle con sesgo serio y argumentado, me choco con unos ojos saltones que me provocan la risa, y se me escapan las ideas... Es Vd. fabuloso!

Me alegra volver a tratar con Vd.. por estos medios, que hacía un tiempo que estaba desconectado.

Un saludo 

PS: sé que me he ido por la tangente. No me lo tenga en cuenta

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