Pensar en la herencia puede hacer que más de uno se ponga a temblar, sobre todo si no tiene el testamento preparado. Sin embargo, dedicar un poco de tiempo a planificarla puede evitar muchos quebraderos de cabeza a tus hijos y evitar peleas una vez no estés.

Cómo planificar la herencia

El primer paso para lograrlo es contar con testamento, que es el documento donde podrás establecer qué bienes se queda cada heredero e incluso qué condiciones tienen que cumplirse para acceder a ellos, siempre dentro de unos límites legales. Sin ese testamento los bienes se repartirán tal y como prevé el Código Civil que divide la herencia en tres partes: el tercio de legítima, el tercio de mejora y el tercio de libre disposición.

La Legítima se repartirá siempre entre los herederos forzosos, que son los legales en el siguiente orden: hijos y descendientes, en caso de existir, padres, ascendientes y descendientes (nietos, abuelos y padres), el viudo o viuda, que tendrá derecho al usufructo parcial de un tercio de la herencia, hermanos y en ausencia de ellos, el resto de familiares. Si no hay familiares, será el Estado quien cobre.

El tercio de mejora también se repartirá entre los herederos forzosos y si no hay testamento se repartirá a partes iguales entre ellos. Por último, el tercio de libre disposición sólo aplicará si hay herencia. En caso contrario, se repartirá de forma equitativa entre los herederos. En otras palabras, si quieres ser tú quien reparta tu herencia necesitas un testamento. Sin ese documento, la ley y el Estado decidirán por ti.

Con esto claro, llega el momento de tomar decisiones: cómo repartir la herencia y qué hacer según tu situación personal y la de tus herederos.

Qué hacer con la casa: ¿Es buena idea dejarla en herencia?

La vivienda es el bien que más conflictos genera, también porque es el que más dinero vale. Desde un punto de vista estrictamente fiscal dejando la casa en herencia en lugar de donarla tus herederos ahorrarán muchos impuestos.

Lo que ocurre es que por ahorrar impuestos puedes estar generando un problema a tus descendientes. Al final, van a tener que decidir qué hacer con la casa y es fácil que surjan discrepancias si unos quieren alquilar y otros vender, por ejemplo. ¿Qué alternativas hay en este punto? Donar la vivienda en vida y quedarte con el usufructo no solucionará el problema de fondo y hará que tus hijos paguen más impuestos, por mucho que sea el camino más habitual.

Otras dos opciones pasan por vender la vivienda y marcharte a vivir de alquiler, de manera que en lugar de la casa dejes el dinero restante o contratar una hipoteca inversa

Por último, una solución a medio camino entre las dos anteriores sería llegar a un acuerdo de venta con una tercera persona manteniendo tú el usufructo de la vivienda hasta el fallecimiento. Si vendes la vivienda y tienes más de 65 años no pagarás impuestos y tus herederos recibirán dinero en lugar de una casa por la que pelear.

No vendas tus acciones y fondos: aprovecha la 'plusvalía del muerto'

La herencia incluye también el dinero de tus inversiones, que se repartirá a partes iguales entre tus herederos salvo que establezcas lo contrario. Es fácil que estés tentado de deshacer posiciones y vender tus inversiones para dejar dinero en lugar de acciones. Hacerlo hará que tengas que pagar impuestos por las ganancias, algo que tus hijos no harán.

Al heredar activos financieros se aplica lo que se conoce como la plusvalía del muerto que a efectos prácticos supone hacerle un 'sinpa' a Hacienda por las ganancias obtenidas hasta el momento de herencia, como explicamos aquí

Para que lo entiendas mejor, la ganancia o pérdida patrimonial con un fondo o una acción se calcula por la diferencia entre el precio de compra y de venta. Si inviertes 10.000 euros en acciones de la empresa A que cotizan a 10 euros y vendes por 11 euros, tu ganancia será de 10.000 euros y tendrás que pagar entre un 19% y un 21% por ese dinero en la declaración de la renta.

Gracias a la plusvalía del muerto para tus hijos el precio de compra serán los 11 euros que valían a tu fallecimiento, por lo que no pagarán impuestos en el IRPF por la ganancia acumulada.

Aprovecha los seguros de vida-ahorro para distribuir la herencia

Por mucho que hagas testamento, no podrás repartir la herencia extactamente como tú quieres. De hecho, sólo podrás decidir sobre el tercio de mejora, que se repartirá entre los herederos forzosos, y el de libre disposición.

Un seguro de ahorro puedes contratarlo tú y establecer a quien quieras como beneficiario. Una ventaja de este tipo de pólizas es que no figuran dentro de la masa hereditaria, así que quedan fuera del reparto que marca la ley. Aquí nos referimos a productos como seguros de ahorro en general, PIAS, Unit Linked, PPA o seguros renta, por ejemplo.

No te olvides de los seguros de vida

Un seguro de vida al uso también te permitirá destinar un dinero concreto a la persona que tú quieras más allá de la herencia y saltándose sus límites. El único inconveniente es que cuanto mayor es el asegurado, mayor será la prima. Además, muchas compañías no firman pólizas exclusivas de vida a partir de cierta edad.

Cómo preparar tu testamento

Cuidado con las donaciones

Las donaciones son anticipos de la herencia. Esto quiere decir que no se podrá dar a un heredero más de lo que le correspondería en la herencia. A efectos prácticos, se podrá donar a un hijo lo equivalente al tercio de libre disposición o el de mejora, pero no superar esas cantidades. En ese caso, se consideraría que se trata de una donación inoficiosa porque estaría perjudicando los derechos del resto de herederos.

Además, al hacer la donación puedes hacer que cuente contra la herencia o que no lo haga. En el primer caso será una donación colacionable y en el segundo sería no colacionable. Si no se indica expresamente, toda donación será colacionable.

Reparte los bienes como tú quieras

Si no se establece ninguna indicación, la herencia se repartirá de forma equitativa entre todos los herederos. Esto quiere decir que, salvo acuerdos, se dividirá todo entre el número de herederos. Si son 3, todo se partirá entre tres. Lo normal es que no todo se divida entre tres, sino que unos se queden unas cosas y otros otras.

Puedes evitar muchos problemas estableciendo con qué quieres que se quede cada heredero, también dentro de la parte legítima, siempre que respetes la regla de la equidad.

Dejar dinero en efectivo, una buena idea

Puedes planificar tu herencia para facilitar la vida de tus hijos dejándoles dinero para hacer frente al impuesto de sucesiones. Esto es especialmente útil en herencias cuantiosas, ya que sólo podrás acceder a determinados bienes de la herencia antes de liquidar el impuesto.

Tener una cuenta conjunta con los hijos

Una cuenta conjunta o en la que los hijos sean cotitulares es otra forma de dar acceso al dinero en efectivo en caso de fallecimiento. Legalmente el hecho de que sea una cuenta conjunta no presupone que el dinero es de todos los titulares, pero sí que permite acceder a él más fácilmente.

Estos pequeños consejos te ayudarán a distribuir tu herencia como tú quieras porque en este punto cada persona es un mundo.