Haz el siguiente ejercicio. Abre tu cartera y cuenta el número de tarjetas de crédito y débito que tienes. Después piensa si además hay alguna que te has dejado en casa. Haz la suma de ambas. Seguro que el número no baja de cuatro. España es el país latino con más tarjetas en circulación, con más de 70 millones según el Informe Tecnocom de Tendencias en Medios de pago 2016.

¿Son necesarias tantas tarjetas? ¿Qué número de tarjetas de crédito deberías tener contratadas? La realidad es que tenemos más tarjetas de las que necesitamos, muchas más. Para gestionar nuestras finanzas personales y optimizar gastos sólo necesitamos dos tarjetas: una tarjeta de débito y otra de crédito. No hace falta más.

De hecho, la tarjeta de débito podría ser suficiente. La tarjeta de débito es la que debemos usar en el día a día para pagar la compra, los gastos en restaurantes, ocio, pequeños caprichos… El motivo es que con ella no corremos el peligro de endeudarnos sin darnos cuenta ni de pagar las consecuencias en forma de costosas comisiones e intereses.

¿Y la tarjeta de crédito? Servirá para las grandes compras y para operaciones donde nos exijan pagar con tarjeta de crédito como al alquilar un coche o en determinados hoteles. Si vamos a contratar un viaje, mejor pagar con la tarjeta de crédito, porque así podremos hacer uso del seguro de asistencia en viaje de la tarjeta. Del mismo modo, esa televisión de plasma nueva es mejor pagarla con la tarjeta, porque cuenta con un seguro de compra que ampliará el plazo de devolución.

Lo único que debemos asegurarnos al pagar con la tarjeta de crédito es que no está activada en modo revolving. Muchas entidades entregan estos plásticos con la forma de pago que más les conviene a ellas y que te hará estar pagando una cuota mínima más intereses por tus compras.

Si no estás seguro de qué modo de pago tiene tu tarjeta, llama al número que aparece en ella, pregunta y pide que te la pongan en pago total en la fecha que tú elijas (lo normal suele ser a mitad de mes).

 

Claves para elegir tus tarjetas de crédito

La variedad de tarjetas de crédito que hay en el mercado es enorme. Muchas incluyen descuentos por compras en tiendas, descuentos por repostar, programas de puntos… Sin embargo, lo que realmente importa al contratar tu tarjeta son cuatro cosas: intereses que te cobrará en caso de activar el crédito, las comisiones e intereses en caso de que te retrases en un pago, los gastos de emisión y mantenimiento y los seguros que incluya.

Recuerda el uso que vas a hacer de cada tarjeta. La de débito para las compras del día a día, la de crédito para las grandes compras. Si no pierdes esto de vista, verás cómo tiene sentido no dedicar más tiempo del necesario a analizar qué descuentos puede ofrecerte cada plástico. Y es que ya puestos a invertir tiempo y esfuerzos en tus finanzas personales, mejor hacerlo en algo que te ayude de verdad: aprender de inversiones para rentabilizar tu dinero.

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