Existen multitud de opciones de ahorro para la jubilación y depende de dónde acudas en busca de consejo te ofrecerán una u otra. A fin de cuentas, un banco y una aseguradora funcionan de forma diferente y promocionan productos distintos. Uno de los que seguramente te encontrarás al pisar las oficinas de la segunda es el PPA o Plan de Previsión Asegurado.

Si no estás familiarizado con el nombre, no te preocupes. Es fácil que te lo hayan resumido como el plan de pensiones del seguro y la descripción no está desencaminada. PPA y plan de pensiones son dos productos muy similares. Es más, funcionan prácticamente igual salvo por algunas cuestiones como que en un Plan de Previsión Asegurado el capital que vas aportando año a año debe estar asegurado, algo que no ocurre con los planes de pensiones.

Ventajas de los PPA

El principal punto a favor de los PPA es la fiscalidad en el momento de las aportaciones. Y es que puedes desgravar por el capital que inviertes hasta un máximo de 8.000 euros al año. Ese dinero se restará al hacer la declaración de la renta. Para que lo entiendas mejor si inviertes 5.000 euros en tu PPA y tu salario es de 20.000 euros, para la renta será como si sólo hubieses ingresado 15.000 euros. El resultado es que pagarás muchos menos impuestos.

También juega a favor el hecho de que se trata de una inversión garantizada o por lo menos así tiende a verlo la mayor parte de los ahorradores. Para el español medio la palabra garantizado sigue teniendo una gran fuerza, independientemente de su perfil inversor.

Para fomentar la permanencia, muchos PPA ofrecen bonificaciones cada lustro primero y cada década después.

Inconvenientes de los PPA

Como los planes de pensiones, los PPA tienen más sombras que luces. Todo empieza por la fiscalidad en el rescate. El problema, como ocurre con sus homólogos es que pagarás impuestos por toda la inversión y no por el beneficio, como sí ocurre con los fondos de inversión. Además, en función de la fórmula que elijas para rescatarlo (capital, renta o mixto) el hachazo fiscal puede ser mucho mayor. Aquí puedes ver cuál elegir para pagar menos impuestos.

Tampoco le beneficia el que sea un producto ilíquido. En otras palabras, que no podrás recuperar tu dinero cuando quieras, sólo en determinados casos: jubilación, desempleo, enfermedades graves, discapacidad o para hacer frente a un desahucio.

A esto se añade la ausencia de límites a los gastos asociados. A diferencia de los planes de pensiones, no hay un límite legal y por eso hay que preguntar siempre por ellos.

Las características del PPA lo convierten en un producto muy enfocado a un inversor cauto o que busque garantizar su inversión con un rendimiento que típicamente estará en torno al dato de inflación y poco más.