consejos_ahorro_sin_invertir_finectCuando hablamos de hacer crecer nuestros ahorros y rentabilizarlos de cara al futuro el primer pensamiento que nos viene a la cabeza es el de la inversión. No cabe duda de que si queremos obtener rentabilidades atractivas esta es la única opción. Ni existen trucos de magia ni la suerte va a hacer por sí misma que nuestros ahorros se multipliquen. 

Aunque ya sabéis que en Finect siempre hablamos de inversión e intentamos concienciar sobre ella y sobre cómo podemos sacarle el máximo partido, lo cierto es que en muchas ocasiones, incluso en nuestro entorno más cercano, una de las respuestas que más se repiten cuando animamos a alguien a invertir es: "me quedo como estoy" o "yo no arriesgo mi dinero". En estos casos, poco importa si mencionamos al 'monstruo' de la inflación y de cómo puede hacer que perdamos valor adquisitivo en el futuro. Hay quienes, directamente, no se plantean la opción de la inversión como una alternativa. 

Está claro que no aprovecharse de esta alternativa y de la magia del interés compuesto puede parecer un crimen en términos financieros. No obstante, en Finect tenemos soluciones para todos. Para aquellos más reticentes al mundo de la inversión, os traemos algunos consejos y productos con los que podemos hacer crecer nuestros ahorros a largo plazo. 

Objetivos: el ahorro no es lo que nos sobra

Antes de intentar maximizar nuestros ahorros, lo primero que tendremos que hacer es tener claro el objetivo para el que se ahorra, ya que si no existe una meta ni un plazo fijado la intención de hacer crecer nuestro dinero se acabará por diluir en el tiempo. ¿Para qué estamos ahorrando? ¿Queremos complementar nuestra pensión durante la jubilación? ¿Nos planteamos un plan de futuro para pagarle los estudios a nuestros hijos? ¿Queremos dejarles los ahorros a nuestros herederos? O, quizás simplemente, ¿nos apetece comprarnos algo que requiere una suma elevada de dinero o queremos disfrutar de las vacaciones de nuestros sueños?  

Sea como sea, el objetivo de este ahorro nos hará que fijemos un plazo estimado para conseguirlo. Y es aquí donde viene la parte más importante para empezar a ahorrar y hacer crecer nuestro patrimonio: necesitaremos administrar el ahorro y que no se convierta en la parte que nos sobra a final de mes. En este sentido, los asesores financieros recomiendan convertir al ahorro en una parte más a la hora de administrar nuestro dinero mensualmente, por lo que será necesario apartar dicha cantidad al inicio, junto con el resto de gastos que tengamos contemplados en nuestro presupuesto, y no al final de cada mes. 

 

Fondo de ahorro vs. Fondo de emergencias

A la hora de preparar nuestro fondo destinado al ahorro habrá que tener en cuenta que no irá en la misma hucha el dinero de nuestro ahorro que aquel que necesitemos en caso de emergencia. Y es que este es uno de los errores más comunes que cometemos a la hora de gestionar el ahorro. En este caso, un fondo de emergencias, como su propio nombre indica, tendrá las emergencias como único objetivo. En este fondo, se recomienda tener una cantidad equivalente a entre tres y sesis meses de nuestros gastos para hacer frente a posibles imprevistos. 

Por otra parte, estará el dinero que destinemos al ahorro, que será aquel para el que tengamos un objetivo fijado y un plazo concreto. 

Cuentas remuneradas 

Uno de los productos que nos puede ayudar a hacer crecer nuestros ahorros compensando, como mínimo, el efecto de la inflación son las cuentas remuneradas. Este tipo de cuentas ofrecen a sus clientes una remuneración anual por un periodo limitado y con un saldo máximo a remunerar que dependerá de la entidad con las que las contratemos. En la actualidad, aunque no existen numerosas ofertas, es posible encontrar algunos bancos que ofrecen rentabilidades de hasta el 5% TAE para los primeros 5.000 euros. En este artículo podéis consultar todas las opciones que existen en este momento. 

Eso sí, conviene saber que la mayoría de estos productos suelen ser ofertados a nuevos clientes y exigen algunas vinculaciones para poder beneficiarse de la remuneración. 

Si no contamos con una cuenta que nos remunere el saldo que mantenemos en ella, la mejor opción será tener la cuenta corriente tradicional y una segunda cuenta (de ahorro) a la que podamos hacer aportaciones periódicas y de manera automática al inicio de cada mes para mantener seguro nuestro nivel de ahorro e irlo aumentado progresivamente.

Aplicaciones de ahorro por redondeo

Las nuevas tecnologías han traído infinidad de herramientas que nos permiten controlar el gasto y optimizar nuestro dinero. Aunque este tipo de aplicaciones nos ayudan a organizar nuestras finanzas y mantener en cierta medida el presupuesto que nos fijamos, en los últimos años algunas entidades han ido más allá lanzando nuevas aplicaciones de microahorro, más conocidas como apps de ahorro por redondeo. 

Estas aplicaciones redondean las cantidades que gastamos hasta el siguiente euro. De tal forma que se transfieren los céntimos restantes de cada compra a una segunda cuenta con el fin de ahorrar ese dinero. Aunque no va a generar grandes beneficios, se trata de una fórmula que permite almacenar pequeñas cantidades con el fin de ahorrarlas y poder utilizarlas en un futuro. 

La solidaridad también tiene premio

Si estamos comprometidos con alguna causa, destinar una parte de nuestro presupuesto mensual a donaciones también nos servirá para obtener importantes deducciones cuando hagamos la declaración de la renta. Esto significa que podremos gastar dinero en causas que nos importan pagando menos impuestos, ya que Hacienda premia los donativos con deducciones que podrán ir hasta el 75% de lo que hayamos pagado. 

En este caso, si la donación no supera los 150 euros, la desgravación será del 75%. Si se trata de donaciones de importes más elevados, la deducción irá, con carácter general, hasta el 30%. 

Seguros de vida ahorro

Los seguros de ahorro pueden ser una de las alternativas para aquellos ahorradores que están dispuestos a tolerar un mínimo de riesgo. Se trata de productos ofrecidos por las compañías aseguradoras que nos permiten, a través de aportaciones periódicas, obtener al final del plazo un capital garantizado más la rentabilidad obtenida. Esta rentabilidad suele ser superior a la que ofrecen en este momento los depósitos bancarios. 

En este caso, si lo que queremos es un producto que apenas implique riesgo podremos contratar un PIAs en su versión garantizada o refugio. Una de las ventajas que ofrece este producto es que es liquidable y, por tanto, disponible desde el momento de su contratación o a partir del primer año. Además, como su propio nombre indica en su versión garantizado, nos garantiza el dinero y nos ofrece diferentes ventajas fiscales a la hora del rescate. No obstante, si lo utilizamos bajo esta estrategia siempre tendremos que tener en cuenta las comisiones, ya que la rentabilidad deberá ser superior para que se trata de un producto interesante para nuestro bolsillo.