El último euro que lo gane otro. Es una máxima muy bien aplicada si la intención es al final la de domir tranquilos con nuestras inversiones. Conocer nuestro perfil inversor y ver cuánta caída y para qué parte de nuestro ahorro estamos dispuestos a tolerar, es una de las premisas más importantes de todo inversor. Si no, acaba pasando como en 2008, cuando el desplome de la bolsa provocó una fuga de inversores de los que hoy son los mejores fondos de la última década. 

Desde hace unos meses, desde el mundo de los economistas, analistas o incluso gestores, se viene escuchando que estamos en la última parte del ciclo. Una frase que encierra que, antes o después, este mercado alcista tan largo acabará tocando techo. Algunos van más allá y predicen incluso una ralentización económica. Los más atrevidos, una recesión en torno a 2020

Sin ir más lejos, según la encuesta de gestores que elabora Bank of America, los profesionales de la inversión pronostican que la bolsa tocará techo coincidiendo con una recesión: entre la segunda mitad de 2019 y la primera de 2020.

Lo que dicen los datos

Sin bola de cristal en la mano y más allá de las predicciones, esto es lo que históricamente se ha ganado en los meses o años previos a que el mercado toque techo. Es decir, cuánta rentabilidad se han perdido quienes han vendido antes de tiempo. Como en todo, cada uno tiene que ver su caso personal, los objetivos de su inversión y si está pensada para el corto o el largo plazo.

En los 24 meses anteriores al pico de mercado (con datos históricos desde 1973), la bolsa americana y más en concreto el índice S&P 500, han ofrecido una rentabilidad media del 45%. Si hablamos del año previo a que la bolsa tocase un techo, el rendimiento es del 24%; seis meses antes, un 14% y 3 meses antes un 8%, según cálculos de JPMorgan recogidos por Bloomberg.

Con todo, antes de dejarte llevar por estos datos, comprueba aquí tu perfil inversor.