ASG, ESG, ISR... seguro que habéis oído o leído estas siglas. Y, la verdad, es que se refieren al mismo concepto: inversión socialmente responsable. Una estrategia para invertir que está ganando fuerza y seguidores dentro del ámbito financiero. Uno de los motivos es el cambio climático, junto a otros enfoques sociales y de gobierno corporativo.

Como todos los 5 de junio, este miércoles se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, un evento que ayuda a concienciar sobre la situación medioambiental. Sin duda, sus consecuencias están transformando los modelos económicos y de inversión. De hecho, durante la última década, la sostenibilidad se ha convertido en un aspecto crucial para los inversores. 

Según el estudio global de inversión de Schroders el 78% de los inversores españoles afirma que la inversión sostenible ha ganado importancia en los últimos 5 años y un 65% asegura haber aumentado sus posiciones en este tipo de fondos en este período.

"El cambio climático es una cuestión primordial para inversores, empresas y la sociedad. No se trata de una elección o de un tema opcional, ya que, de alguna forma u otra, nos acabará afectando a todos; incluidos los que gestionamos el patrimonio", explica Andrew Howard, Head of Sustainable Research de Schroders. En el siguiente gráfico os dejo los mercados más y menos sostenibles. 

En total, siete de los diez mercados más sostenibles son europeos, mientras que los menos sostenibles son aquellos emergentes que dependen de recursos naturales.

Así, los expertos de la gestora británica están convencidos de que las empresas y países que asuman la responsabilidad de luchar contra el cambio climático se beneficiarán de un crecimiento estructural a largo plazo. Y, desde su punto de vista, una manera de apoyarlas es a través del fondo Schroder International Selection Fund Global Climate Change (SISF Global Climate Change). Se trata de un producto que lleva más de 10 años centrado en aquellas compañías que reconocen las amenazas y aceptan los retos del cambio climático.

¿En qué punto nos encontramos?

Actualmente, el objetivo climático es limitar el aumento de la temperatura global a 2ºC. Para ello, es necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% por persona durante los próximos 30 años y alcanzar las cero emisiones en, aproximadamente, una década. Lograr este cambio a escala supone un esfuerzo enorme. Y para conseguirlo, los expertos estiman que habrá que realizar una inversión de hasta 2.000 millones de dólares en tecnologías limpias y sanciones mucho más duras para las emisiones de dióxido de carbono.

Algunos datos: ¿cuántas personas podrían alimentarse con los desperdicios alimenticios cada año? La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que en el mundo se producen casi 1.400 toneladas de desperdicios con los que se podrían alimentar a 2.000 millones de personas. ¿Qué porcentaje de empresas hacen mención a los objetivos de desarrollo sostenible en su memoria anual o informes de sostenibilidad? Un 72%, según PwC.

"Existen oportunidades para las empresas que están tomando medidas para reducir su huella de carbono y que, además, participan en la transición energética. Y, por tanto, vemos enormes oportunidades de inversión en las empresas centradas en esta transición", afirma Victoria Barron, analista de inversión responsable en Newton, parte de BNY Mellon IM.

Algunas de estas oportunidades son las que ofrece la industria de coches eléctricos. "Vemos oportunidades de inversión en las empresas que suministran la tecnología necesaria para que los fabricantes de equipos originales puedan producir componentes que resultan esenciales para la revolución de los coches eléctricos", añade Barron. Otra oportunidad de inversión, y que incluyen en su fondo BNY Mellon Sustainable Global Dynamic Bond Fund, señala directamente al sector de suministros públicos. "El sector energético tiene la posibilidad de generar cambios de calado. En Newton, por ejemplo, el 51% de nuestras inversiones en empresas de suministros públicos son en energías renovables", dice la analista. 

Inversión ESG y rentabilidad: ¿es posible?

La mayoría de inversores creen que al invertir en activos socialmente responsable van a obtener una menor rentabilidad que si destinan su patrimonio a otro tipo de productos. Sin embargo, la gestora DWS ha analizado más de 2.000 estudios para determinar qué relación existe entre inversión ESG y rentabilidad y han comprobado que esta filosofía es falsa. 

"Por primera vez, conseguimos comparar 2.250 estudios. Estamos muy satisfechos porque hemos obtenido unos resultados satisfactorios. Menos de un 10% de todos los estudios empíricos que existen encuentran una relación negativa entre el desempeño de la rentabilidad y la inversión ESG; más del 50%, encuentran una relación positiva. Por tanto, la inversión ESG fomenta la rentabilidad a largo plazo", incide Gunnar Friede, gestor de carteras ESG Multiactivos de DWS

"Además, hemos comprobado que la reputación corporativa es muy importante a nivel de mercado de capital, ya que es el resultado de integrar la filosofía ESG en las empresas. Como conclusión, inversión ESG y desempeño positivo van de la mano", añade Friede.