La revolución de las máquinas ya ha empezado, por lo menos en los mercados. La caída del lunes 5 de febrero en Wall Street y después en el resto de bolsas puso el foco en la forma en la que robots y algoritmos bursátiles afectan a las bolsas. Desde el High Frecuency Trading (HFT) hasta los robotraders pasando por los CTA y otras suertes de trading cuantitativo, los algoritmos son una realidad en los mercados.

A comienzos del siglo pasado había que esperar al teletipo, en el mejor de los casos, o al periódico del día siguiente, en el peor, para saber cómo había cerrado la bolsa. Además, había que llamar por teléfono para cursar una orden. Hoy en día con un teléfono móvil basta para operar en cualquier mercado. La tecnología también permite desgranar mejor la información bursátil, utilizar más indicadores, cruzar datos, mejorar el análisis técnico... Y además hacerlo todo de forma automática. El análisis técnico es una mezcla de ciencia y de arte, pero sobre todo es cuestión de números y ahora también de programación y de algoritmos.

Estas son las tendencias que debes conocer. Como verás, muchas son caras de una misma moneda:

Trading de Alta Frecuencia o High Frequency Trading

El HFT ha sido señalado como el responsable del último cisma bursátil. El trading de alta frecuencia es un tipo de operaciones que utilizan algoritmos para operar de forma automatizada. A través de programas, rastrean el mercado en busca de patrones para ejecutar órdenes de compra y de venta en tiempo récord.

En cuestión de milisegundos pueden realizar un gran volumen de operaciones, anticipándose a los reflejos de un operador bursátil y decidiendo en menos de un segundo lo que un ser humano tardaría minutos en analizar.

 

Cómo funciona el High Frecuency Trading

El funcionamiento básico del trading de alta frecuencia es sencillo. En Estados Unidos y en otros mercados algunos traders puede ver las órdenes de compra y venta antes que el resto de intermediarios. Este tiempo no supera los 30 milisegundos, pero es suficiente para que un ordenador muy potente debidamente programado rastree el mercado y saque partido de su velocidad de ejecución. No hay trader humano que pueda moverse a su velocidad.

En el HFT la ganancia es de apenas unos centavos por acción, pero como se llevan a cabo miles de operaciones, el beneficio se multiplica. En la mayoría de casos las posiciones se mantienen solo durante unos segundos y al final del día el sistema casi nunca tendrá acciones en cartera.

 

Los peligros del Trading de Alta Frecuencia

¿Es malo el HFT para los mercados? Nada más lejos de la realidad, pero sí que puede ser peligroso. El primer motivo es el aumento del ruido en el mercado y la posible distorsión del precio, que ya fue motivo de investigación en varias firmas de HFT en Estados Unidos por parte del FBI.

 

El siguiente vídeo de NANEX titulado “Rise of the machines” ilustra el aumento del volumen de operaciones en el mercado.

 

 

A este peligro se suma otro más propio del trading algorítmico. Y es que es fácil que muchos programas cuenten con reglas similares y que, por lo tanto, se ejecuten en un mismo punto. Para que lo entiendas mejor, si muchos robots tienen fijado un stop loss en 5,5 para una acción y todos tratan de ejecutarlo en el mismo momento y a la velocidad de la luz, la acción se desplomará. Ahora imagina eso mismo en todo el mercado. El resultado son grandes caídas en muy poco tiempo, como el clásico pánico vendedor pero todavía más rápido.

CTA

Los CTA son el acrónimo de commodity trading advisor que en castellano podría traducirse como gestores de futuros. Se trata fondos, aunque también pueden ser personas, que utilizan modelos algorítmicos de inversión para detectar tendencias, tomar posiciones y ejecutar órdenes.

Muchos fondos de pensiones y fondos de inversión usan los CTA para mejorar su propio ratio de rentabilidad/riesgo, especialmente en momentos de caída en los mercados. Los fondos CTA entran dentro de la categoría de gestión alternativa y de retorno absoluto. Un gestor creará un sistema algorítmico basado en datos históricos del mercado y lo irá perfeccionando con el tiempo. El sistema peinará el mercado buscando tendencias, comprando y deshaciendo posiciones hasta dar con una. En el momento en el que lo hace, la explotará hasta que sus datos le digan que es el momento de abandonarla.

Por esta forma de operar, los CTA necesitan horizontes de inversión más amplios y no están tan pensados para el corto plazo, aunque cada vez están surgiendo sistemas que operan en franjas temporales más cortas.

RoboTraders y RoboAdvisors

Como ya te hemos dicho, estamos ante dos caras de una misma moneda, la de la de la inversión a través de programas informáticos y algoritmos. Los términos robo trader y roboadvisors suelen usarse como sinónimos, aunque en realidad el primero hacer referencia al programa de inversión, a la fórmula algorítmica que se utilizará para decidir cómo, dónde y cuándo invertir.

Los RoboAdvisor, que podría traducirse como un robot asesor, son gestores automatizados de inversiones. Se trata de programas y algoritmos que invierten en fondos de inversión pasiva en base al perfil de cada cliente. Estos programas cuentan con varias carteras tipo de fondos en las que encajar al cliente. En este sentido, serían la alternativa a invertir por tu cuenta o contar con un asesor financiero que te gestione tu dinero. Sus ventajas pasan por unos menores costes frente al asesor y una menor inversión de tiempo frente a invertir por ti mismo.

Para dar con el perfil de cada cliente los RoboAdvisor incluyen un cuestionario inicial con preguntas sobre los objetivos de la inversión, aversión al riesgo, ingresos y otras inversiones. Si quieres empezar con una idea de cuál es el tuyo, prueba esta píldora.

Los RoboAdvisor son relativamente nuevos en España, donde se pueden encontrar buenos ejemplos como Indexa o Finizens. Ambas disponen de carteras asesoradas de fondos de inversión y de planes de pensiones. En este artículo @Carlos Alosete nos hablan de los planes de pensiones de los robo advisors.

Quant Advisors y Trading Cuantitativo

Frente a los Robo advisors está los denominados Quant Advisors. En realidad más que asesores son sistemas automáticos de trading basados un conjunto de herramienta matemáticas y estadísticas. Al contrario que los robo advisors, los sistemas de trading cuantitativo trabajan más con derivados apalancados y con subyacentes como ETFs, divisas o materias primas.

El trading cuantitativo utiliza series históricas de datos bursátiles y otras informaciones para identificar oportunidades en el mercado. Normalmente lo utilizan grandes firmas de inversión.

Trading algorítmico

Puede considerarse una rama del trading cuantitativo. Es una forma de operar basada en algoritmos, reglas y procedimientos automatizados a través generalmente de un programa informático. El trading con algoritmos crea sistemas de bolsa que pueden operar por su propia cuenta de forma automatizada o servir como herramienta de análisis para el inversor.

Las ventajas del trading algorítmico son:

- Reduce el tiempo de análisis y permite abarcar más mercados. Los algoritmos se encargar de descartar automáticamente sectores enteros, países y acciones en base a la estadística y las reglas que hayas fijado.

- Elimina las emociones de la operativa. Operar en bolsa no es para todos los públicos. La mayoría de ahorradores cometerá errores que le harán perder por no saber gestionar sus emociones, empezando por vender antes de tiempo o comprar muy caro. Un sistema de trading automático con algoritmos puede tomar esas decisiones por él de la misma forma que un stop loss se ejecutará sin que el usuario tenga que hacer nada.

El gran inconveniente del trading algorítmico es que crear un sistema automático de trading no es sencillo. Además, como todo sistema, deberás revisarlo si cambian las condiciones de mercado.

Los sistemas de trading algorítmico puede basarse en indicadores como el RSI, una media de sesiones o las Bancas de Bollinguer para crear las reglas de inversión, aunque también los hay que usan estadísticas basadas en correlaciones entre activos como el que existe entre el FTSE 100 inglés y la libra-Dólar o el Dax 30 y el Euro-Dólar.