Existe un tema de particular relevancia para traders e inversores a la hora de la toma de decisiones en los mercados financieros, que no es otro que

cómo afecta la psicología de estos agentes a los mismos y en qué modo los condiciona, modificando su comportamiento. El objetivo de este serial semanal que hoy estrenamos es tratar de ver cómo nuestra mente nos puede llevar a cometer errores a la hora de invertir en el mercado, de tal manera que podamos aprender a controlar determinados aspectos psicológicos e impulsos emocionales que nos puedan inducir a tomar decisiones equívocas. Veremos cómo los intentos de diseño de carteras estratégicas óptimas por parte de los individuos, en base a una planificación financiera previa, quedan limitados en el momento en que éstos operan en los mercados, por sus condiciones humanas, que limitan su manera de pensar, de comportarse, de actuar, y que los llevan a tomar decisiones totalmente contrarias a la lógica racional que un proceso de inversión debería seguir.

Mientras la teoría tradicional económica basa sus principios en la asunción de la figura de un inversor racional, que está por lo general orientado a la maximización del beneficio, existe una rama de estudio económico-psicológico denominadaBehavioral Finance, que trata de analizar cómo la dinámica emocional de los agentes económicos condiciona a éstos a la hora de tomar decisiones de índole financiero.

A modo de breve reseña histórica, destacar la investigación elaborada en este campo por Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía en el año 2002, así como sus colaboraciones con Amos Tversky, gracias a las cuales se ha terminado de reconocer la importancia de la psicología en la explicación del comportamiento económico de los individuos. De la colaboración de ambos surge la formulación de una nueva teoría sobre la decisión humana, denominada The Prospect Theory, o Teoría de la Perspectiva, que se contrapone con la tradicional teoría económica de la Utilidad Esperada, y que está en el origen de esa nueva rama del análisis financiero que hemos denominado antes como Behavioral Finance (Psicología de las Finanzas o Finanzas Conductistas/Conductuales).

En la práctica, la figura del inversor racional, frío y calculador, sólo existe teóricamente, porque, a la hora de la verdad, los individuos están condicionados emocional y psicológicamente a otros aspectos como: aversión particular al riesgo, la búsqueda de nuevas emociones, el deseo de ser reconocidos y aceptados por los demás o la necesidad de la auto-afirmación individual. Es por ello por lo que es preciso establecer desde el comienzo una distinción entre inversor racional e inversor emocional.

El estudio de la psicología de trading nos podrá permitir en el futuro tener presentes más aspectos respecto de los cuales deberemos estar alerta a la hora de ver cómo el componente emocional lastra y limita la rentabilidad y eficiencia de las inversiones que realizamos, de tal manera que el primer paso a seguir sea empezar por tratar de conocerse mejor a sí mismo. Muchas veces los conceptos de carácter no financiero son tan importantes o más que los financieros a la hora de realizar juicios sensatos y equilibrados que nos permitan tomar decisiones de inversión lo más coherentes posibles.

Pues bien, a lo largo de las próximas semanas iremos desgranando aquellos aspectos psicológicos y emocionales que nos afectan de tal forma que llegan a condicionar claramente nuestro comportamiento como decisores económicos.