Ya está aquí el calor, se acerca el verano y con él las vacaciones. Quien más y quien menos ya tiene planeado a dónde ir y para muchos surge la misma pregunta que lleva años acompañándoles: ¿No sería mejor comprar una casa en la playa si siempre voy a la misma zona? ¿No merecería la pena?

Si tomamos a Warren Buffett como ejemplo ya deberíamos estar buscando nuestra vivienda veraniega. El magnate siempre ha sido frugal en cuestiones inmobiliarias. De hecho, sigue viviendo en la misma casa de Omaha que compró hace 59 años y que ‘sólo’ está valorada en cerca de 300.000 dólares, muy lejos de las de actores de Hollywood y similares, aunque también muy por encima de la media de la ciudad. Según sus propias palabras, “¿Va a mejorar mi vida tener 10 casas repartidas por todo el mundo? Si hubiese querido ser un superintendente de vivienda habría escogido esa profesión, pero la realidad es que no quiero gestionar 10 casa ni que otro lo haga por mí. Además, no creo que me hiciese más feliz”

Y, sin embargo, Buffett sí que tiene una vivienda vacaciones. La compró en 1971 en Laguna Beach por 150.000 dólares y hoy la vende por 10,3 millones de euros. Evidentemente, los tiempos han cambiado y hoy en día es complicado obtener revalorizaciones de ese tipo, pero eso no quiere decir que comprar la casa de la playa no sea una mala idea. ¡Vamos a ver qué dicen los números!

Según la 17ª edición del Estudio de Ipsos para Europ Assitance sobre vacaciones en verano, los españoles nos dejaremos una media de 1.651 euros en 2017, a lo que habría que sumar los 262 euros de Semana Santa según datos de Cetelem y el coste del resto de escapadas con macropuentes como el del 1 de mayo, que ascienden a cerca de 200 euros de media por persona. En total, estamos hablando de en torno a 2.300 euros al año para una pareja y de algo más para una familia con niños (3.000 euros por redondear). Estos últimos son, además, los más proclives a comprar casa de veraneo.

Por otro lado, el precio medio de la casa de la playa en España se sitúa en torno a los 1.350 euros por metro cuadrado según Tinsa, aunque el precio varía enormemente por localidades, lo que para una casa de 50 metros cuadrados suponen 67.500 euros de coste que, sumando impuestos y gastos de la compra alcanza los 76.713 euros. Con una hipoteca estándar a un tipo del 1,5% a 30 años terminarás pagando por nuestra casa de la playa un total de 90.000 euros.

El problema es que los gastos no terminan ahí. Al coste de adquisición hay que sumar los costes de mantener la vivienda, que incluyen impuestos y suministros. El coste oscila entre los 1.500 y los 2.000 euros al mes o 45.000 euros en los 30 años de hipoteca. Al final, sumando todo, habrás pagado 135.000 por la vivienda vacacional. ¿Cuánto valdría en ese momento el piso de la playa? Si suponemos que se revalorizará a razón de un 1,5% anual, después de tres décadas su valor será de 105.000 euros. En otras palabras, habrás pagado 135.000 euros por un activo que ale 105.000 euros.

Ahora imaginemos que en lugar de comprar la casa de la playa coges ese dinero y lo inviertes en un fondo de inversión. Como punto de partida contarías con 24.000 euros ahorrados, que es lo que necesitarías para la entrada de la vivienda de vacaciones.

Lo normal es que quieras seguir yendo de vacaciones aunque no compres tu casa, así que seguirás gastando 3.000 euros todos los años. Lo que te ahorrarás son los 2.280 euros de hipoteca al año (190 euros al mes) y los 2.000 euros de impuestos y gastos de mantenimiento. En total. 1.280 euros a tu favor cada año o cerca de 100 euros al mes. Con un perfil de inversión moderado en 20 años podrías tener hasta 101.753 euros en tu cuenta.

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Como puedes ver, salvo que optes por alquilar tu casa de vacaciones> los meses que no vas a estar y la trates como un activo financiero real al que sacar rentabilidad, la balanza sigue decantándose del lado de ser libre y no comprar vivienda vacacional.