Más gasto y también más ingresos. Así son los Presupuestos Generales del Estado 2019, que han llegado acompañados de nuevos ingresos para cuadrar las cuentas en forma de impuestos. Se trata del Impuesto sobre Transacciones Financieras y el Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales.

Los dos tributos ya están camino de convertirse en realidad. El Estado afirma que recaudará 850 millones de euros con su versión de la Tasa Tobin y 1.200 millones de euros con la que se conoce como la Tasa Google. ¿Del bolsillo de quien va a salir esa cantidad? ¡Vamos a verlo!

Qué grava el Impuesto sobre Transacciones Financieras

Este tributo es la adaptación del impuesto a la banca inicialmente ideado por el Ejecutivo y de los trabajos de 13 países de la Comisión Europea para armonizar una Tasa Tobin en toda la UE. 

El impuesto grava las operaciones de adquisición de sociedades españolas con una capitalización bursátil superior a 1.000 millones de euros independientemente de la residencia de los agentes que intervengan en las operaciones. 

Para que lo entiendas mejor, este impuesto indirecto se aplicará cada vez que se haga una operación sobre una empresa cotizada que supere los 1.000 millones de euros de valor en bolsa. Frente a la directiva europea sobre la materia, que propone el pago del impuesto en función de la residencia, España ha optado porque sea la emisión lo que hace que haya que pagar, evitando así fugas por deslocalización.

En este sentido, la Tasa Tobin española deja fuera las pequeñas empresas y a todas las no cotizadas, así como ciertos tipos de operaciones.

Para evitar problemas, el Ministerio de Hacienda publicará cada año la lista de acciones sujetas al impuesto. La fecha de corte será la el 1 de diciembre. Así, las empresas que superen los 1.000 millones de euros de capitalización a 1 de diciembre estarán sujetas a este tributo el año siguiente. 

Qué operaciones están exentas del impuesto

El Impuesto sobre Transacciones Financieras no se aplicará a las salidas a bolsa, ni tampoco a las reestructuraciones empresariales o las operaciones entre sociedades de un mismo grupo. También quedan fuera del impuesto las emisiones de deuda, pública y privada y los productos derivados. 

Cuántos impuestos hay que pagar

El impuesto indirecto es del 0,2% sobre la compra de acciones y la base imponible del impuesto será el importe de la contraprestación sin incluir otros gastos asociados. En otras palabras, lo que gane la entidad con cada operación.

Quien tiene que pagar el impuesto 

Este impuesto no afectará al inversor particular. De hecho, el sujeto pasivo (quien paga) es el intermediario financiero que transmita o ejecute la orden de compra. 

En este punto, la ley no diferencia si el intermediario actúa por cuenta propia o de terceros y tampoco pone límites en función de donde resida la persona que ordena la operación.

¿Y la Tasa Google?

El Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales es algo más complejo. La conocida como Tasa Google cobrara un 3% sobre tres tipos de servicios a compañías internacionales con una facturación global superior a 750 millones de euros y cuyos ingresos en España por esos conceptos supere los tres millones de euros (la recomendación de la CE era de cinco millones).

En concreto, la Tasa Google gravará tres tipos de actividades digitales:
•    La prestación de servicios de publicidad online, como por ejemplo hace Google,
•    Los servicios de intermediación online, como los que realiza Amazon en la compra y venta de mercancía.
•    La venta de datos generada a partir de la información del usuario, como hace Facebook.

La ministra de Educación y portavoz del Gobierno acotó aún más el tipo de empresa a la que se dirige el impuesto. En concreto, se busca que tributen “plataformas que trabajan de manera privilegiada, proporcionando una gran desventaja a otras empresas que sí pagaban sus impuestos”. En esta línea, el impuesto “se limita a gravar los servicios de publicidad dirigida online. No a una página web que nos salga dirigida a El Corte Inglés o Zara, sino a un servicio de publicidad dirigida en línea que haya estudiado los gustos del consumidor. A un servicio de intermediación en línea y la venta de datos generados a partir de información proporcionada por el usuario”. Para entenderlo mejor, el tributo atacará a las plataformas más que a las páginas web.