recesion_finect_invertirLa mayoría de los expertos coincide: una curva de tipos invertida en EEUU suele ser un indicador adelantado de una posible recesión. Históricamente, una vez que la rentabilidad del bono estadounidense a tres meses supera a la del bono a diez años se ha producido una recesión en el país entre uno y dos años después. Pues bien, esa curva ya se ha invertido en diferentes ocasiones este año y, cuanto más profundo se empieza a hacer el grado de inversión, mayor es el pánico que genera a los inversores. 

Aunque son muchos los factores que desencadenan una crisis económica y todavía la economía se encuentra en pleno proceso de recuperación de la última recesión, lo cierto es que algunas firmas de inversión han dejado ver en las últimas semanas su preocupación por el rumbo que está tomando la economía. En concreto, la mayoría coincide en que, aunque todavía no pisamos terreno de recesión, la desaceleración en EEUU comienza a ser significativa. 

¿Es momento de prepararse para una posible recesión? ¿Qué deberíamos hacer de cara a los próximos años? En Finect abordamos las perspectivas de los posibles escenarios que se barajan y os damos las claves para proteger vuestras inversiones ante una posible crisis en el futuro. 

 

¿Existe un riesgo real de recesion? 

Predecir una recesión es una tarea complicada. Aunque antes de que se produzca muchas casas de análisis suelen alertar sobre un mal desempeño de la economía, son muchos factores los que entran en juego y, por tanto, nunca suele existir unanimidad en cuanto a previsiones. Por el momento, la mayoría de expertos coincide en que la economía se encuentra en un momento de altibajos. "No tiene lugar ninguna recesión, pero entramos en una fase de estabilización más incierta e inestable de lo esperado", apuntan en su último Informe de Estrategia de Inversión desde Bankinter. Según los analistas de la entidad, desaceleración no significa recesión: "de las tres circunstancias que favorecen una recesión (deuda privada elevada, pesado servicio de la deuda y crecimiento económico insosteniblemente rápido), solo una podría estar cumpliéndose (deuda). Y de los cuatro detonantes necesarios para activar una recesión (consumo excesivo, inversión excesiva, salarios reales expandiéndose agresivamente y precios inmobiliarios excesivos) solo identificamos uno como hipotéticamente probable (precios inmobiliarios)".

recesion_bankinter_finect

En la misma línea se muestran desde JPMorgan Asset Management, quienes, en su último informe de perspectivas de renta variable global, apuntaban a que el riesgo de recesión había escalado puestos "aunque no como amenaza a corto plazo, a pesar del mensaje pesimista de los mercados de bonos". 

Y es que son varios los gurús que estiman que, aunque una nueva recesión no está a la vuelta de la esquina, sí podría materializarse entre los próximos tres y cinco años. Así lo aseguró hace unos días Joachim Fels, director general y asesor económico global de Pimco durante la presentación de las previsiones de la firma para los próximos años. Según el experto, existen varios factores (China, populismo, cambio climático...) que podrían provocar una contracción en la economía mundial. Aunque se trataría de una recesión casi superficial, la posterior recuperación podría ser más larga y más lenta, según estiman desde la firma. 

Consejos para proteger los ahorros ante una recesión

La historia y los movimientos en el mercado nos han demostrado que no es necesaria la llegada de una crisis económica para que los ánimos de los inversores se vean mermados. Las palabras desaceleración o inestabilidad en los mercados pueden ser más que suficientes para provocar el pánico, sobre todo entre los inversores con menor tolerancia al riesgo. Si no contamos con la ayuda de un asesor financiero que sepa orientarnos en momentos en los que es difícil gestionar las emociones, existen varios consejos que es conveniente seguir. 

1. Crear un fondo de emergencias

Si bien es cierto que siempre conviene tener un fondo de emergencias, en momentos en los que se empiezan a escuchar los primeros rumores de desaceleración o en los que varios indicadores se comportan de manera diferente a lo esperado contar con un fondo que nos proporcione liquidez será imprescindible. Y es que una de las principales consecuencias de una recesión es el recorte de empleo. Por este motivo, lo conveniente sería apartar al menos una cantidad equivalente a entre tres y seis meses de nuestros gastos para hacer frente a posibles imprevistos, sin vernos obligados a desprendernos de nuestras inversiones. Un producto en el que mantener dicho fondo podría ser una cuenta remunerada, que puede ir generando una pequeña rentabilidad sin necesidad de tener que mantener el dinero inmovilizado durante un plazo determinado. 

2. No dejarse autoengañar por la tolerancia al riesgo

Antes de invertir parte de nuestros ahorros siempre será necesario valorar la tolerancia al riesgo y el horizonte temporal. Aunque conocer el perfil de riesgo es un ejercicio que todos los inversores deben hacer antes de apostar su dinero a un determinado producto o acción, lo cierto es que, en momentos en los que existe volatilidad en los mercados y las previsiones son poco optimistas, muchos inversores entran en pánico y empiezan a vender. En este sentido, conviene recordar las palabras de María Muñoz, asesora de Andbank, quien nos decía en nuestro canal de Youtube que la gente tiende a autoengañarse cuando se trata de determinar su tolerancia al riesgo. "La gente dice que tolera mucho el riesgo y a medida que su cartera cae un 3% ya te están llamando. Esas personas no son capaces de asumir riesgo, no son capaces de dormir tranquilas", apuntaba. Es por ello que, especialmente, en periodos de inestabilidad es preciso revisar nuestro perfil de riesgo. Aquí tienes una píldora en la que podrás ver cuál es tu tolerancia al riesgo y tu capacidad para asumir los mismos. Y es que a veces conviene sacrificar algo de rentabilidad si vamos a dormir más tranquilos, aunque lo ideal será saberlo desde el principio para poder planificarnos en base a nuestro perfil y cumplir los objetivos de inversión.

 3. Revisar la cartera y su diversificación

En periodos en los que los mercados empiezan a sufrir altibajos siempre es recomendable revisar la cartera. No se trata de anticiparse vendiendo todo lo que está sufriendo en nuestro portfolio, sino aprovechar para revisar la asignación de activos que tenemos. ¿Cómo se han comportado hasta la fecha nuestras inversiones? ¿Están lo suficientemente diversificadas para protegernos en caso de que haya algunos sectores que se vean más afectados que otros? Si estamos invertidos solo en acciones, lo más recomendable será apostar por compañías con negocios en diferentes sectores, ya que de ese modo amortizaremos las posibles caídas que se puedan producir. Eso sí, en este punto los expertos coinciden en que es preciso apuntar hacia compañías con alta generación de caja y poca deuda. Si miramos a diferentes sectores, en tiempos de crisis los desempeños suelen ser bastante pobres y está claro que las rentabilidades pasadas no garantizan las futuras. No obstante, a modo de ejemplo, en esta imagen se muestra el comportamiento de los últimos años de los sectores del S&P500. En el año 2008, con el estallido de la crisis económica, el sector consumo fue el que menos sufrió (-15,4%), seguido del sanitario (-22,8%). La peor parte, se la llevaron, como ya sabemos, los bancos (-55,3%).  

sectores_bolsa_USA_finect

4. Aprovechar una recesión para invertir 

Cuando aparecen signos que indican que puede llegar una posible recesión es necesario revisar la cartera y, además, planificar nuevas inversiones, ya que de todas las crisis siempre han salido grandes ganadores. 

Uno de los activos que se comportó mejor durante la última recesión fue el oro, el activo refugio por excelencia. Tanto en el estallido de las punto com como durante la crisis financiera de 2008 el oro fue uno de los grandes ganadores llegando a subir más de un 25% cuando todos los sectores del S&P500 se hundían. Además, durante el año 2011, cuando se vuelve a producir una oleada de tensión y miedo a una depresión planetaria, el metal precioso alcanzó máximos históricos, hasta los 1.900 dólares por onza. 

recesion_oro_finect

Otros de los productos que durante los tiempos de crisis pueden servir para mantener el dinero a buen recaudo son los fondos cotizados (ETFs) de baja volatilidad, ya que invierten en valores cuyos movimientos en el mercado son relativamente bajos, por lo que en momentos de recesión mantienen la estabilidad. 

Ahora bien, para preparar las carteras teniendo en cuenta el sentimiento de incertidumbre actual, sin haber entrado en recesión, algunos analistas recomiendan hacerlo aislándose de todo el ruido. "Es momento de centrarse en fundamentales. Es la hora de buscar compañías sólidas sobre las que basar nuestra cartera que sean capaces de seguir creciendo en este entorno", apuntan desde Ibercaja Gestión

5. Buscar a un asesor financiero

En momentos de crisis siempre es recomendable no tomar decisiones sobre nuestra cartera a la ligera, por lo que es conveniente rodearse de expertos que guíen al inversor en los momentos en los que el pánico se apodera de él. En estos casos, contar con un asesor financiero independiente que nos recomiende qué hacer sin verse influenciado por la situación de inestabilidad puede ser lo más acertado. En una de nuestras entrevistas, Carlos Farrás, asesor de DPM Finanzas EAFI, nos explicaba cómo es la relación entre inversor y asesor en momentos de crisis: "Tienes que ser frío y aconsejarle al inversor porque, al fin y al cabo, está tomando decisiones sobre su patrimonio. El asesor te debe decir de una manera fría y sensata qué tienes que hacer en un determinado momento de crisis. Es complicado explicarle a un cliente que está perdiendo un 5% y que tiene que estar contento, pero siempre tienes que explicarle por qué se está haciendo lo que se hace y cuáles son los objetivos que nos habíamos marcado".