En los artículos que he escrito a nivel profesional siempre he recalcado la dificultad de predecir la evolución, tanto a corto como a medio-largo plazo, de las divisas. En efecto, no hay cosa más díficil para un gestor. Basta mirar la rentabilidad de los fondos que pretenden jugar esta carta para darse cuenta de ello. Ahora bien, el que sea difícil no significa que no sea importante. Personalmente creo que hay un par de cuestiones que marcarán de forma profunda la evolución de las carteras de inversión a medio y largo plazo. Primero, saber si vamos a vivir en un entorno de inflación o de deflación. Segundo, saber si vamos a vivir en un entorno de dólar fuerte o de dólar débil. Un dólar débil podría tener repercusiones muy negativas sobre las compras de bonos de Tesoro americano por parte de China y Japón, así como sobre la evolución del precio del crudo. Pues bien, leo muchos blogs en los que aventuran una fuerte caída para el billete verde, basándose en consideraciones técnicas como la que he pegado a continuación.