Uno de los mayores debates entre los asesores financieros al otro lado del Atlántico, y me imagino que de este lado también, es saber si realmente sirve de algo diversificar las inversiones de los clientes. Existe un cierto escepticismo entre este colectivo ya que durante la crisis ningún país, ningún sector, ningún estilo se salvó de las caídas. Todos los mercados, sin excepción, registraron pérdidas abultadas. Hay un chiste que dice que lo único que sube en un mercado bajista es la correlación entre los mercados. Ha sido, en efecto, una corrección global, precisamente porque el trasfondo de la crisis ha sido global. Pero eso no significa que la diversificación no sirve para nada. Creo que el principal problema radica en la propia definicón de diversificación. Diversificar no significa, en lo que a construcción de carteras eficientes se refiere, invertir en distintos mercados relacionados con un mismo activo. Significa invertir en distntos tipos de activos que no estén expuestos al mismo tipo de riesgo. Por eso, digo que en la crisis que hemos sufrido nunca ha funcionado mejor la diversificación entre acciones y bonos.