Los alcistas esgrimen estos dos argumentos para apostar por subidas adicionales en bolsa.

Las bolsas no paran de subir. El IBEX 35, por ejemplo, acumula una subida de más del 25% desde principio de año y cerca de un 70% desde los mínimos del mes de marzo. A pesar de ello hemos reducido la exposición a bolsa en nuestras carteras de fondos publicadas en InvertirEnFondos. Algunos lectores me han enviado un correo indicándome que mientras haya liquidez en el mercado y mientras los tipos de interés estén en niveles muy bajos, hay pocos motivos para que las bolsas corrijan de forma violenta.

Son dos argumentos muy potentes para sostener un mercado alcista. Pero merece la pena analizarlos más en profundidad. Empecemos por la liquidez. Es cierto que hay mucha liquidez en el sistema. Pero eso no significa que esa liquidez vaya preferentemente trasladarse al mercado de renta variable. No olvidemos que estamos en un proceso de desapalancamiento general de la economía, en el que el dinero se destinará en primer lugar a la reducción de la deuda y al ahorro más que a la inversión. Hablando de tasas de ahorro he construido un gráfico de tasas de ahorro (con medias anuales) de la economía estadounidense desde el año 1959 en el que se aprecia que los niveles de estos últimos años han sido claramente inferiores a la media histórica. Ahora lo más probable es que la tasa de ahorro suba, tendencia que va en contra de la participación en acciones.

En cuanto a la relación entre tipos de interés y bolsa, es cierto que a lo largo de la historia tipos bajos han coincidido con bolsas al alza por el mero hecho de que las acciones compiten con los bonos por el dinero de los inversores. La idea es que a menor tipo de interés, menor es el atractivo de la renta fija comparado con la renta variable.

Pero ha habido periodos en la historia en los que tipos bajos han coincidido con una fuerte caída de los mercados, de más del 80% (vea gráfico 1 correspondiente al periodo Febrero 1929 – Mayo 1932). Durante esos años los tipos a largo en Estados Unidos se mantuvieron entre el 3,5% y el 4%. A ese periodo le sucedió otro (gráfico 2; de Junio de 1933 a Agosto de 1934) en el que los tipos también permanecieron relativamente estables en niveles bajos y la bolsa subió nada menos que un 250%. Dos ejemplos, sin duda, extremos, pero que demuestra que la relación entre la bolsa y los tipos de interés no siempre es tan directa como muchos piensan.

Artículo publicado en www.morningstar.es