Vicente me pedía en un comentario al artículo anterior ser más práctico en cuanto a las propuestas de asset allocation. Evidentemente no hay una distribución de activos que sirva para todos. "No todos tenemos el mismo nivel de riesgo". Es la coletilla que se suele utilizar en estas circunstancias. Y técnicamente es correcto. Un inversor poco averso al riesgo puede permitirse una mayor exposición a la renta variable que un inversor conservador. Pero se puede utilizar otro enfoque, otra visión de la misma realidad, partiendo no del riesgo (sabemos todos que la percepción de riesgo cambia en función de la evolución de los mercados) sino del horizonte de inversión. Siempre he defendido la idea que es más importante el horizonte de inversión que la propensión a sumir riesgo. Hubiese sido un error recomendar a cualquier (insito en la palabra)inversor agresivo una cartera 100% renta variable a finales del 2007 (sé que a posteriori es fácil decirlo) simplemente por el hecho de que puede soportar un alto nivel de riesgo. Pero ya tendré ocasión de abordar este tema en posts ulteriores. Hoy toca jugar un poco con el balón como diría un entrenador de fútbol a sus jugadores y proponer un caso práctico de distribución de activos.

La idea que voy a comentar no es mía. Es de Mebane Faber. En el libro que acaba de publicar (The ivy portfolio) donde analiza las carteras de los grandes especialistas en la materia (básicamente las fundaciones de las universiddades americanas, como Yale o Harvard) propone una distribución de activos muy simple de replicar. Consiste en diversificar la cartera en cuatro tipo de activos: Acciones USA, Acciones Internacionales, Renta Fija y Materias Primas. ¿En qué proporción? Pues aquí no se complica demasiado la vida (aunque el libro incorpora otras técnica de distribución estratégica). Reparte equitativamente la cartera entre esos cuatro tipo de activos: 25% para cada uno. Ahí tenemos un primer caso práctico que seguro tendremos ocasión de analizar más adelante.

Fernando