Miles de despedidos en los incesantes EREs de la banca española han iniciado sus actividades como asesores financieros, con una indudable experiencia en el sector, pero sin ningún tipo de acreditación profesional. En el sector de la asesoría financiera, hay preocupación porque esta avalancha de nuevos “chiringuitos”, la mayoría funcionando en los domicilios particulares de los ex –empleados de la banca, puede deteriorar la imagen de un sector que está haciendo un esfuerzo importante de modernización y de adaptación a las nuevas reglas de más transparencia en el mercado, como la paulatina renuncia a las retrocesiones. Este nuevo intrusismo profesional se une al clásico derivado de las actuaciones de personas con poca cualificación, que comienzan haciendo las Declaraciones de la Renta de los vecinos, a quienes después recomiendan inversiones para mejorar su factura fiscal, y, en muchos casos, acaban convirtiéndose en gestores de las finanzas de no pocos clientes, sin ningún tipo de garantía profesional por medio. Para colmo, las dificultades financieras de la Administración impiden desarrollar una auténtica supervisión de estos pequeños chiringuitos, que florecen en todas las capitales españolas.