Fiscalidad de los dividendos


Los dividendos son la forma que tienen las empresas de retribuir a sus accionistas pero están sujetos a una fiscalidad diferente que los beneficios de las acciones. Aunque los dos tributan a los mismos tipos dentro de las rentas del ahorro, los primeros se consideran rendimientos de capital mobiliario y los segundos, ganancias y pérdidas patrimoniales. Y esto tiene consecuencias prácticas sobre los impuestos que pagas en cada caso, como verás más adelante.

La fiscalidad de los dividendos ha variado con el tiempo y es importante tener claro cómo funciona para evitar sustos al hacer la declaración de la renta.

Fiscalidad de los dividendos

Hasta la reforma de 2015, los dividendos eran una estrategia de inversión que permitía ahorrar dinero en la renta (los primeros 1.500 euros estaban exentos de tributar). Tras el cambio, la fiscalidad del cobro de dividendos a cuenta no tiene grandes ventajas frente a otros productos de ahorro e inversión.

La fiscalidad de los dividendos en España depende de la forma de cobro. A ojos de Hacienda, no es lo mismo cobrar en metálico que hacerlo en acciones. Esta distinción es importante teniendo en cuenta el aumento de los script dividends y derechos de suscripción. La fiscalidad del dividendo elección de Santander o cómo tributa la Cuenta 1,2,3, son el mejor ejemplo.

Al hacer la declaración de renta, deberás distinguir por un lado el beneficio por la venta de las acciones y por otro el rendimiento que hayas obtenido vía dividendo. Este último tributa de forma general como rendimiento de capital mobiliario dentro de las rentas del ahorro (hay excepciones que te enseñamos más adelante). Esto quiere decir que el dinero de los dividendos de tus acciones se sumará al de los depósitos, cuentas corrientes o letras del Tesoro para tributar después según los tramos del ahorro.

¿Cuántos impuestos pagarás por los dividendos? Entre un 19% y un 23% dependiendo del resto de tus inversiones. Y es que antes de aplicar las tablas del ahorro, hay que sumar los rendimientos de capital mobiliario a las ganancias y pérdidas patrimoniales (acciones, fondos de inversión, Etfs...). Al hacer la renta podrás incluso compensar ambas con un margen del 25% para pagar menos impuestos. Aquí te explicamos cómo hacerlo: Compensar pérdidas con ganancias en la declaración de la renta: qué puedes hacer y qué no

Una vez realizada la operación, sólo quedará aplicar la siguiente escala:

Rendimiento

Tipo a aplicar

Hasta 6.000 €

19%

Entre 6.000 y 50.000 €

21%

Más de 50.000 €

23%


¿Ocurre lo mismo con la fiscalidad del reparto de dividendos de una sociedad limitada? Sí, siempre que se trate de rendimientos dinerarios. En este sentido la fiscalidad de los dividendos es la misma independientemente de si la empresa cotiza o no en bolsa. Lo que cambia es que los socios de una SL pueden aplicar la deducción por doble imposición interna de dividendos para evitar pagar impuestos dos veces, primero en el Impuesto de Sociedades y después en el IRPF. Si se cumplen una serie de requisitos fijados en el artículo 30 de la Ley del Impuesto de Sociedades, esta deducción será del 100% y si no, sólo del 50%.

Tampoco cambia la fiscalidad de los dividendos de acciones alemanas o de otros países. En cualquier caso, en el último apartado te hablamos de la doble imposición en los dividendos y de cómo tributan los dividendos de acciones extranjeras.

¿Cuántos dividendos reparte una compañia?:


Fiscalidad de los dividendos en acciones

¿Qué pasa cuando en lugar de dinero la empresa te paga en acciones? ¿Cuál es la fiscalidad del cobro de dividendo en acciones? El pago de dividendos en especie se ha popularizado a través de lo que se conoce como script dividend con el que la empresa da la posibilidad de percibir el dividendo en forma de acciones a través de unos derechos de suscripción.

Para que lo tiendas mejor, te ofrecen la posibilidad de cobrar en acciones, vender esos derechos en el mercado y, en algunos casos, hacerlos dinerarios siendo la propia empresa quien los compra. Dependiendo de lo que elijas, tendrás que pagar impuestos de forma diferente. Aquí te explicamos cómo incluir en la renta la venta de los derechos de suscripción.

En el caso de la fiscalidad del pago de dividendos en acciones, si se trata de una ampliación de capital, este dividendo en forma de acciones tributarán como un dividendo a efecto de IRPF, con su consiguiente retención del 19% por parte de Hacienda.

Si se trata derechos de suscripción que recibes como nuevas acciones (no vendes los derechos a la cotizada ni en bolsa), el pago de impuestos se difiere hasta la venta de las acciones de las que proceden los nuevos títulos. En otras palabras, no pagarás nada hasta que vendas las acciones que compraste y por las que te dieron el dividendo en acciones.

Al vender esos títulos, la fiscalidad de las acciones del dividendo será la misma que la de cualquier otro título bursátil. Es decir, se considera una ganancia o pérdida patrimonial y el precio de compra de la acción será el resultado de partir el coste total de adquisición entre el número de acciones nuevas y liberadas y su antigüedad será la de las acciones que originaron el derecho de suscripción.

Un ejemplo concreto

La mejor forma de entender como tributa el dividendo en acciones es con un ejemplo concreto. Imagina que has decidido cobrar el dividendo de Santander en forma de acciones. En su momento compraste 300 acciones de Santander a 4,5 euros (1350 euros) que ahora te han dado derecho a recibir 2 títulos de Santander como pago de dividendos.

Hacienda no te va a retener nada por esas nuevas acciones ni tampoco pagarás impuestos en el momento de recibirlas. Con las acciones ya en cartera las mantienes durante un año. En ese momento las acciones cotizan a 7 euros y decides venderlas. Para determinar la ganancia lo primero es tener claro el precio de compra, que será el resultado de dividir esos 1.350 euros entre 302 (las acciones que compraste más las que te pagaron como dividendo). En total, el coste de adquisición sería de 4,47 euros y sobre ese dinero se calcularía el beneficio fiscal.

En concreto, con esa operación habrías ganado 764,06 euros por los que tendrías que pagar en la renta 145,17 euros. 

Fiscalidad de dividendos de fondos y otros productos financieros

Los dividendos no sólo pueden llegar a través de acciones. Hay otros productos que invierten en bolsa y que también pagan dividendos a sus partícipes. Hablamos de fondos de inversión, sicav, socimi y otras fórmulas de inversión colectiva.

¿Cómo es la fiscalidad de los dividendos de fondos de inversión? La clave en este caso dependerá de si se trata de un fondo de reparto o de acumulación. Es decir, si reparte los dividendos que cobra de las acciones en cartera entre los partícipes o si los reinvierte (acumula). En el caso de los primeros, estos dividendos del fondo de inversión tributarán como un dividendo al uso, tal y cómo hemos visto al principio del artículo.

En el caso de los fondos de acumulación, no tendrás que pagar nada como inversor porque ese dinero no ha llegado a tu cuenta. Otra cuestión diferente es el propio fondo de inversión, que sí pagará un 1%, como con cualquier otra plusvalía.

La fiscalidad de los dividendos de los ETF es similar. Si recibes el pago de dividendos, tributarán como rendimiento de capital mobiliario. En este caso, deberás revisar si el ETF concreto es o no un UCITS. Si lo es, no habrá retención en origen en caso de ETFs de fuera de España, pero si no lo es, sí que la habrá. Esto quiere decir que te retendrán una parte en el país donde cotice el ETF y también en España. En el último apartado del artículo ampliamos el tema.

La fiscalidad de los dividendos de las Socimi establece que la propia sociedad tributará al 0% sobre los beneficios siempre que los accionistas que posean una participación igual o superior al 5% en el capital social de las mismas tributen sobre los dividendos distribuidos a un tipo igual o superior al 10%. Si no se cumplen estos requisitos, la socimi pagará un 19% sobre estos dividendos. Para un inversor de a pie, el dividendo que recibe de las socimis tributa como cualquier otro.

La fiscalidad de los dividendos de la Sicav es más sencilla. Por un lado, la propia Sicav tendrá que tributar por ese rendimiento y por otra, los socios tendrán que hacerlo como rendimiento de capital mobiliario, al igual que con los dividendos de acciones.

Retención por dividendos

El pago de dividendos puede estar o no sujeto a retención de IRPF dependiendo de la forma en la que se cobre y de quién lo haga.

A la hora de contabilizar el pago de dividendos, la empresa debe tener en cuenta esta retención y los plazos para ingresarla.

La norma general establece que los dividendos están sujetos a una retención del 19% a cuenta del IRPF. A partir de ahí, estas son las excepciones y particularidades dependiendo de quien cobre el dividendo de la empresa, sea o no sociedad limitada.

- Si el socio es persona física, se aplicará una retención de IRPF del 19% salvo en el caso de entrega de acciones como dividendo, donde no hará retención.

- Si el socio es una sociedad con participación inferior al 5%, se aplicará una retención del 5%.

- Si el socio es una sociedad con una participación superior al 5%, no se practicará retención siempre que haya tenido ese porcentaje, o superior, a lo largo de los 12 meses anteriores.

Dependiendo de tu situación, la empresa que reparte dividendos te retendrá más o menos. Además, si has cobrado dividendos del extranjero, podrás solicitar que te devuelvan una parte de la retención en origen. Ahora verás cómo y cuándo hacerlo.

Doble imposición por dividendos

La fiscalidad de los dividendos de acciones extranjeras es exactamente igual que la de acciones patrias, y lo mismo se aplica a fondos de inversión. Lo que ocurre es que cada país cuenta con su propia normativa fiscal que las empresas residentes deben cumplir.

Para que lo tiendas mejor, igual que una empresa española del Ibex tiene que aplicar una retención del 19% al dividendo que paga, una alemana incluirá un 26,375%. Esto hace que se produzca lo que se conoce como doble imposición sobre los dividendos. En román paladino, que pagas dos veces impuestos por un mismo hecho. En este caso, pagarías la retención en el país de origen y además los impuestos que correspondan en España

Para evitar la doble imposición y que no pagues de más, existen los convenios de doble imposición. Se trata de acuerdos entre países para facilitar los trámites, normalizar procesos y tramitar posibles pagos en exceso. Aquí puedes ver los países con los que existen un convenio para evitar la doble imposición.

Con carácter general, España establece en sus convenios de doble imposición que la retención por dividendo extranjero debe ser del 15%. Esto quiere decir que si una persona extranjera percibe dividendos de una entidad española, éstos podrán someterse a tributación en España con ese límite o el que marque el convenio.

Esto mismo también se aplica a los dividendos del extranjero que percibes en España. Como norma general, podrás recuperar en la renta hasta el 15% de lo que te hayan retenido en el país de origen. El resto, deberás solicitarlo al fisco de cada país.

Como recuperar la retención

Si existe un acuerdo por doble imposición los trámites son muy sencillos. Podrás recuperar ese 15% del convenio al hacer la renta. Al incluir los dividendos hay que informar de que son empresas extranjeras con acuerdo por doble imposición. Esto se hace a través de la casilla 588 de la renta 2018, donde tendrás que poner la cantidad que ya has adelantado vía retención en origen.

Para el exceso de retención, que puede ser de otro 15% en países como Alemania, habrá que solicitarlo directamente al fisco de cada país.

Si no hay acuerdo por doble imposición también podrás recuperar ese dinero, aunque la cuestión es más complicada. Así Hacienda permite recuperar directamente la menor de las cantidades entre lo retenido en el extranjero con el límite de lo que se paga por este concepto en España o el resultado de aplicar el tipo medio medio efectivo del gravamen a los dividendos menos los gastos multiplicados por la base liquidable entre la renta del periodo.

Como acabas de ver, ahora mismo los dividendos no son deducibles en la renta y tampoco pueden considerarse ingresos no gravables.