Os dejo la carta de Edouard Carmignac para el cuarto trimestre de 2013. En su opinión, los países desarollados tendrán un crecimiento lento y los emergentes confirmarán su diferencial de crecimiento. Las acciones seguirán subiendo gracias a la recuperación europea.  

 

L'Edit

 

 

  

 

París, 14 de octubre de 2013

 

 

Estimados señores:

La revuelta fiscal amenaza con estallar. Un desafío que está a punto de convertirse en un fenómeno universal. La suspensión provisional de más de 400.000 funcionarios en Washington es a menudo presentada por la prensa europea como una vicisitud, producto de una presión excesiva por parte de un grupo de congresistas extremistas e irresponsables. No obstante, el control del gasto público no es una preocupación menor para la opinión pública estadounidense.

¿Acaso resulta tan sorprendente la creciente exigencia de rigor en materia de fiscalidad? La considerable ralentización del incremento del poder adquisitivo que se ha producido en los países desarrollados durante los últimos cinco años hace que cualquier gravamen fiscal adicional sea poco tolerable. Por ello, los gobernantes sienten la tentación de hacer que el peso esencial del aumento de la recaudación del Estado recaiga sobre las rentas altas. Se estima que dicha retención adicional —políticamente aceptable para la mayoría— no afectará demasiado a la actividad económica, dado que el desahogo financiero de los hogares con mayores rentas debe permitirles mantener intacto su nivel de consumo.

Craso error. Es como si quisieran ignorar la movilidad de la que hoy en día disfruta la población y el papel decisivo de los emprendedores. Así, durante los diez últimos años, la población del Estado de Texas —que carece de impuesto sobre la renta— ha experimentado un crecimiento del 21 %, mientras que la población total de Estados Unidos ha crecido a un ritmo inferior al 10 % durante dicha década. Si bien aún es demasiado pronto para medir su impacto —excluidas las crecientes decepciones sobre la recaudación del IVA— el singular endurecimiento de la fiscalidad en Francia provoca un éxodo consecuente de emprendedores y de jóvenes graduados hacia otros países europeos más hospitalarios. En este sentido, la lucha legítima contra los paraísos fiscales tiene un efecto perverso del que no se ha hablado mucho. Su erradicación incita a la huida a los titulares de las cuentas que deben ser regularizadas, mientras que en otra época se habrían acomodado con mayor facilidad a un sistema fiscal reforzado.

¿Qué consecuencias tiene esto para nuestra gestión? Que en un mundo abierto y competitivo, el margen de maniobra efectivo de los Estados en materia fiscal es insignificante. Dicha limitación, junto con la necesaria reducción de los déficits públicos, hacen que la capacidad de los gobiernos para apoyar a la actividad económica sea simbólica y condena al universo de los países desarrollados a un crecimiento lento. A pesar de que el dinero no seguirá siendo «gratis», los tipos de interés permanecerán en niveles bajos de forma prolongada. Los mercados continuarán acogiendo con agrado la tímida recuperación europea, aunque las acciones con buena visibilidad se encarecerán y el universo de los países emergentes confirmará su diferencial de crecimiento.

Reciban mis más cordiales saludos,

Edouard Carmignac

 

 

En estos días publicarán la nota de noviembre, con la estrategia de inversión. En cuanto esté disponible la subo.