La gestión discrecional de carteras se ha convertido ya en el nuevo producto estrella de la banca en el mundo de la inversión. Y en algunas casas, como Caixabank o Kutxabank, el auténtico producto central de su oferta de ahorro e inversión, a diferencia de otras entidades que siguen prefiriendo el fondo perfilado. Según las últimas estadísticas de Inverco, a cierre de marzo de 2019 ya había en España casi 600.000 contratos de carteras gestionadas, con un patrimonio total cercano a los 72.000 millones de euros, un 21% ya del total de las instituciones de inversión colectiva en España.

Y estas cifras se quedarán pequeñas cuando se conozcan los datos del segundo trimestre, porque entidades como Caixabank han intensificado la actividad en este servicio en los últimos meses con la nueva gama Caixabank Master, entre otros. También es la fórmula que suelen utilizar roboadvisors para ofrecer sus servicios, aunque no la única (de hecho, Indexa Capital lanzó hace poco su primer fondo perfilado). 
 

¿En qué consiste el servicio de carteras gestionadas? 

Básicamente, se trata de un servicio que te ofrece el banco para invertir tu dinero por tí, en función de tu perfil de riesgo y tus objetivos de rentabilidad. Al firmar el contrato, autorizas al banco a que gestione por ti la cartera y vaya haciendo los cambios en la composición de la misma que considere convenientes, siempre dentro de los límites del perfil de riesgo elegido. 

Esta cartera se invierte en un conjunto de fondos de inversión, que pueden ser de la gestora de la propia entidad financiera o de terceros. Lo normal es que cada banco invierta la mayor parte en productos propios, pero los fondos de gestoras internacionales han ido asumiendo un papel creciente. Según los datos de Inverco, "el 40% se canaliza a través de inversiones en IIC de terceras gestoras". 

Esa gestión que realiza el banco se considera un servicio de asesoramiento e implica un pago explícito, aunque el tema de las comisiones lo veremos más abajo.

¿Por qué se ha puesto de moda ahora?

Hasta ahora, el servicio estrella de los bancos eran los fondos perfilados, en los que la entidad ofrece al cliente un sólo fondo de inversión que invierte a su vez en otros fondos. Es decir, justo al revés que las carteras gestionadas, en las que el cliente inverte directamente en los diversos fondos que componen las carteras. Dicho de otro modo, con el fondo perfilado el cliente sólo ve un fondo de inversión cuando entra en la web, mientras que con las carteras gestionadas puede que vea 7,8, 9 o los que sea. 

Con la llegada en 2018 de la nueva normativa Mifid II, muchas entidades consideran más conveniente estos productos, porque les permite separar lo que el cliente les paga por el asesoramiento del coste de gestión de los fondos que componen la cartera. Y realmente, es cierto que supone una mayor transparencia en los costes de cara al cliente, que ya sabe cuánto le cuesta un servicio de recomendación de inversiones que con el fondo perfilado queda diluido.

¿Qué diferencia hay con los fondos perfilados?

  • Primero, como ya hemos comentado, que con las carteras gestionadas el cliente contrata directamente los fondos que componen la cartera y no de modo indirecto, como sucede con el fondo de fondos. 
  • Segundo, la estructura de comisiones. En las carteras gestionadas se paga una comisión explícita por la gestión de la cartera, que además soporta el pago del IVA, además de las comisiones de gestión correspondientes de los fondos en los que invierte la cartera. En cambio, en los fondos perfilados se va descontando diariamente del fondo la comisión de gestión y el resto de costes del fondo de fondos. No hay IVA porque no hay pago explícito, pero se pierde transparencia.
  • Tercero, la medición de los resultados. En el fondo perfilado es fácil, porque hay un valor liquidativo que mirar, pero en las carteras gestionadas es muy complicado. Sólo el ciente sabe cómo le está yendo en su cartera, pero no hay una información comparable pública que se pueda mirar. Con lo cual, a la hora de decidir un inversor, tiene menos información.
  • Cuarto, la flexibilidad en los movimientos de la cartera. El gestor de un fondo de fondos puede cambiar con celeridad la cartera, mientras que en las carteras discrecionales hay que ir haciendo periódicamente a los clientes finales los traspasos de unos fondos a otros, lo que puede alargarse más en el tiempo. 
  • Quinto, las 'opciones' para los gestores. En un fondo perfilado, por ejemplo, el gestor puede tomar la decisión de cubrir la cartera comprando derivados tras conocerse una mala noticia que estima muy negativa a corto plazo para los mercados. El gestor de la cartera discrecional, en cambio, sólo tendría la opción de traspasar su dinero a fondos de liquidez o de retorno absoluto. Tiene, por lo tanto, menos 'armas' a la hora de enfrentarse a los mercados.

Comisiones carteras gestionadas

Como ya hemos dicho, se paga de manera periódica una comisión explícita que soporta IVA y, además, de forma indirecta, las comisiones de gestión y depositaría de los fondos en los que invierte la cartera. 

El coste total dependerá de la suma entre una y otras comisiones. Por ejemplo, Bankia sólo carga un 0,2% de comisión fija junto con una variable del 8%, pero las comisiones de los fondos en los que invierte este servicio son mayores que en otras entidades.

La cantidad dependerá de la entidad, del patrimonio a invertir e incluso del perfil de riesgo. Por ejemplo, en las carteras Master de Caixabank oscila entre el 0,75% para clientes que inviertan menos de 300.000 euros y 0,6% para los que superan esa cifra. Caixabank también tiene el servicio Smart Money, para patrimonios más reducidos, con una comisión del 0,6 %, que con IVA se va al 0,726 %.

En Kutxabank, tiene un coste del 0,35% anual, que incluyendo IVA se va al 0,42%.

En Sabadell, la comisión fija anual en su servicio BS Gran Selección se va al 0,605% incluyendo IVA, más una comisión de éxito en función de resultados, que se eleva al 12,10% sobre la revalorización positiva obtenida desde el cierre del último período en el que se cobró comisión de éxito (IVA incluido).

En Renta 4 oscilan entre el 0,5% si se contrata el servicio con fondos de Renta 4 y el 0,5% con fondos de cualquier gestora. 

La mayoría de roboadvisors también ofrecen sus servicios a través de un servicio de gestión discrecional. Puedes ver su estructura de comisiones en nuestro comparador de robo advisors

Fiscalidad carteras gestionadas

Más allá del pago del 21% de IVA por la comisión directa de gestión, su fiscalidad no difiere en nada de cualquier inversión en fondos. Es decir, cuentan con la ventaja fiscal de retrasar el pago de impuestos por las plusvalías mientras se vaya traspasando el dinero de unos fondos a otros y no se hagan reembolsos. Una vez que se venden, eso sí, hay que abonar el correspondiente impuesto por las plusvalías y declararlo en la renta.

Estos son los tipos actuales (julio 2019) que aplican a las plusvalías si se reembolsan las participaciones: 

- Hasta 6.000 euros -  tributación del 19%
- De 6.000 - 50.000 - 21%
- Más de 50.000 - 23%


¿Son seguras las carteras gestionadas de fondos? 

En terminos de seguridad de nuestro dinero aplica exáctamente lo mismo que a la inversión en fondos en general. Es decir, el riesgo es mínimo porque los fondos están fuera del balance de las entidades. Y en caso de problemas en la gestora, el regulador nombraría una nueva gestora para estas carteras que no se verían afectadas. Aquí podéis conocer todos los detalles sobre el riesgo de estos productos: ¿Son seguros los fondos de inversión? Otra cosa es el riesgo de la evolución de las carteras, que ya dependerá de la gestión realizada y podría incurrir en pérdidas o no.

Lo que sí comparten todas las carteras gestionadas es que, para acabar seleccionando una de ellas, antes debes definir tu perfil de riesgo. Puedes realizar una aproximación para conocer el tuyo con esta herramienta interactiva.

Conoce tu perfil inversor: