2018 no ha sido un año bueno para las carteras. Un período que ha estado marcado por las caídas de doble dígito en la gran mayoría de fondos y sin duda un año para borrar de la cabeza de los inversores. Pero sin duda, si tenemos que identificar a la oveja negra del rebaño del pasado año, Aryzta ha copado toda la atención. Y es que el fabricante suizo de panes congelados ha generado quebraderos de cabeza a más de un gestor. 

Desde Cobas Asset Management reconocían el pasado mes de noviembre el error de inversión en la que hasta cierre del tercer trimestre era una de sus principales posiciones en cartera y quizás el error fue equivocarse con más dinero de lo normal tal y como explicaba Francisco García Paramés. No obstante, no han sido los únicos en ratificar su error de inversión y algunos fondos como es el caso de Inconometric Equam Global Value Fund han procedido ya a deshacer la posición de su cartera. Sumándose así a Value Tree que liquidaban su posición en cartera el pasado mes de julio esquivando de esta manera la ampliación de capital. 

Los gestores de Equam han afirmado en su última carta trimestral que Aryzta ha sido el mayor error desde el lanzamiento del fondo, tras haberse saltado dos de sus filtros de inversión: bajo apalancamiento y calidad y alineamiento de intereses del equipo directivo. "Hemos decidido vender Aryzta debido a la pérdida de confianza en el equipo directivo actual y el consejo de administración de la compañía". 

De esta manera los gestores mantuvieron la posición a la espera de concretarse los términos de la ampliación de capital y la reacción del Consejo a la alternativa planteada por el principal accionista, Cobas. No obstante no tuvo un  buen desenlace y  al conocerse los términos y el distanciamiento entre directivos, consejeros y accionistas decidieron vender su posición y materializar las pérdidas acumuladas. Así, asumían una pérdida del 80% de la inversión en la compañía desde su inversión inicial en 2015 lo que ha supuesto un 3,5% de rentabilidad del fondo en el año 2018. 

Entre las decisiones que han motivado la salida de Aryzta, los gestores han querido destacar el riesgo de caídas adicionales en el corto plazo debido a la presión vendedora de derechos por parte de los accionistas que no quisieron acudir a la ampliación; y la existencia de otras alternativas de inversión debido a las correcciones que se han producido en los últimos meses en los mercados. 

A pesar de ello, reconocen que existe un potencial de revalorización significativo en la firma y la seguirán de cerca por si pudiera presentarse una nueva oportunidad.