Una serie de factores coyunturales, como los tipos de interés en mínimos de manera sostenida, las agresivas campañas que en consecuencia han puesto en marcha las entidades financieras para conducir a los conservadores clientes del plazo fijo de toda la vida a buscar en los fondos la rentabilidad que es imposible ofrecer en los depósitos y, en fin, la mejoría de los ratios macro de nuestra economía, que están atrayendo a los grandes inversores institucionales, todos ellos y algún otro que seguramente me dejo, han hecho que la industria de fondos en nuestro país esté experimentando una extraordinaria pujanza y que en definitiva esté entrando en ella dinero a espuertas.

Me ha llamado mucho la atención que en poco tiempo algunos de los analistos que sigo o he seguido en algún momento se estén lanzando al ruedo de la gestión:

Hugo Ferrer anunció el pasado mes de abril que va a asesorar el fondo Renta 4 Multigestión/Ïtaca Global Macro.

Javier Alfayate, a quien hace unos años compré uno de sus libros, me ha remitido un correo en el que me informa que también se anima. Su fondo se llamará Weinstein-Alfayate Óptima Gestión.

Por último, ayer mismo, José Luis Cárpatos ha anunciado que también va a dar el paso, y llamará a su fondo Solid Stone Ahorro Estable Conservador.

También Antoni Fernández, @bolsacom, de cuya Smart Social Sicav soy accionista, es un caso de trader recientemente convertido en gestor, como todos sabemos.

Sin entrar a juzgar su capacidad para salir airosos frente a este reto, todos ellos (menos Antoni Fernández, que yo sepa) destacan por llevar tiempo ganándose la vida vendiendo libros e impartiendo cursos.

¿Qué opináis de esta moda? ¿Podría ser un síntoma de que la industria está entrando en la fase de burbuja? ¿Creéis que son gente preparada para gestionar un gran capital o, por el contrario, que se han subido al carro de la gestión para hacer su particular agosto?