Después de la la acción-reacción de los mercados al Plan Draghi, el jueves y viernes pasado, conviene reflexionar sobre la otra cara de la moneda que pone en evidencia el editorial del suplemento económico del diario Cinco Días, para no dejarse llevar por cantos de sirena.

Reproduzco algunos párrafos para su comentario y reflexión:

"Tan delicada ve Draghi la situación, que aseguró disponer de medidas adicionales si fueran necesarias y aventuró una muy larga temporada de tipos de interés en el 0%. Esto alimenta el paradigma ilusorio de una liquidez permanente que mantiene a los mercados internacionales anestesiados y precios irreales en los activos de riesgo, pero no logra consolidar la recuperación de la economía".

"Invertir en un escenario así en Europa es una apuesta arriesgada, pese a saber que tras un programa de estímulos descomunal vendrá otro más intenso, aunque con decreciente poder de movilización sobre la actividad".

"Y recuperar un crecimiento sólido precisa tanto de la estabilización financiera que proporciona Draghi como del activismo gubernamental y la recuperación del optimismo por parte de la demanda interna. Sin las tres cosas, la actividad no superará la anemia vigente y sin crecimiento, la inversión es un acto de fe".

Si os fijáis, las expresiones en negrita reflejan, a mi modo de ver, la otra "cara" de la moneda. Subrayo la última expresión, para mi, una frase lapidaria. El 10 de abril cumplo dos años como neofondista (después de todo lo que ha pasado me parecen doce años), he aprendido y me he dado cuenta de lo que vale un peine. Creo que empiezo a controlar algo (igual es una ilusión), pero si en algún momento siento que invirtiendo estoy haciendo un acto de fe, recojo todo y fue muy bonito mientras duró.