Brasil ha estado en el foco internacional en las últimas semanas por sus elecciones presidenciales, en las que se impuso finalmente alguien que al inicio de la carrera no estaba entre los favoritos, Jair Bolsonaro, considerado por muchos como el Trump brasileño. Aunque al principio había dudas entre los inversores, como pasó con el presidente de EEUU, tras su victoria ha sucedido lo contrario y los mercados han reaccionado con optimismo. ¿Por qué? ¿Cómo afectará a la economía? ¿Y los mercados? ¿Cuáles son las perspectivas ahora?

De todo ello he charlado esta misma semana con Rogerio Poppe, gestor de uno de los fondos de renta variable de Brasil más populares en España, BNY Mellon Brazil Equity Fund, durante su visita a Madrid. Una convesación que me pareció muy interesante para contrastar también las imágenes que a veces nos formamos de la situación política de un país desde fuera, sin tener todo el contexto.

Poppe se muestra muy positivo con el futuro a corto plazo de la economía local y ha virado la cartera hacia las compañías que más se beneficiarían del repunte del consumo doméstico.

- Pregunta - ¿Cómo está la situación en Brasil tras la victoria de Bolsonaro?
Rogerio Poppe:
La población estaba muy molesta con la corrupción y Bolsonaro había venido lanzando mensajes muy claros de que Brasil necesitaba cambiar, denunciando que la corrupción es una grave enfermedad para el país que se debe erradicar. También lanzó el mensaje de la urgencia de mejorar la seguridad, que ha aumentado mucho en los últimos años. 

Él sabe muy bien cómo funciona Brasil aunque no haya estado en los gobiernos recientes. La gran sorpresa es que ha sido el segundo partido con más escaños en las elecciones y podría convertirse en el principal, porque hay una ventana en la que los diputados en Brasil pueden cambiar de partido, y se espera que haya movimientos hacia su partido. 

- ¿Pero no hay temor a que lleve a cabo una política extremista?
Bolsonaro no era muy conocido ni siquiera por el mundo empresarial en Brasil hasta hace poco. Había muchas dudas de su ideología, de la forma en que votó en el pasado en el congreso en contra de las privatizaciones, a favor de determinadas subidas de salarios a los funcionarios… Había muchas dudas de su agenda económica, pero el fichaje de Paulo Guedes cambió la visión. 

Guedes es un economista muy conocido, de la escuela de Chicago, fundó un banco en Brasil, defensor de reducir el tamaño del estado, reducir los costes de financiación para las empresas… Cuando lo confirmó como asesor económico los activos brasileños tuvieron una reacción muy positiva.

- ¿Cómo se compara Brasil con otros mercados emergentes?
Diría que está en un momento dulce. La recuperación cíclica después de la recesión está ganando momentum; las perspectivas económicas de corto plazo son buenas; el déficit por cuenta corriente es uno de los más bajos entre los emergentes; es un país muy diversificado en cuanto a sus exportaciones, aunque sea un productor de materias primas… Cuando tienes una recesión cuando la de las últimos cuatro años, las importaciones se reducen, la divisa se debilita y las exportaciones aumentan. La deuda brasileña, aunque es alta, no está expuesta al dólar… El gran problema para Brasil es de largo plazo, por las finanzas públicas, si el gobierno no aprueba reformas para aumentar los ingresos y reducir el gasto. Una de las mejores medidas tomadas en los últimos años ha sido el techo presupuestario que se aprobó durante el mandato de Michael Temer.

- ¿Cuántos ingresos de tus compañías en cartera vienen de Brasil y del exterior?
Tenemos algunas exportadoras. Por ejemplo, Embraer, que está negociando un acuerdo con Boeing, que creemos una muy buena noticia que el mercado aún no está recogiendo en los precios. Pero la realidad es que desde el impeachment a Dilma Rousseauf, desde mediados de 2006, hemos cambiado el foco de las exportadoras a compañías más expuestas a la economía doméstica, por la recuperación que esperábamos en la demanda.  Muchas compañías habían recortado costes en la crisis y estaban preparadas para la recuperación con un importante apalancamiento operacional, en compañías como Gerdau, por ejemplo, que hará subir los beneficios.

- ¿En qué tipo de compañías habéis aumentado peso en cartera?
Por ejemplo, en compañías minoristas. Hemos comprado la empresa de distribución Pao de Acucar, filial de Carrefour; también B2W, una de las mayores compañías de comercio electrónico en Brasil, donde nos ha gustado mucho el movimiento de pasar de vender sus propios productos a un sistema más de marketplace como Amazon. Y en las últimas semanas hemos empezado a seguir otras industrias en Brasil más cíclicas, que pensamos que se beneficiarán de las políticas de Bolsonaro. Hemos comprado un promotora inmobiliaria, Cyrela; una aerolínea, Azul; una operadora de centros comerciales, brMalls, también una concesionaria de autopistas… Compañías que se puedan beneficiar de la mejora económica que estamos viendo.

- ¿Y como están las valoraciones de las acciones?
Los beneficios están creciendo muy fuerte y las acciones lo han empezado a reflejar en los precios. Pero hay que tener en cuenta que venían desde muy abajo. Otra señal positiva es la cantidad de empresas que están planeando salir a bolsa en 2019, quizá más de 20 en los próximos 12 meses. Es un buen momento. 

- La mayor posición en el fondo sigue siendo Vale, una minera, y la segunda Petrobras, una petrolera. ¿Qué pasa si el precio del crudo cae tan fuerte como hemos visto en algunas sesiones recientes? 
Petrobras ha hecho un gran trabajo en reducir el endeudamiento de la compañía. El precio del petróleo ha ayudado hasta ahora pero también las decisiones del equipo directivo, que ha sido un cambio muy positivo, que ha vendido activos... Brasil sigue siendo además uno de los pocos países donde se sigue aumentando la producción de petróleo. Es difícil adivinar la evolución del crudo, pero sólo nos preocuparía si el precio se va a 40 dólares, que no lo esperamos. Confiamos en que la zona de entre 50 y 60 dólares, que sería positivo por Petrobras.

- ¿Puede ser Brasil uno de los grandes beneficiados por la guerra comercial si, por ejemplo, China pasa a comprar en el país materias primas que compraba en EEUU? ¿O todos pierden con la guerra comercial?
Bueno, es cierto que le podría beneficiar por ejemplo en materias primas agrícolas, pero Brasil ya es un gran exportador ahí. En lo que sí se podría beneficiar es si China decide invertir más en infraestructuras en China, donde en Brasil son necesarias importantes mejoras. Por ejemplo, en el transporte ferroviario. 
 

Eso es todo, espero que os haya gustado la entrevista.