Un viaje por la renta variable japonesa sin salir de Madrid. La semana pasada tuve esta 'experiencia' aprovechando la visita que realizó por Madrid Miyuki Kashima, directora de renta variable japonesa en BNY Mellon. Y, en concreto, gestora del BNY Mellon Japan Small Cap Equity Focus Fund.

En su opinión, y a pesar del fuerte rebote desde mínimos, los inversores siguen sin tener japón en cartera. Y esto sucede porque siguen anclados en el imaginario colectivo los clichés que se han generado en torno al país asiático en las últimas décadas: aburrido, sin crecimiento, sin reformas, con deflación, sólo de exportadoras, con inestabilidad política... 

Dice Kashima que más bien sucede ahora lo contrario: crecimiento económico, mejoría de la demanda interna, beneficios al alza con una escasa dependencia de las exportaciones, con brotes de inflación y con tranquilidad en las instituciones públicas. Ah, y por si fuera poco, con una de las menores correlaciones respecto a las grandes bolsas mundiales.

Os dejo con su visión a partir de la conversación que mantuvimos: 
 

- ¿Cuál es la situación actual de la renta variable nipona?

Está en un momento muy interesante. Las áreas más interesantes para invertir son aquellas en las que la gente empieza a mostrar interés, pero están infraponderadas en las carteras. A pesar de que el entorno económico está mejorando, la gente lleva ignorando la bolsa japonesa mucho tiempo. Tanto los inversores institucionales como los individuales tienen muy poca en cartera. De hec

Desde el inicio de la crisis, la economía de Japón en términos nominales había llegado a caer un 10%, como el tamaño de la economía danesa. Y en 2017, por fin tras más de 20 años, hemos vuelto a niveles de PIB de 1997, algo que ha pasado desapercibo en los medios. 

¿Está todo hecho? No. La política de impulso económico del Gobierno, conocida como Abenomics, ha sido un éxito y seguirá dando frutos. Su objetivo es llegar a los 600 billones de yenes (4,5 billones de dólares, para 2020) y aún le queda recorrido. Cuando lo anunció Abe se decía que era imposible, pero se ha visto que si logras generar crecimiento e inflación lo puedes conseguir.
 

- El problema es si vemos un enfriamiento en la economía global

La gente piensa que la economía japonesa depende de las exportaciones, cuando es menos del 15%, la menor por detrás de EEUU en las economías desarrolladas. Que la economía local crezca es clave para nosotros, porque nos da para elegir empresas que prestan servicio al 80% de la economía, que se dedica al mercado local. 

Aquí encontramos empresas que se están recuperando de la crisis y nuevas empresas que están llegando al mercado. Y creo que el mercado tampoco está entendiendo bien la importancia del crecimiento del país a la hora de elegir valores expuestos a este mercado.


- ¿Ha salido ya Japón de la temida deflación? 

La deflación genera una reacción curiosa en el consumidor. Al principio a la gente le gusta, porque piensa que pueda comprar barato. Nadie se queja, lo que complica que los gobernantes toman medidas, al revés de lo que pasa cuando sube la inflación, que la gente protesta porque pierde poder adquisitivo.

No está claro qué hacer cuando llega la deflación, ni siquiera entre los académicos. Por eso, en la sociedad sorprendió que el primer ministro Abe dijera que había que poner en marcha un plan para atajar la deflación. Por primera vez en mucho tiempo, la gente ha pensado que comprar ahora podría ser mejor que hacerlo en el futuro, porque los precios podrían subir por los impuestos y por la debilidad del yen. 

Además, ahora con la economía mejorando, el paro en mínimos y la población disminuyendo, hay escasez de trabajadores en el mercado laboral, lo que conduce a subidas de salarios. En la industria bancaria, los salarios han subido por primera vez en 19 años. Las tiendas online están subiendo precios por primera vez en un cuarto de siglo. 

Esto es un cambio de mentalidad muy importante, que ha tardado unos años en producirse, pero que ya se aprecia en muchos productos. 

Además, hay que tener en cuenta que en Japón los particulares y las empresas tienen dinero para gastar. Sólo que no lo ponían a trabajar porque esperaban para comprarlo más barato dentro de unos años. Por eso no invertían. Esto ahora está cambiando. 
 

- ¿Y si la inflación sube demasiado? ¿Qué podría pasar con los bonos? 

No esperamos que suba por encima del 2%. Lo que sí ha pasado hasta ahora es que ha dejado de haber deflación, pero no esperamos que suban mucho más sobre niveles del 1%. 


- ¿Están todas estas subidas en los precios tras la reciente subida de las acciones? 

No. Las acciones del resto del mundo han subido muy por encima del incremento de los beneficios empresariales; en Japón, no. Además, en Japón las empresas han aumentado sus beneficios por encima de los niveles pre crisis, mientras los precios de sus acciones no. Creemos que hay margen para que en un 1 ó 2 años Japón se acople con el resto. 

Pero es mucho más interesante la visión de largo plazo, porque los inversores todavía no están presentando suficiente atención a Japón. Y una de las mejores formas de hacer beneficios en las inversiones es a través de las historias de reestructuración. La gente ve a Japón aburrida y piensa que seguirá siéndolo, pero no es la realidad. Ahora Japón está en un gran momento.
 

- ¿Os preocupa las últimas turbulencias políticas, con acusaciones de nepotismo a Abe?

Está ocurriendo algo curioso esta vez. Normalmente, cuando hay algún tipo de escándalo en el Gobierno, la oposición alcanza cotas máximas de popularidad. Pero esta vez, no. La gente está feliz con la recuperación actual y ha perdido la confianza en la oposición. Abe ha llevado a cabo un paquete de medidas muy agresivas, que ha dado muy buenos resultados. Es un primer ministro muy sólido ahora y creo incluso que cuando se jubile influenciará a la gente respecto al siguiente líder. Quién iba a decir que Japón sería uno de los países desarrollados con mayor estabilidad política.

- ¿En qué tipo de compañías estáis encontrando oportunidades? 

En todo tipo de negocios. En nuevas compañías, innovadoras, pero también en valores de sectores tradicionales que habían sufrido mucho, como las constructoras o las inmobiliarias. 
 

- ¿Estáis viendo que más analistas llegan a cubrir compañías japonesas? 

Muy poco, y esto es lo mejor para nosotros. Tenemos miles de compañías entre las que elegir y sólo invertimos en 30 en la cartera. Todo nuestro análisis es propio, sólo miramos análisis externo para contrastar.


- ¿Cuáles son los mayores riesgos para vuestra visión optimista? 

El mayor, aunque con muy bajas posibilidades, es que Abe cambie de estrategia, que abandondone la política reflacionista. 


- ¿Deberían comprar los inversores europeos el fondo en yenes o en euros?

Somos especialistas en compañías, no en divisas, pero creemos que el gran movimiento del yen se ha producido ya, por lo que dejaría la moneda sin cubrir. En el pasado tenías que hacerlo, porque se veía que Japón sólo subiría si el yen caía, por la fuerza de las exportadoras. Y la caída del yen se comía la subida de las acciones. Pero esto cambia con nuestra aproximación hacia compañías con más exposición al crecimiento local. 
 

- Las empresas japonesas tienen pilas de dinero en efectivo… Pero el riesgo es que lo inviertan mal. ¿Están mejorando en este sentido? 

Las compañías japonesas están empezando a invertir más. Durante estos años no hemos visto aumentar la productividad, porque guardaban el dinero en caja y no invertían en ampliar el negocio. Curiosamente, se fabrican robots en los que invierten muchas empresas mundiales, pero hasta ahora las japonesas no.
 

- ¿Qué pasaría si las acciones globales cayeran este año después de tantos años de subida?

Entonces querrías estar en bolsa japonesa, porque es el mercado con menor correlación con el resto de grandes índices mundiales. El primer día caerá, como todo lo demás, pero a medio y largo plazo, lo hará mejor.

Grupo BNY Mellon IM en Finect