Estas encuestas siempre hay que leerlas entre líneas, tomando distancia. Las lecturas extremas, ya sea optimistas o pesimistas, pueden llegar a ser más un indicador contrario que otra cosa. Pero lo cierto es que me ha llamado las cifras 'gruesas' del sondeo anual de mercados que Bank of America realiza entre los gestores globales. 

La conclusión del informe es clara: el pesimismo campa a sus anchas entre los grandes inversores institucionales. 

Como se puede ver en este gráfico, el último mes ha supuesto el mayor giro a la baja en las expectativas de los gestores sobre el crecimiento económico global. 

Esto lleva a una situación en la que hay prácticamente unanimidad en que estamos en la fase final del ciclo económico y que se avecina un periodo complicado para la economía mundial. 

Y, como no puede ser de otro modo, esto se refleja en la composición de las carteras que realizan estos gestores. 

Primero, en el nivel de caja, que se dispara hasta el 5,6%, el nivel más alto de la última década y por encima de los niveles a los que llegó a subir tras el estallido de la crisis financiera. 

Segundo, porque más allá de la liquidez, los gestores se han ido a los activos considerados menos volátiles y han abandonado la renta vairable, la zona euro, los valores energéticos y los industriales. 

Y, tercero, porque en esa línea ha sido muy contundente el giro que han dado a sus posiciones en el último mes, hasta llevar las carteras a una estrategia muy defensiva. 

¿Representa esta encuesta una señal de que lo peor está por venir o, en cambio, evidencia que ya se ha producido un pico de pesimismo en mercado y envía una señal de compra a los defensores de la teoría de la opinión contraria? ¿Cómo lo veis por ahí? 


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