Gran afluencia de público este mediodía en el Ritz dónde Édouard Carmignac dio su visión de los mercados (nunca vi tanta gente asistir a una presentación de un fondo). De entrada me llamó la tención la afirmación por parte de los gestores (Carmignac iba acompañado de Eric Le Coz, miembro del Comité de inversión de la gestora) de que el mayor riesgo que corren los mercados es que las cosas vayan demasiado bien y demasiado deprisa. El escenario central que manejan en la gestora y sobre la que se basa toda la distribución de inversiones es precisamente que las economías se recuperen poco a poco. Sería tan nefasto que lo hicieran demasiado rápido o demasiado despacio. Un equilibrio inestable, diría yo, que depende en gran medida de las medidas que tomen los bancos centrales, los cuales sea dicho de paso nunca se han caracterizado por acertar con el timing de sus decisiones. Pero vayamos al grano y veamos cuales son las ideas de inversión (en realidad mucho más simples de lo que uno imagina, pero no por ello menos rentables) que rondan en las cabezas de estos dos gestores.

En primer lugar analicemos la renta fija. En este mercado el gran tema es saber si vamos a tener o no inflación. La respuesta de Éric Le Coz es que vamos a tener inflación sí o sí…. pero no cualquier tipo de inflación, una inflación estadística como dice él, del 2% a final de año en Estados Unidos, debido al efecto base (es decir, como a finales del pasado año tuvimos meses de fuerte deflación, si comparamos esos niveles con los que tendremos a finales de año el resultado será una inflación positiva).

En todo caso no existe, por el momento, un riesgo estructural inflacionista. Pero eso no significa que no haya que tener en cuenta este elemento. De hecho uno de los motores de rentabilidad del Carmignac Patrimoine es, precisamente, la protección contra la progresión de las previsiones inflacionistas. Dicho de manera más directa el fondo tiene en cartera un 8% de obligaciones indexadas a la inflación (un activo del que estoy convencido se hablará mucho próximamente). A nivel estratégico esto tiene una lectura muy importante: si esperamos a que se produzca un evento para protegernos contra él, es demasiado tarde; hay que actuar antes de que ocurra.

Segundo gran tema abordado tanto por Carmignac como por Éric le Coz: la pujanza de los países emergentes, básicamente China, Brasil e India. Según Édouard tenemos que cambiar el chip respecto a los países emergentes. Ya no vale considerarles como inestables, poco seguros o poco disciplinados. Todo lo contrario. Una de las diapositivas preferidas por el dueño de Carmignac es la que representa por un lado la evolución prevista de la deuda pública (en % del PIB) y, por otro, la evolución del déficit presupuestario (he intentado reproducir a continuación la diapositiva de la presentación).

Como intenta demostrar Carmignac los mercados emergentes no sólo serán el motor del crecimiento sino que lo harán de manera muy sana. De ahí, la apuesta no sólo por la renta variable emergente sino también por la renta fija emergente. Éric también insiste en el carácter doméstico del crecimiento de los emergentes (que tiene su más fiel reflejo en los buenos datos de India) y el hecho de que el gobierno chino, por ejemplo, apenas ha utilizado la mitad del dinero que tenía previsto gastarse para reactivar la economía. Además baraja la teoría de que pronto China podría tener un déficit comercial (las importaciones superarán a las exportaciones), lo cual, a su juicio, será bueno para el resto del planeta. Si querían más argumentos para apostar por lo mercados emergentes, Carmignac nos presenta un gráfico de la evolución del dólar respecto a las principales divisas de países desarrollados comparado con la evolución del dólar respecto a una cesta de divisas de mercados emergentes, con la conclusión de que las divisas emergentes siguen estando infravaloradas.
Otra idea transmitida durante la presentación es que la deuda pública a largo plazo tiene poco atractivo a los niveles actuales por lo que los gestores siguen tratando de aprovechar la relajación de las primas de la deuda privada . El Carmignac Patrimoine, por ejemplo, tiene un 30% de su cartera (de un total de 53% invertido en renta fija) en bonos corporativos.
En cuanto a las preferencias en materia de renta variable he tratado de resumirlas en el siguiente gráfico de la cartera del Carmignac Investissement.