Durante las últimas semanas se ha venido hablando del posible fichaje de Neymar por parte del PSG. El club francés está dispuesto a pagar la cifra desórbitada de 222 millones de euros que impone la cláusula del jugador azulgrana.

 

La cosa no queda aquí, junto a la claúsula de recisión, habría que sumar el salario bruto de 5 años y la prima del fichaje, lo que le supondría una inversión de 617 millones de euros al PSG, lo que se resume en unos 123 millones de euros al año. Sin duda unos números de locura en un mundo en el que se mueve mucho dinero. En la conferencia anual de inversores de Cobas, preguntaron si era interesante invertir en equipos de fútbol. Paramés respondió que no tenía mucho sentido porque al final eran las estrellas las que de verdad acababan obteniendo el beneficio y sólo hay que ver los números.

 

Y, dándole vueltas el otro día, pensamos en hacer una comparativa interesante para darnos cuenta de los volúmenes que se mueven en esta operación, que sería lo siguiente: y si en vez de fichar a un jugador los jeques del PSG se gastaran el dinero en una compañías española cotizada en bolsa… ¿Qué empresas se podrían comprar?

 

 

Si clasificamos las empresas del MCE por capitalización bursátil, estas serían las candidatas a ser opadas por Nasser al Khelaifi y compañía. Es decir, aquellas que tienen un tamaño inferior al precio del jugador culé.

 

¿Y qué nos sale?
 

 

Compañías como la multinacional de tecnologías de la información Amper entrarían dentro del prosupuesto, con una capitalización de 216 millones de euros. También se podría optar por la compra de la conocida firma textil Adolfo Dominguez y aún así sobrarían más de 160 millones de euros.

 

Si tuvieramos en cuenta la inversión total que haría el PSG durante los cinco años de contrato del jugador, el número de empresas se ampliaría. Con 600 millones de euros podría llegar a adquirir Barón de Ley o Telepizza, nada más y nada menos.

 

 

 

Una auténtica barbaridad, ¿verdad?