La situación se ha ido a un punto tan límite que parece que los distintos mercados y países están reaccionando, y con mucha fuerza.

El Banco Popular de China ha anunciado hace un rato que recorta los tipos de interés desde el 3,5% hasta el 3,25%, después de que los últimos datos hayan evidenciado un notable descenso de la actividad económica.

Esto se une al aparente cambio de tono que se está percibiendo en Alemania en referencia al rescate de los bancos españoles y a las cada vez más frecuentes conversaciones sobre una posible nueva ronda relajación monetaria, lo que sería el QE3, en Estados Unidos.

¿Parches, medidas desesperadas o luz al final del túnel?