Lo bonito de los mercados, como del deporte, es que cuando uno menos se lo espera puede saltar la sorpresa. 

Antes de empezar este junio, uno pensaba en el Ibex y se le venían encima todos los demonios. Uno ponía la tele o la radio y cuando se hablaba de mercado se decía que venía un mes de estar fuera, de grandes caídas para los mercados.

Las elecciones griegas asustaban, la cumbre europea en un tono de desunión, la prima de riesgo española disparándose... 

Los temas estacionales tampoco ayudaban. Empezaba en teoría la peor fase de los mercados, el famoso sell in may and go away. Es decir, vender las acciones en mayo y salir corriendo para no volver hasta octubre, que en teoría es cuando empiezan los mese buenos... 

Pues nada, el Ibex sube casi un 14% desde los mínimos que toco el día 1 de este mismo mes en el que estamos.

 Aquí había una sobreventa como la copa de un pino, lo realmente difícil era adivinar cuándo se produciría el rebote. Ahora, tras el rebote que antes o después tocaba, llega el momento de la verdad. ¿Nos volvemos a los infiernos y es una oportunidad para salir o estamos ante el principio de un rebote mayor?