"El motor de los beneficios en Estados Unidos no puede fallar porque entonces, Houston, tenemos un problema". Era el análisis de la gestora del BBVA el mismo día de octubre en el que el mercado digería -y a la vez- dos decepciones: las de Google, Amazon y sus números trimestrales.

Guerra comercial, sustos puntuales como el de Argentina, Turquía, la limitación a las comisiones bancarias en México, el temor a una subida de tipos demasiado acelerada, el posible fin del rally tecnológico... hay casi tantos argumentos y explicaciones como caídas ha experimentado el mercado durante este año (y para todos los gustos). Pero en lo que coincide la mayoría, es en que el foco ahora está en la salud del crecimiento económico global y en su reflejo en los números de las compañías. Si estas decepcionan, las valoraciones altas en bolsa están menos justificadas. Este martes hemos vuelto a ver caídas serias en numerosos activos a la vez, pese a la recuperación de hoy.

Si hacemos un repaso sobre las últimas compañías que han decepcionado con sus resultados o que, incluso, han rebajado sus expectativas para el conjunto del año, encontramos a muchas de las grandes corporaciones. En algunos casos es por motivos internos (una reciente adquisición, problemas en el equipo directivo...). En otros, aluden a la incertidumbre económica o una caída en la inversión para justificar sus peores expectativas. Difícil trago para los inversores, de cualquier modo.


Alphabet (Google): no ha recortado sus objetivos, pero por primera vez en dos años se ha quedado por debajo de lo que esperaban los analistas en cuanto a ingresos. Sucedió en octubre y, junto con unas previsiones de Amazon que el mercado consideraba flojas, provocó un minicrash en Wall Street, con el sector tecnológico como protagonista. (En el caso de Amazon, su objetivo de ingresos, de entre 66.500 y 72.500 millones de dólares, se quedó por debajo de los 73.790 esperados por el consenso de analistas).

 

Apple, IQE, y Lumentum. Dos recortes de objetivos y una decepción. Por un lado, la rebaja de previsiones de IQE y Lumentum, ambos proveedores de Apple: el primero, de semiconductores y, el segundo, responsable de la tecnología de reconocimiento facial de sus iPhone. Por otro lado, está la decepción de la propia Apple, que no ha recortado sus previsiones, pero sí decepcionado con sus objetivos para la campaña navideña (su trimestre más fuerte en ventas, históricamente). Prevé entre 89.000 y 93.000 millones de dólares, una horquilla por debajo de lo que esperaban los analistas. Por si fuese poco, la compañía ha hecho un anuncio histórico: ya no volverá a publicar el número de unidades de iPhone, iPad o Mac que vende. Eso ha disparado los rumores de que las cifras puedan haber tocado techo de alguna manera, según recoge el diario FT, y quiera maquillarlo a base de subir ventas elevando precios, aunque solo en la sede de Cupertino saben la verdadera razón.

 

Alibaba: El gigante chino también cita la incertidumbre económica y las tensiones de la guerra comercial para recortar su previsión de ventas entre un 4% y un 6% para este año.

 

Marriot: la cadena hotelera ha recortado su previsión para el cuarto trimestre citando una débil demanda en su principal mercado, Estados Unidos.

 

WalMart: el gigante de la distribución tradicional en EEUU también recorta su previsión de ventas para 2019, aunque en este caso, por causas internas (para poder digerir la adquisición de la india Flipkart).

 

Applied Materials: Es el mayor proveedor de equipamiento para hacer chips. No es que haya recortado sus objetivos, pero los que ha lanzado al mercado se han quedado por debajo de lo previsto y, además, suponen una caída en ingresos. Entre las razones que argumenta la compañía se encuentran los riesgos macroeconómicos, las tensiones comerciales  y un retroceso en la inversión en chips de memoria. Todo ello, dicen, está presionando el gasto de la industria.

 

Caterpillar: el gigante de maquinaria industrial y de construcción, muy ligado por lo tanto al ciclo económico, sufrió en bolsa al no elevar sus previsiones. El mercado había puesto en precio cierta mejora que no terminó de llegar.

 

WPP: el gigante del mundo de la publicidad también recortó en octubre sus previsiones de ventas y márgenes para el conjunto del año, aunque en su caso tiene más acostumbrado al mercado a este tipo de rebajas (ya lo hizo durante el verano de 2017). Esta vez alude a una caída en el gasto publicitario de los clientes y a un cambio estructural en la industria. Es la matriz de empresas como Ogilvy o Kantar.

 

Ryanair: el precio del petróleo y las huelgas son las razones que esgrime la aerolínea para recortar las expectativas del conjunto del año en un 12%

 

Maersk: Otro gigante, en este caso del transporte y termómetro, por lo tanto, del comercio y el consumo, recortó en agosto sus previsiones para este año. La razón principal, el encarecimiento del combustible. Frente al beneficio bruto de explotación (Ebitda) que esperaba antes, de entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, prevé ahora entre 3.500 y 4.200 millones. El día que lo anunció, curiosamente, incluso terminó subiendo en bolsa: el mercado esperaba una rebaja mayor.

Pfizer: otro gigante, en este caso, del sector farmacéutico, recortando expectativas. Pfizer espera ingresar menos de lo esperado en 2018. En su caso, el recorte es menor, de medio millón de dólares: prevé ganar entre 53.000 y 55.000 millones, frente a los 53.500 y 55.500 previos. ¿El culpable? La fortaleza del dólar.

 

Continental: el segundo profit warning (revisión a la baja de objetivos) de 2018 llegó a mediados de agosto. Continental, el número dos en la industria de componentes para automóviles, culpa a una demanda más débil en Europa y China, así como a costes más elevados. El resultado: 1.000 millones menos esperados de ingresos respecto a sus anteriores previsiones. También rebaja el margen de beneficio de un 10% a un 9%.

 

Thyssenkupp: el titán del acero, que además ha presentado resultados este miércoles, rebajó por segunda vez este año su previsión para el conjunto de 2018. Sin embargo, la compañía acaba de lanzar el pronóstico de que logrará elevar sus beneficios en 2019 para intentar recuperar la confianza del mercado, que la ha hundido a mínimos de 2016.

 

Viscofan: el grupo español de envolturas para el sector cárnico sufrió un 20% de caída en bolsa el día que anunció un recorte en sus previsiones para el año. ¿Las razones? El descenso que está registrando en emergentes, especialmente en China y el Sudeste asiático. No por ser una empresa nacional deja de ser un buen termómetro a nivel mundial, ya que es líder en su sector a nivel global.