Made in Spain, design in Italy. Así se ha escrito la historia del mejor dividendo de la historia de la bolsa española. La eléctrica Endesa, participada en un 70% por la italiana Enel, descuenta este jueves el pago de un dividendo bruto de 0,682 euros por acción. Es un pago complementario con cargo a los resultados de 2017 y se hace efectivo este lunes 2 de julio. 

En total, la compañía que preside Borja Prado reparte 505 millones entre sus accionistas, pero será especial para uno de ellos. Se convertirá en el dividendo XX (número 20 o vigésimo) que la empresa española a su accionista de referencia desde 2007. 

Con este dividendo, el gigante transalpino elevará su cuenta de dividendos cobrados en Endesa hasta los 26.387 millones de euros desde que es accionista de Endesa, es decir, el equivalente al 2,3% del PIB de España en un año o 6,7 millones cada día.

Desde el año 2000, el antiguo monopolio eléctrico ha repartido 40.200 millones de euros en dividendos a sus accionistas, aunque ocho de cada diez (81%) se han pagado desde que en 2007 Enel entró en el capital de Endesa en alianza con Acciona. Bajo la presidencia de Prado, Endesa ha triplicado los pagos al accionista frente a la etapa en la que Manuel Pizarro (2002-2007) dirigió la eléctrica.

Si a esta cifra se le suman los 3.300 millones que ingresó Enel en la venta de acciones (OPV) de Endesa en 2014, la eléctrica italiana habrá ingresado de Endesa cerca de 30.000 millones por esta vía (dividendo y venta de acciones). De modo que ha recuperado ya el 81% de los 36.400 millones que invirtió en ella tras la guerra de OPAs de la alemana E.On y la española Gas Natural. todavía mantiene su 70% del capital de Endesa, valorado en 14.000 millones. 

Una máquina de pagar al accionista minoritario

 

El actual pago del 2 de julio arroja una rentabilidad anual del 3,6% y del 7% si se tiene en cuenta el realizado el pasado enero. Por eso, la eléctrica española se ha situado desde hace muchos años entre los valores que más rentabilidad por dividendo dan en el Ibex 35.

Un simple cálculo teórico pone los puntos sobre las ies. Un accionista con 500 acciones en cartera al inicio de 2007 -valoradas en unos 9.000 euros entonces- y que se haya mantenido dentro de Endesa habrá cobrado cerca de 15.700 euros en dividendos y sus acciones seguirán cotizando al mismo nivel e incluso por encima de aquellos niveles.

Sin contar comisiones y retenciones fiscales, esa inversión habrá arrojado una rentabilidad bruta latente del 180%, es decir, un 16,3% anual. Es el resultado del salto cuántico de la política de dividendos de Endesa bajo el mando de Borja Prado y de la italiana Enel.
 

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