Imagino que todos tenemos claro ya a estas alturas el problema creciente que afrontamos con el futuro de las pensiones. Los retos que tiene nuestro sistema por delante, con el coste creciente de las prestaciones a los jubilados actuales y futuros, al mismo tiempo que los ingresos del sistema de cotizaciones cada vez están más entredicho. 

Y que necesitamos cambios en lo que tenemos por delante, si queremos que esto no quiebre y la gente se pueda seguir jubilando a una edad razonable. El asunto es que no es tan sencillo, claro, esto de las reformas. ¡Incluso cuando ya están aproabadas! Como hemos vivido muy bien en España. 

En 2011 y 2013 se aprobaron dos reformas, que ajustaban la tendencia de los ingresos y gastos del sistema a la evolucion económica y la esperanza de vida, y aliviaban la tensión que soporta y soportará, pero en el último año ambas han sido 'suspendidas en la práctica', como explicaba hoy Óscar Arce, director general de economía y estadística del Banco de España. 

Una vez que la inflación ha vuelto, el jubilado ve que su pensión pierde poder adquisitivo y no está dispuesto a perder poder de consumo, por lo que sale a la calle para presionar por una subida al menos en línea con la inflación. El resultado ya lo hemos visto: vuelta atrás y subida de las pensiones en línea con el IPC. ¿Por qué? Es evidente: el coste electoral que puede provocar para los gobernantes mantenerse firmes en la reforma aprobada. Y el riesgo aparejado de fortalecimiento de partidos populistas, que prometen subir las pensiones como si no hubiera un mañana (o por lo menos, sin pensar en ello).

El asunto es que la cosa pinta cada vez peor para hacer la reforma, si la presión social de las personas de edad más avanzada tiene efectos tan claros en la determinación de los gobernantes. 

Y este gráfico es que más claro lo deja. La edad del votante mediano se está disparando, debido al envejecimiento poblaciónal que tenemos en marcha. Desde los cerca de 43 años que teníamos hace una década, hasta los cerca de 56 años que tendremos para 2040. Parece evidente que cualquier partido que vaya con un mensaje de que hay que hacer reformas que vayan ajustando poco a poco la tasa de sustitución tiene todas las de perder...

La única solución: un pacto de todos los partídos políticos, de TODOS, los actuales y futuros, para utilizar el tema de las pensiones como un arma arrojadiza, lo que teóricamente debería salir del Pacto de Toledo en España. Ya vemos que de momento no está siendo demasiado efectivo, eso sí. Y menos con un año plagado de elecciones como el que tenemos por delante... Que lleva a pensar que no habrá ninguna reforma de calado hasta 2020, por lo menos. Como mínimo, otro año perdido que ya no nos podemos permitir y que tendrá un fuerte impacto en el largo plazo.

Por lo menos, podrían ponerse de acuerdo en cumplir la ley y mandarnos la famosa carta indicándonos a los trabajadores la pensión que nos tocaría en la jubilación en base a nuestros datos reales, para ver la necesidad que tenemos de buscar fuentes de ahorro alternativas, esa verdad incómoda de las pensiones que no nos quieren contar. 

Mientras tanto, habrá que seguir usando aproximaciones como las que ofrece esta herramienta que quisimos construir en Finect para ser conscientes de qué nos espera a nivel tasa de sustitución. 

¿Sabes cuánto tendrás de pensión cuando te jubiles?: