Fue, casualidades de la vida, el pasado miércoles, día de la última huelga general convocada de momento en España. ¿Se acuerda? “Nos dejan sin futuro” era el lema. Cuando uno coge un taxi no sabe quién lo va a llevar. En este caso era un hombre de 45 años -me lo dijo luego; no tengo dotes de adivino- con ganas progresivas de hablar. Me contó que tenía dos coches y que el negocio había caído ya un 50%, y que seguía deteriorándose. Así que había tomado una decisión: se iba de España. Tenía dos hijos y su mujer estaba embarazada. Su destino, Marruecos. En concreto Agadir, donde un familiar al que no le iba nada mal había emigrado hace 5 años. Era la tercera persona por encima de los 40 años que me comentaba algo similar en los últimos 10 días. Nada de fuga de recién licenciados. Fuga de familias. El talento y el futuro del país, juntos. La máxima descapitalización posible.

Las proyecciones que ha publicado esta misma semana el Instituto Nacional de Estadística (INE) afirman textualmente que “la prolongación de la propensión actual a emigrar al extranjero nos llevaría a que 5,2 millones de personas abandonarían España en los próximos 10 años. Y que en lospróximos 40 años emigrarían unos 18,1 millones”. De momento de enero a septiembre de este año se han ido 420.150 personas. De ellas, 54.912 son españolas, un 21% más que en 2011. Con destino Alemania, por ejemplo, el aumento supera el 50%. El INE cifra en 225.000 los españoles que se han ido desde el inicio de la crisis.

Más allá de las bondades de la globalización un país que no logra retener a quienes lo forman tiene un problema grande y un futuro complicado. Ahora que pretendemos abrir las puertas de España a extranjeros con capacidad para comprar casas no estaría de más preocuparse también por los que ya están dentro y lo que no quieren es tener que comprarse una casa fuera.

Javier Ablitas

@jablitas