El espectacular éxito de Warren Buffett al frente de Berkshire Hathaway durante los últimos 51 años es conocido por todos. Lo que resulta curioso –pero no casual– es que una gran mayoría de personas desconozcan quién es Charlie Munger, su mano derecha.

Charlie Munger siempre ha buscado premeditadamente estar en segundo plano por su carácter, pero también (y esto le honra) por querer darle todo el portagonismo posible a su socio y amigo Buffett. En el último post vimos cómo invierten Buffett y Munger pero hoy nos gustaría explicar la importancia de Munger en ese tándem de inversión que forma con Warren Buffett.

Munger y Buffett se conocieron en 1959 y desde entonces son amigos y socios inseparables. Buffett siempre ha reconocido que conocer y asociarse con Munger ha sido clave en el éxito de Berkshire Hathaway. ¿Por qué?

Probablemente, la mayor aportación de Charlie Munger a Warren Buffett ha sido la de completar las enseñanzas de Benjamin Graham, que se fijaba únicamente en el margen de seguridad a la hora de invertir. Munger sabía que a medida que Berkshire creciese sería cada vez más difícil seguir generando altas rentabilidades y que era preciso hacer un pequeño cambio (conservando la filosofía) hacia inversiones en las que la calidad de los negocios tuviese un mayor peso.

Otra aportación fundamental de Munger ha sido su filosofía multidisciplinar. Munger cree que es positivo tener unos mínimos conocimientos de muchas disciplinas; así se dispone de más herramientas a la hora de comprender la realidad. Lo que Munger denomina “modelos mentales” son precisamente conceptos de materias tan diversas como la biología, la física y la ingeniería. Gracias al uso de esos modelos mentales, así como a comprender los principales sesgos psicológicos (errores sistemáticos) que cometemos los humanos, Buffett y Munger son capaces de optimizar la toma de decisiones. Esto pone en relieve la ventaja de contar con un equipo especializado de expertos: cada uno aporta conocimiento en su área a la hora de construir una cartera.

Por último –aunque sus aportaciones son muchas más- nos gustaría mencionar el proceso de resolución de problemas de Munger. En vez de intentar tomar decisiones acertadas, a menudo Buffet y Munger comienzan por evitar las decisiones estúpidas. Ambos creen que gracias a esa aproximación les ha ido mucho mejor.