Hasta ahora la crisis había dañado a los hedge funds, a los fondos monetarios dinámicos, a las bolsas e incluso a las materias primas en las últimas semanas. Pero ahora le ha podría tocar el turno a otro activo que hasta ahora parecía escapar al temporal: los productos estructurados. Leo un comentario en una noticia de elEconomista muy preocupante, de agobio total: "Tengo un bono sobre un producto estructurado, comercializado por Bankinter y cuyo emisor es Lehman Brothers, alguien me puede aconsejar, ante mi angustia y desesperación si cobraré algo (...) Dios Mio era casi todo mi patrimonio". Alba, como se nickea la autora del comentario, habla del producto Bono Fortaleza . En apariencia este producto tiene poco riesgo, ya que para perder dinero exigía que una de las acciones de ING y Deutsche Bank estuvieran cotizando durante los próximo ocho años más de un 50 por ciento por debajo del precio al que cotizaban en enero de 2008. Sin embargo, quien miraba sólo esto olvidaba el otro riesgo de este tipo de productos: el de contrapartida. Es decir, que quien emite el bono no te pueda devolver el dinero. Y ahora, por lo visto, la desesperación va de boca en boca con estos productos, con el agravante de la incertidumbre por no ser productos líquidos. Es pronto para saber qué pasará con bonos como el Fortaleza, y otros estructurados por Lehman comercializados por otras entidades. Pero a buen seguro que el nerviosismo generado entre quienes tienen estos productos hará que se vea con otros ojos lo que parecían ser productos infalibles y de bajo riesgo. P. D. Leo en Invertia que los fondos de BBVA tienen una exposición de 86,5 millones en bonos de Lehman . En la misma noticia se dice que "otros vehículos de Bancaja y Caixa Catalunya también están expuestos a los bonos de la entidad estadounidense".