La verdad es que me ha sorprendido profundamente la subida del euribor esta mañana . De hecho, esperaba una fuerte caída después de la bajada de tipos de medio punto de interés de ayer. Como muchos otros. Mi error no tiene excusa: me faltó perspectiva: en Estados Unidos y Reino Unido el difencial entre los tipos y el interbancario también ha alcanzado nuevos máximos los últimos días, a pesar de que se venía descontando rebaja de tipos. La explicación es tan sencilla como difícil la solución: el mercado interbancario está atascadísimo. Desde la caída de Lehman Brothers, el miedo manda en las negociaciones entre los bancos. Y no es un problema de precio del dinero, sino de que apenas se negocia. Me explico: no sale un precio adecuado sencillamente porque apenas hay oferta de dinero. Casi no se casan operaciones de préstamo entre las entidades. ¿Entonces no caerán las hipotecas? Si lo harán, pero poco a poco. Antes tiene que tranquilizarse la situación en el interbancario, algo que quizá se consiga con medidas de recapitalización de la banca por parte del Estado como las anunciadas ayer en Reino Unido y que en Estados Unidos ya se está mirando muy de cerca. Lo cierto es que la diferencia entre los tipos oficiales y el euribor se encuentra en máximos históricos y que la probabilidad de que se vean estos movimientos era salvajemente extrema. La teoría dice que si el mundo no se acaba, debería tender a normalizarse poco a poco, como también ocurre con la volatilidad en los mercados.