Según informa la prensa anglosajona, está a punto de producirse el mayor movimiento corporativo de los últimos tres años en Estados Unidos (EEUU). La farmacéutica Pfizer, la mayor del mundo, estaría a punto de cerrar la compra de su rival Wyeth por un montante total que podría rondar los 60.000 millones de dólares. La operación parece positiva porque hacía mucho tiempo que no se veía una compra de este tamaño. Es decir, confirma la sensación de que el mercado de crédito se está descongelando y empiezan a ser posibles operaciones de compra con las que hace unos meses no se podía ni soñar, como la conocida la semana pasada en Europa. Detrás de este tipo de compras, podrían venir otras muchas, ya que hay empresas que se encuentran en una situación bastante saneada y no pueden dejar pasar las oportunidades de compra que han provocado los desplomes de muchas compañías en bolsa. Sin embargo, la operación no está recibiendo demasiadas bendiciones en EEUU. La mayoría de los analistas la catalogan de defeniva y algunos observadores, como los del blog 24/7 Wall Street , creen que se trata tan sólo de escoger el camino más corto para  anunciar una drástica reducción de puestos de trabajo en ambas compañías. Hay que tener en cuenta que la nueva empresa tendría un total de 130.000 empleados en todo el mundo. Efectivamente la noticia puede tener tanto su enfoque positivo como negativo. Pero desde el punto de vista macroeconómico general, resulta positivo que empiecen a circular tan elevadas sumas de dinero en fusiones y adquisiciones, una señal más de que puede haber alguien que empiece a aprovechar las oportunidades que está dejando el mercado.