Si te vas a jugar un partido de fútbol de solteros contra casados, y de los tuyos sólo han ido seis porque los otros 5 maridos tenían miedo de lesionarse. ¿Quién tiene la culpa de que hayas perdido el partido 15-1? ¿Los del otro equipo, que estaban allí los 11 y tenían 7 cambios, o los tuyos? Pues en el mercado mucha gente le echa la culpa a los solteros. La misma, que hace unos cuantos meses (bueno, ya años) hacía lo contrario. Es decir, estaba en el equipo en el que iban todos y había varios cambios, y no se fijaba en que del rival apenas había tres o cuatro pobres solteros, como si los partidos se jugaran los domingos a las nueve de la mañana. Los inversores con posiciones bajistas en los valores han estado ahí desde siempre, aunque en los últimos años se han desarrollado herramientas para que haya más y sea más fácil. El problema radica en que los alcistas, que todavía tienen más fórmulas a su alcance que los bajistas para invertir, han desaparecido del mercado. Por eso, la presión de las ventas es mayor que la de las compras, por eso caen las acciones. El otro día, en una conversación en twitter, mi interlocutor recurría al argumento de lo malos que son quienes tienen abiertas posiciones bajistas para explicar las caídas de los bancos. ¿Y el que hacía? Básicamente, rezar para que no caigan más las acciones que tenía en una entidad financiera, pero no compraba más. Este es el problema, hasta que no haya más gente que esté decidida a comprar que a vender, los precios seguirán cayendo. Es como decir que la culpa de que perdamos es de los solteros, mientras tu llevas tres semanas sin aparecer por el campo. Visto de otro modo, si de pronto hay un alcista, o un grupo, que coge el toro por los cuernos y acude al mercado, la cosa cambiará, e incluso puede que radicalmente, como ocurrió en el caso de Volkswagen este verano . Pero de momento parece que no es el caso. Parece que hay más gente que no ve interés en ir a jugar el partido porque tiene temor a lesionarse. Y eso hace que los solteros sigan ganando fácil.