invertir_inmobiliario_sin_comprar_piso_finectLa vivienda vuelve a situarse como una opción favorita en la estrategia de inversión de muchos españoles. Los precios de compraventa en el mercado inmobiliario siguen subiendo, del mismo modo que lo hacen las cifras en los importes de los alquileres. Atrás quedan los fantasmas de la burbuja inmobiliaria y aquel año 2015 en el que los precios de la vivienda en España tocaron mínimos. Desde entonces, los importes de los inmuebles han subido casi un 13%, según la sociedad de tasación Tinsa. 

Estas cifras se suman también al boom del alquiler, que vuelve a superar por séptimo trimestre consecutivo su máximo histórico, registrando una media de 11 euros por metro cuadrado y haciendo que 25 capitales de provincia se encuentren en junio con los alquileres en su máximo histórico, según Idealista. 

Con todo ello, no es de extrañar que los inversores españoles vean de nuevo en la vivienda el atractivo que había perdido en los últimos años, especialmente si tenemos en cuenta que la rentabilidad bruta por alquiler alcanzó en el primer trimestre del año el 10,7% (3,9% sin tener en cuenta plusvalías). Sin embargo, si algo nos ha enseñado la burbuja inmobiliaria es que ni las rentabilidades pasadas están garantizadas ni hay activo libre de riesgo en el mercado. Por eso, a la hora de pensar si invertir o no en vivienda, además de valorar sus ventajas e inconvenientes, conviene saber que existen otras opciones en el mercado si queremos orientar nuestra inversión hacia el mundo inmobiliario. En Finect repasamos algunas de las mejores alternativas que, aun están ligando ligadas a este sector, pueden resultar más interesentes para algunos de vosotros. Eso sí, conviene no olvidar que cada perfil inversor es diferente y que, si no lo tenemos claro, lo mejor será contar con la figura de un asesor financiero que nos oriente de acuerdo a nuestras necesidades. 

 

Ventajas y desventajas de comprar una casa para alquilar

Antes de dejarnos llevar únicamente por la rentabilidad que puede generar en este momento la inversión en una vivienda para alquilar tendremos que estudiar las ventajas y desventajas que ofrece: 

Ventajas:

  • Rentabilidad. Aunque, como ya hemos mencionado, las rentabilidades pasadas no garantizan las rentabilidades futuras, está claro que el mercado inmobiliario goza de un buen momento desde el punto de vista de la inversión. Según los últimos datos de Banco de España, la rentabilidad bruta media en España se sitúa en el 10,7% (teniendo en cuenta plusvalías), una cifra casi dos puntos porcentuales superior a, por ejemplo, el año 2016. 
  • Bien físico. Otra de las ventajas que ofrece la vivienda es que se trata de un bien tangible, lo que proporciona seguridad emocial al inversor. Por lo tanto, incluso en momentos de riesgo o pánico en los mercados, si este activo pierde valor o no ofrece la rentabilidad esperada no será tan negativo para el inversor como si viera desplomarse el valor de su dinero en bolsa u otros activos. 
  • Desgravación. A la hora de comprar una casa para alquilarla, otro de los puntos positivos es que el propietario podrá desgravarse hasta un 60% en el IRPF. Esta deducción, de carácter estatal, podrá sumarse a la que ofrecen determinadas comunidades autónomas para compensar por ejemplo, intereses de préstamos o créditos solicitados para la mejora del inmueble, gastos de reparación y conservación de la vivienda o importe de las primas de los seguros, entre otros. 

Desventajas:

  • Falta de liquidez. Una de las principales desventajas de la vivienda es que se trata de un activo ilíquido. Por lo tanto, si necesitamos disponer del dinero de manera inmediata no podremos hacerlo y, dependiendo de la ciudad que elijamos, si vendemos el inmueble necesitaremos más o menos tiempo. Según los últimos datos de la sociedad de tasación Tinsa, el tiempo de venta medio en España de una vivienda es de 8,2 meses. 
  • Poca diversificación. Invertir en un inmueble puede ser jugárselo todo a una carta y no siempre puede salir bien. Dependiendo de la zona que elijamos obtendremos más o menos rentabilidad. Sin embargo, a largo plazo es muy difícil prever cómo van a evolucionar los precios en determinadas zonas. Y es que, mientras que algunas áreas se ponen de moda, otras dejan de ser atractivas. Por lo tanto, si se elige mal y solo tenemos un activo hay pocas probabilidades de recuperar y rentabilizar esa inversión. 
  • Exige reinversiones periódicas. Otro de los puntos negativos de la inversión en vivienda es que esta lleva una serie de gastos asociados. Además de hacerse cargo de impuestos municipales o reparaciones si se producen desperfectos, el propietario se verá obligado a reinvertir cada cierto tiempo en el inmueble para mantenerlo en perfecto estado y poder aprovechar su rentabilidad. 

Alternativas a la compra de vivienda

Aunque invertir en un inmueble puede ser una opción interesante en estos momentos si tenemos en cuenta la rentabilidad bruta del alquiler, siempre tendremos que elegir muy bien la ciudad y la zona a invertir si no queremos que nuestra inversión nos genere pérdidas en términos de rentabilidad. Y es que no siempre la mejor alternativa para invertir en inmobiliario tiene porqué ser la vivienda. En el mercado existen diferentes alternativas que pueden resultar más interesantes dependiendo de nuestro perfil inversor

Invertir en fondos de inversión inmobiliarios

Una de las mejores alternativas para quienes quieren tener presencia en el sector inmobiliario en sus carteras son los fondos de inversión. La inversión en este sector puede realizarse de dos formas: una de ellas son los fondos que invierten de manera directa en activos inmobiliarios destinados al alquiler y que, por tanto, no siguen la misma tendencia que el resto de fondos financieros. La otra forma se basa en la inversión de fondos inmobiliarios indirectos, que seleccionan valores que están relacionados de un modo u otro con empresas del sector inmobiliario. 

Una de las ventajas que proporcionan los fondos de inversión inmobiliarios es la diversificación de la cartera, pues permite estar posicionados en distintos activos de diferentes partes del mundo al mismo tiempo, una ventaja considerable frente a la compra de un inmueble, ya que supone tener que jugárselo todo prácticamente a una carta y confiar en que la zona que hayamos elegido sea rentable. 

Actualmente, los fondos inmobiliarios indirectos son la opción que ofrece la mayor rentabilidad, ya que obtienen una media anualizada del 3,81% a tres años y del 7,05% a cinco. Entre los que mejor comportamiento registran destaca el Invesco Real Estate S&P US Select Sector Ucits ETF Acc, que ofrece una rentabilidad del 21,45% en lo que va de 2019 y del 5,67% a tres años, o el Parvest Real Estate Securities Pacific Classic USD-Capitalisation, que registra unas ganancias dle 18,23% en el año y una rentabilidad anualizada a tres años del 6,4%. 

En cuanto a los fondos inmobiliarios directos, el comportamiento es menos positivo por el momento. Actualmente, a nivel general ofrecen una rentabilidad media anualizada dle 0,45% a tres años y registran pérdidas cercanas al 40% a cinco años. 

Invertir en socimis

Otra de las opciones que existen dentro del mercado inmobiliario son las socimis, que son empresas cotizadas que basan su negocio en la compra, promoción y rehabilitación de activos urbanos que se suelen destinar al alquiler. Las socimis son un vehículo de inversión colectiva a caballo entre los fondos y las empresas inmobiliarias que permiten a sus partícipes estar presentes dentro del mercado de la vivienda sin tener que apostar todo el dinero a un activo en concreto (un inmueble) y sin estar condicionados por su falta de liquidez. Se trata de un formato basado en los famosos REITs (Real Estate Investmen Trust) nacidos en EEUU en los años sesenta. 

Para que una empresa sea considerada como socimi debe tener como mínimo una cartera de inmuebles (que pueden ser viviendas, oficinas, locales comerciales, naves...) destinada en un 80% al alquiler. Asimismo, tienen la obligación de retribuir anualmente a sus accionistas, repartiendo el 80% de los dividendos que obtienen a través de las rentas por el alquiler, el 50% del beneficio por venta de inmuebles y el 100% del obtenido a través de dividendos por participación en otras socimis. 

Este último punto es interesante sobre todo para aquellos inversores que invierten en el mercado inmobiliario buscando rentas periódicas, ya que estas pueden conseguirse, por ejemplo, a través de los dividendos y no necesariamente comprando una vivienda para alquilarla. 

Actualmente, en el mercado español existen más de 70 socimis que cotizan en el mercado continuo y en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Entre las más grandes destacan Merlin Properties o Colonial, que registran subidas en lo que va de año del 15% y del 21%, respectivamente. 

Invertir en crowdfunding inmobiliario

Desde hace algunos años también se han popularizado nuevas formas de inversión. Una de ellas es la conocida como crowdfunding, que permite a los inversores financiar de manera colectiva proyectos empresariales a través de pequeñas aportaciones de capital con las que obtienen a cambio participaciones de la empresa. Una de sus variantes es el crowdfunding inmobiliario, que funciona como un sistema de pequeñas inversiones centradas en el sector inmobiliario mediante plataformas que son las que se encargan de seleccionar y ejecutar esas inversiones. Por lo general, estas plataformas compran inmuebles en grandes ciudades que reforman y posteriormente venden en el mercado.  

No obstante, para conseguir la financiación se suele crear una sociedad limitada una vez se identifica el proyecto en el que se quiere invertir. De este modo, es en esta sociedad en la que el inversor deposita su participación y, una vez generadas las ganancias, la plataforma es la encargada de repartirlas entre sus inversores. 

Entre las plataformas de crowdfunding inmobiliario más conocidas en el mercado encontramos Estateguru, Housers, Crowdestate o Bulskestate, que registran rentabilidades medias por proyectos superiores al 10%. Aunque se trata de una fórmula de inversión a la que puede acceder cualquier persona (ya que puede hacerse a través de internet con una pequeña participación de 50 euros) es un método que implica riesgos importantes para el inversor, por lo que requiere analizar bien el proyecto en el que se invierte. 

Y es que invertir en inmobiliario, incluso sin hacerlo directamente en vivienda, implica una serie de riesgos que es importante conocer si no queremos arriesgar todo nuestro patrimonio. Por lo tanto, si no contamos con los suficientes conocimientos financieros y queremos estar presentes en este sector, lo mejor será contar con la ayuda de un asesor financiero que nos prepare un plan de inversión personalizado en función de nuestros objetivos. 

¿Me interesa comprar una casa para alquilarla?: