El sistema impositivo español frecuentemente es criticado por el exceso de carga en las clases medias, lo cual se ve reflejado principalmente en el Impuesto sobre la Renta de las Persona Físicas. Esto se debe a que el IRPF es un impuesto dominado por los rendimientos del trabajo, que representan un 86% de la base imponible agregada.

En consonancia con el proverbio de acordarse de Santa Bárbara cuando truena, en estos días en los que se inicia el periodo de presentación de la Declaración de la Renta, es habitual lamentarse por no utilizar las opciones de desgravación que tenemos a nuestro alcance para reducir la factura fiscal que se nos repercute todos los años.

Entre las distintas alternativas, una que es conveniente para los trabajadores en activo son los planes de pensiones, que además de complementar el día de mañana nuestra pensión pública (la cual como sabemos presenta mucha incertidumbres a futuro) proporciona importantes ventajas fiscales. De hecho, las aportaciones a planes de pensiones y planes de previsión asegurados son objeto de reducción en la base imponible general de nuestro IRPF.

Frecuentemente se critica a los planes de pensiones en lo referente a dicha ventaja fiscal, con el argumento de que en realidad es un aplazamiento impositivo ya que el día de mañana la prestación asociada tributará también como rendimientos de trabajo. Sin embargo no se suele indicar que a priori la jubilación sucedería en un momento con un menor nivel de rendimientos a los que tenemos en activo, por lo que se produciría un ahorro fiscal en cualquier caso (dependerá dicho importe de los rendimientos que se tengan ya jubilado).

Es importante recordar que no podemos ingresar el dinero que queramos en un plan de pensiones, para ajustar nuestras aportaciones a nuestra base imponible, pues existen límites fiscales y financieros anuales. Actualmente estos límites los marcan en las comunidades autónomas de régimen común el importe menor entre el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas o los 8.000 euros (en las comunidades de régimen foral los límites son otros).

Una de las reticencias principales en la contratación de planes de pensiones era su indisponibilidad hasta la jubilación. Sin embargo, esto ha cambiado. En la reciente modificación de la ley, en febrero de 2018, en concreto el Real Decreto de Modificación del Reglamento de Planes y Fondos de Pensiones en Materia de Liquidez y Reducción de Comisiones, se eliminaba esta característica, esto es, la iliquidez del plan hasta la jubilación o alguna de las opciones de rescate anticipado (dependencia o fallecimiento). Con el cambio normativo se añade que se podrán recuperar las aportaciones y los rendimientos generados por planes de pensiones que tengan al menos diez años de antigüedad a partir de 2025.

Las Empresas de Asesoramiento Financiero, EAF, están especializadas en la planificación financiera a largo plazo y pueden ayudarle a conseguir ese ahorro fiscal necesario para un óptimo asesoramiento patrimonial. Además le pueden ayudar en la selección de planes de pensiones indicándole cuales son los mejores planes de pensiones en función de nuestro perfil de riesgo y edad.

 

Por José María Palacios, Asesor patrimonial en Ágora EAF.

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