El horizonte de las pensiones públicas se muestra sombrío a largo plazo para los españoles pues se trata de un sistema que se basa en el principio de reparto, es decir, en que las cotizaciones de los trabajadores en activo financian las prestaciones existentes en ese momento. Es lo que se denomina la solidaridad intergeneracional pero que a fin de cuentas no deja de ser un sistema cuasi Ponzi. Sin las reformas necesarias el sistema actual de la Seguridad Social presenta grandes debilidades pues al número cada vez mayor de pensionistas, en breve la generación del baby boom empezará a jubilarse, se une que tenemos una esperanza de vida creciente lo que alargará el horizonte de pagos a realizar. Este aumento de los costes del sistema no parece que vaya a verse compensado por un aumento de ingresos, pues en España desde hace años tenemos una pirámide poblacional en declive, ya invertida, que no augura un número mayor de cotizantes que mantengan el sistema. De hecho desde 2008 existe una tasa de reposición laboral caracterizada por la amortización de puestos de trabajo o salarios significativamente inferiores. En resumen, a largo plazo el sistema tendrá menores ingresos con unos mayores gastos, lo que hace que las prestaciones necesariamente deberán ser inferiores a las actuales si no existen reformas o soluciones que hagan frente al problema.


 Fuente: EL Pais, edición web 11/08/2018


La planificación financiera enfocada a la jubilación debe ser fundamental en las finanzas personales. Independientemente de las reformas que serán necesarias implementar por parte de la Seguridad Social, a sumar a las ya realizadas, individualmente se hace cada vez más necesario, casi de acuciante necesidad, que  busquemos soluciones que nos faciliten rentas futuras que complementen las pensiones públicas para mantener un nivel de vida digno el día que nos jubilemos, y durante los muchos años que a priori nos quedarán por delante.

Existen distintas formas de conseguir unas rentas a futuro que nos complementen la pensión. De las más sencillas y efectivas es la creación de un plan de pensiones. Aunque las generaciones más jóvenes ya son conscientes de que el día de mañana las prestaciones públicas por jubilación serán menores a las de sus padres, la mayoría o no pueden o no saben qué hacer. El problema de las pensiones y su sostenibilidad ha centrado el debate político en los últimos años, pero sin fomentar firmemente la complementariedad de planes privados, por ejemplo con una fiscalidad más atractiva. De hecho, los planes de pensiones no han aumentado significativamente en número de partícipes en estos años, que actualmente se estima en los 8 millones de personas en España (número de partícipes de al menos un plan). Este es un porcentaje relativamente bajo en comparación con los países de nuestro entorno. La falta de previsión y una cultura financiera escasa son algunos de los principales motivos por los que muchos de los trabajadores no tienen actualmente ningún complemento relevante a la pensión pública. Es cierto que no hay que olvidar la limitada capacidad de ahorro de muchas familias, pero también hay que decir que generalmente a lo largo de la vida laboral de una persona existen años en los que se puede canalizar parte del ahorro para este fin, la jubilación futura, y muchos se olvidan de hacerlo.

En busca de un sistema para crearnos un hábito de ahorro enfocado a nuestra jubilación, los planes de pensiones pueden ser el producto más adecuado además de proporcionarnos ventajas fiscales. Recordemos que lo aportado a planes de pensiones será objeto de reducción en la base imponible general de nuestro IRPF, y aunque el día de mañana tribute también como rendimientos de trabajo, a priori sucedería en un momento con un menor nivel de rendimientos a los que tenemos en activo, por lo que se produciría un ahorro fiscal en cualquier caso. Además, se puede contratar con aportaciones mensuales que podríamos parar en cualquier momento, adaptando en cada momento nuestros ingresos con el importe destinado al ahorro a largo plazo que representan los planes de pensiones.

No hay que olvidar que no podemos ingresar el dinero que queramos en un plan de pensiones, esperando ese ‘buen año’ en el que nos interese aumentar significativamente el plan de pensiones pues existen límites fiscales y financieros anuales. Actualmente estos límites los marcan en las comunidades autónomas de régimen común el importe menor entre el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas, o los 8.000 euros (en las comunidades de régimen foral los límites son otros).

A la hora de elegir un plan de pensiones que sea adecuado debemos tener en cuenta nuestra edad y nuestro perfil de riesgo, además de como es obvio el historial y volatilidad del mismo. A grandes rasgos lo adecuado es rebajar el riesgo asumido a medida que el partícipe tiene una mayor edad, de forma que si bien con 30-40 años es lógico comenzar con planes de renta variable, a medida que pase el tiempo es conveniente traspasar a planes mixtos, e incluso en los años previos a la jubilación traspasar a un plan de previsión asegurado, PPA, en el que se tenga una rentabilidad garantizada. Se pueden realizar traspasos las veces que se quiera sin ningún coste.

Una de las reticencias principales en la contratación de planes de pensiones era su indisponibilidad hasta la jubilación. Sin embargo, esto ha cambiado. En la reciente modificación de la ley, en febrero de 2018, en concreto el Real Decreto de Modificación del Reglamento de Planes y Fondos de Pensiones en Materia de Liquidez y Reducción de Comisiones, se eliminaba esta característica, esto es, la iliquidez del plan hasta la jubilación o alguna de las opciones de rescate anticipado (dependencia o fallecimiento). Con el cambio normativo se añade que se podrán recuperar las aportaciones y los rendimientos generados por planes de pensiones que tengan al menos diez años de antigüedad a partir de 2025.

Existe un abanico amplio de gestoras de fondos de pensiones, ya sean bancos o aseguradoras, por lo que es aconsejable estudiar el mercado, teniendo en cuenta la evolución de los planes, en qué invierten, o las comisiones soportadas. Las entidades financieras, en caso de acudir en busca de su consejo, generalmente recomendarán productos propios, algo similar a lo que ocurre con otros productos como los fondos de inversión, lo cual no significará que sean los que más nos interesen.

En este sentido las Empresas de Asesoramiento Financiero, EAF, son la mejor consejera a la hora de decidir esta planificación financiera a largo plazo y qué herramientas utilizamos para que el día de mañana tengamos ingresos suficientes para mantener el nivel de vida que teníamos en activo. Al eliminar este sesgo entidad en la selección de planes de pensiones, y estar formadas por profesionales especializados, las EAF nos indicarán cuales son los mejores planes del mercado para nuestro perfil de riesgo y nuestra situación financiera concreta.