Tras haber acertado la direccionalidad en nuestro análisis del USD/CAD de la semana pasada (que se puede visitar pinchando aquí), procedemos a exponer en este artículo nuestra visión de lo que, desde la parte macro del departamento de análisis, pensamos que es la primera ficha de dominó en caer en el escenario de crecimiento económico mundial.

Como comentábamos en el artículo anterior, Canadá, junto con Australia, se han visto beneficiados del histórico crecimiento de China como potencia mundial gracias a la naturaleza de sus economías, que son netamente exportadoras. Gracias a esto, el país australiano se encuentra en una situación sin precedentes: 27 años sin una recesión económica.

Ahora bien, la caída de los mercados financieros en China en 2018 y la severa desaceleración que está sufriendo su mercado interno hace que salten todas las alarmas en lo que respecta a la economía australiana. Una vez empezamos a nadar entre los diferentes sectores, vemos dos problemas muy grandes: sector inmobiliario y bancario.

Realmente el problema es uno solo, el inmobiliario, que ha arrastrado a los bancos con él tras las políticas monetarias tan laxas que ha mantenido el Reserve Bank of Australia (RBA). De la misma manera que aludimos a este gráfico en el artículo de Canadá, hacemos lo propio aquí.

Abajo encontramos el crecimiento consistente de los precios de la vivienda y la deuda de las familias respecto al PIB. Los datos son alarmantes, ya que no solo la deuda y el precio no se han reducido desde la crisis financiera de 2008, sino que los precios se han casi doblado, y la deuda de las familias ha ascendido al nivel de 120% del producto interior bruto.

Los niveles que han alcanzado los australianos son verdaderamente preocupantes, y lo son aún más cuando nos damos cuenta de que la demanda se está desplomando cuando analizamos el ratio de cambio respecto al año anterior.

 

También se está cayendo con mucha fuerza en los permisos de construcción de viviendas.

Y todo esto se produce bajo unas condiciones de mínimos históricos en el tipo de interés al que los bancos conceden hipotecas, apretando al máximo los márgenes de beneficios del sector.

 

Esto obviamente ha empujado a los bancos australianos a salir a diferentes nichos del mercado y tomar mucho más riesgo del que deberían, y lo podemos ver claramente en su exposición en nominales de derivados financieros, que alcanzan la estrepitosa cifra de 37 trillones de dólares (el PIB de Australia es de 1,3 trillones).

Bien, una vez analizada la (preocupante) situación del país australiano, ¿qué podemos esperar en el medio plazo? Como observamos en el gráfico inferior, las condiciones financieras en cuanto a préstamos hipotecarios nos indica que aún nos queda bajada en las caídas de los precios de la vivienda.

De Australia sabemos que es completamente dependiente del sector inmobiliario: la confianza económica está altamente correlacionada con los precios del mismo, siendo esta un indicador que el RBA sigue muy de cerca.

Y quizás el gráfico más importante: la causalidad que existe entre los cambios en los precios de la vivienda unitaria y el cambio en el nivel de empleo.

Estos factores son importantes en la medida en la que fuerzan al RBA a tomar una posición mucho más defensiva y dovish de lo que ha sido los últimos meses (prácticamente del mismo modo que se está dando en el resto del mundo), lo que se aprovechar vía posiciones cortas en sector bancario o bajista en el dólar australiano (AUD). ¿Y cuál es el discurso del RBA?

El 7 de noviembre  de este año pasado estaban exigiendo SUBIR los requerimientos de capital de sus bancos domésticos, lo que haría que la liquidez de mercado bajase considerablemente, haciendo mucho más sensible los cambios en los precios de todos los activos financieros.

Con todo esto, tenemos razones más que suficientes para estar preocupados por la situación del país, y sin duda que existe una gran oportunidad bajista una vez el RBA se dé cuenta que quizás el país ya se encuentre en recesión y la música ha dejado de sonar.

Un contrargumento de peso en este escenario es que China no va a permitir a su economía entrar en una gran crisis, y que llevan sobrestimulando sus mercados desde principio de año, inundándolos de liquidez. Pues bien, eso es depende de dónde miremos. Efectivamente ha habido un estímulo muy fuerte durante este último año, pero ha sido solamente en financiar ayudas sociales, no el propio mercado de crédito.

En los dos gráficos que vemos a continuación, la economía china ha seguido reduciendo liquidez M1 y aumentando los riesgos de inestabilidad financiera de sus mercados de capitales, poniendo aún más estrés en los mercados internacionales.

La última esperanza que tienen los australianos es una inyección masiva en el M1 de masa monetaria china, que así apuntan las yields a 3 años. Aún así, estos estímulos tardan entre 9 y 12 meses en llegar a la economía, con lo que suena razonable que sea a partir del cuarto trimestre de este año 2019 cuando el mercado comience a descontar estos datos.

Con todo esto, parece de película que el ASX 200, el índice australiano, esté en la zona de máximos históricos. Aún así, si querríamos operar a la baja todo lo recogido en este artículo, desde Ágora vemos mucho más fácil hacerlo vía cortos en dólares australianos (AUD).

Las dos opciones principales serían: cortos en AUD/USD o AUD/JPY. Nuestra preferencia es AUD/USD por carry positivo y ruptura técnica del dólar respecto al resto de divisas, ya que parece que por fundamentales el USD es el más atractivo al ser su economía la más fuerte.

Por otro lado, hacerlo contra JPY sería para aquellos escenarios más “risk off”, es decir, búsqueda de valores refugio en los que la mayoría de activos de riesgo sufrirían considerablemente.

Los dos gráficos tienen muy buen aspecto, y pensamos que con la superación de dos niveles clave podríamos esperar movimientos muy violentos en estos pares.

En cuanto al AUD/USD, se encuentra con una confirmación de un cabeza y hombros desde 2010 a 2014, con objetivo en 0,60, también ejerciendo presión las dos medias de 100 y 200 sesiones. Con un cierre diario bajo 0,70 buscaríamos un corto a esta zona de objetivo, con un stop sobre 0,73.

Por otro lado, el AUD/JPY parece tener un soporte fuerte en la zona de 72,60, lo que limita un poco en el medio/largo plazo la operativa. Sin embargo, la situación de corto plazo tiene mejor aspecto, ya que parece que ha roto un HCH formado desde 2017, con pullback a línea clavicular y presión bajista de medias de 100 y 200 sesiones.

Parece razonable manejar una operativa con una entrada de una posición corta con stop agresivo sobre 80, tendencial sobre 84, buscando un primer objetivo de 72,60 y, en caso de confirmarse una gran recesión, un segundo objetivo en 56.

Denis Gueorguiev