Autor: Luis Benguerel/ Desarrollo de negocio de Anattea Gestión SGIIC

Los Fondos de retorno absoluto son estrategias modernas que buscan rendimientos positivos con menor volatilidad que los fondos más tradicionales, y ofrecen una alternativa a bonos o fondos balanceados. 

Una estrategia de retorno absoluto es independiente de los puntos de referencia tradicionales como el Índice S&P 500, y tiene la libertad de invertir en una amplia variedad de valores, así como una variedad de estrategias para cubrir tipos específicos de riesgo. Los fondos pueden tener una menor volatilidad en el tiempo y pueden operar independientemente de la dirección del mercado.

El Fondo de Retorno Absoluto tiene como objetivo conseguir una rentabilidad positiva, con independencia de las condiciones de mercado. Estos fondos no siguen ningún índice de referencia, sino que buscan obtener altas rentabilidades ajustadas a su nivel de riesgo, poniendo énfasis en la preservación del capital. Además, suelen no estar relacionadas con las inversiones tradicionales, por lo que aportan un gran poder diversificador en las carteras de inversión.

¿Cómo lo hacen?
Con mucha flexibilidad: tanto en los activos en los que invierten (de renta fija, renta variable, divisas…), como en sus políticas de inversión y estilos de gestión: estos fondos pueden aprovecharse tanto de las subidas (adoptando posiciones compradoras conocidas como “largas”), como de las caídas de los activos (adoptando posiciones vendedoras o “cortas”). Además, utilizan de forma intensiva diferentes instrumentos financieros (derivados, principalmente) para gestionar sus riesgos y poder adaptarse adecuadamente a diferentes entornos de mercado.

¿Merecen la pena los fondos de retorno absoluto?
Si no garantizan nada, ¿dónde está el atractivo de estos fondos? El retorno absoluto es una filosofía de inversión para periodos de incertidumbre o inestabilidad en los mercados y sirven para diversificar las carteras en esos momentos de duda o de tendencia a la baja.

Los buenos fondos de rentabilidad absoluta son un activo ideal para muchos gestores para tener en cartera y mejorar su diversificación. Su éxito se apoya igualmente en la liquidez que ofrecen (diaria en la mayoría de los casos) y una rentabilidad poco correlacionada con los mercados.

Pero este tipo de fondos no son fáciles de gestionar: Son necesarios buenos equipos de gestión para decidir con qué tipo de productos se trabaja y como se controla la volatilidad. Y lo más importante de todo: un buen control de riesgo que esté siempre encima para evitar cualquier desviación, como en todos los fondos long/short, donde existe un riesgo clave en las posiciones cortas, ya que las pérdidas son teóricamente ilimitadas.

Aunque no se escuche mucho hablar de ellos, el producto no es nuevo: A Alfred Winslow Jones https://es.wikipedia.org/wiki/Alfred_Winslow_Jones se le atribuye la creación del primer fondo de retorno absoluto en Nueva York en 1949. En los últimos años se han popularizado entre los gestores y muchas gestoras han empezado a crear sus propios fondos de retorno absoluto.

Técnicas de inversión
Las técnicas de inversión comúnmente utilizadas por los fondos de retorno absoluto incluyen:

Aprovechar, o pedir prestado contra los activos del fondo para aumentar el tamaño de la cartera de inversiones y potencialmente obtener mayores rendimientos. Si bien el apalancamiento puede aumentar el potencial de rendimiento, también puede exponer al fondo a mayores pérdidas.

Cubrir, o comprar un contrato de futuros, una opción o una garantía para “fijar” un precio por un valor ahora, ¿qué compensa el riesgo de pérdida por las fluctuaciones del mercado (aumentos y caídas)?
Arbitraje, cuyo objetivo es beneficiarse de ineficiencias en los precios o discrepancias en valores individuales o en un mercado de valores. Esta técnica puede implicar ventas en corto y / o cobertura.

Valores de baja liquidez o en dificultades, lo que implica invertir en valores de compañías o entidades gubernamentales que están en mora o en bancarrota, en el supuesto de que la reestructuración o las inyecciones de capital aumentarán el valor de la entidad.

Ventas en corto, que es la práctica de pedir prestado un valor que el gerente cree que está sobrevaluado y luego venderlo, con la obligación de volver a comprar el valor (generalmente a un precio más bajo) y devolverlo en una fecha posterior. Esta técnica se utiliza a menudo como parte de una estrategia de cobertura o arbitraje.


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